Encuentro en un Gran Día.
Largas Distancias.

::Buscando Un Camino A Casa::
Todos somos víctimas de pensamientos parecidos, todos coyunturas de la soledad. A lo mejor, cuando estamos errantes nos encontramos.
Yo más bien creo que eso es lo que pretendemos hacer, más sin embargo en nuestro andar sin contemplación, descuidados; nos encontramos con pequeñas cosas, también perdidas… como nosotros.
Skypi... buscando un camino a casa.___
"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed & Fotografía de @cannibalita::
::Encantamiento Guàrnieri::

Podría decir que existen los encuentros
aunque igualmente podría ser mentira
pero en realidad, ¿para qué la vida, si no son menos esos momentos?
Podría pasar horas escribiendo incoherencias
imitaría las palabras más raras en versos comúnes
diría quizás una que otra anécdota
y a la final
conectaría mi universo al tuyo.
A veces las cosas requieren un encuentro
la nostalgia no suele rendirse
y entre sedimentos, me absorbes totalmente.
A veces las risas son convenientes
son como momentos retratados
cuando estás ahí
entre flores púrpuras
entre las palabras que intento negar
cuando los ensambles
crecen dentro de ésta orquesta,
y esclarecen los sonidos
de una gran casualidad.
___
::Ed::
::Somos Escritores::
Proemio del Autor: “Publicar” esto es una real estupidez, así que lo dejo a consideración de cada quien… yo al menos logré desahogarme.-----Un día en la oficina mientras trabajaba, sufrí una especie de conmoción neurótica que me dividió la cabeza en dos; como si dos personalidades diferentes se enfrentasen. Sé que eso no es algo nuevo en mí, en lo que se trata a literatura (caso: Ed y El Impío), pero en esa ocasión me pareció especial el dialogo que surgió, después de releer una especie de escritico que hice, en donde… siguiendo una tendiente deprimente, hablaba de mis emociones.
-----Entonces, la primera voz preguntó –valiéndose de su conocimiento o de su conciencia de nivel de composición–, ¿por qué escribiste algo así? Vacío, sin sentido. Que a pesar de decir o relatar el estado emocional de una persona, pierde interés, pues, el lector también tendrá sus problemas como para calarse la lectura de los problemas de los demás, ¿no?
-----La idea tendiente que surgió, seguía la línea de la pobre calidad compositiva, en el ámbito de que, no es lo mismo hablar de uno, quejarse, llorar a través de letras emocionales, que componer una situación desde cero, es decir, estructurar una historia ajena al escritor mostrando una perspectiva diferente de la de él, y a lo sumo, demostrando calidad compositiva. Algo así como la creación de escenas particulares, que sigan un estilo particular, como por ejemplo; simbolismo, surrealismo. Textos esotéricos, críticos, realistas, reflexivos (bajo esquemas narrativos, poéticos, relatados, etc); que exploten la imaginación del autor, su capacidad de crear algo fuera de sí mismo, algo que no sea él, algo que refresque al lector. Pero como eso no pasaba, y en consecuencia la ya explicada tendencia a escribir “lo que uno siente” formuló la pregunta sobre dicha base, a continuación (en la representación de la segunda voz) ésta fue la respuesta a la pregunta ¿por qué escribes lo que sientes en vez de componer?:
-----Porque somos escritores, intento de escritores que sólo podemos estar dedicados a relatar sus emociones. Nos dedicamos solamente a hablar de lo que sentimos, porque nuestras cabezas, partidas en las manos de éste tiempo contemporáneo, deben debatirse entre el orden de vivir dentro de una sociedad consumida por el consumo, y el deseo de crear un universo, una vida nueva, un nuevo mundo; a través de las letras (artes)… Somos almas acompañadas que se sienten solas. Andamos de aquí para allá como vacas, junto a un sinfín de gente que nunca termina de aumentar, de diseminarse, y en esa convergencia social, en esa compañía obligada, construimos en nuestro interior nuestras propias ciudades, nuestras propias casas, lugares aislados, islas –valga la palabra–, para estar dentro de ellas mientras estamos dentro de la dichosa convergencia.
-----Por eso somos así, por eso vivimos desesperados, con un deseo idiota, absurdo, de hablar de lo que sentimos, de nuestras emociones, ¡simplemente porque el mundo que crearon los humanos no nos deja crear un mundo mejor!
____
::Ed::
::Dádiva::

Entonces así suena
como frágiles arcos
dispersos entre la hiedra de tus besos
ausentes en las palabras
que se gastan
como inocentes mentiras
mientras en un juego
caes redonda hacia el abismo
de mi soledad.
___
::Ed::
::Anacronía Patológica::

___
Bacteriología. En el imperio de las palabras que quiero gastar. Hay en mí tantos flagelos manchados como sábanas de sexo, ambiguas entre el descanso que no otorgan y la falta del placer. Bacteriología. Imprimen mis sentencias en epitafios interminables, que a nadie le importan, a nadie le importará, a nadie tiene que importarle, y como siguen las palabras en este intento descarado de darle vueltas a la nada, seguirá mi corazón sin espacio pertinente mientras los parásitos del cuerpo humano se hace de mí.
Se colman de mí.
Se sacian.
Parásitos. Astronomía del pensamiento divergente, la residencia de sueños profundos tan incompletos asqueados en tanta relatividad. No hay un rincón seguro, todo es tan noble, todo es tan tú, todo es la nada perpetua llena de cadenas que viajan mientras pretendes mirarlas fijamente, mientras quisieras poder agarrarlas. Tener el control de lo que ya no recuerdas, de lo que ya olvidaste, de lo que es: un simple episodio que requiere un esfuerzo cognitivo agresivo para recrearlo. Pues así ya no importa porque, hay parásitos en la recámara, hay canciones que quieren comenzar a sonar, videos, música, una variedad infinita de opciones que llevarán el vacío hacia esa perpetuidad.
Hacia la cárcel de la razón, donde los perros, seguro defecan sobre la esperanza, donde los hombres devoran la mierda de otros esperando salir.
Infección, bacterias. Aniquilación. A mí no me importa un coño lo que usted esté pensando. A mí me vale mierda que sienta algún vestigio de emoción, cual sea la que fuere, cualesquiera expectativas pendejas que logre tener en dichosa realidad programada, pretendida, en su vida diaria. No tiene que importar el cogollo de los corazones, eso no existe; eso es una real blasfemia, una mentira tan grande como nuestra existencia.
Una extensa batahola bastarda, que morirá, junto con usted y yo, entre parásitos infecciosos que como bacterias están sobre tu cuerpo.
::El Impío::
::Paradoja En La Vía Láctea::
Una paradoja cruza dos fronteras entre las teorías descritas de la existencia,
una sensación de fácil comprender amarga la fascinación de conocer, saber y sentir.
La certeza exacta, inquilina de la soledad, exprime en inferencias las gotas de nuestra casualidad
Un agujero negro, una singularidad
un hueco de gusano "a medio construir", que se transforma en un puente bordado
desde ti hasta mí.
Quisiera bordar versos estúpidos, entre líneas cruzadas que escondan mis palabras cuando intento halagarte, aparentando que no lo hago, transgrediendo mi ego.
Quisiera poder observar el mundo a través de tus ojos, pues es más lo que ves que como luces, es más el viaje que la forma.
Sos así una imagen sobre muchas palabras, quizás todas malditas, entre alas abiertas desgarradas. Sos así, una incongruencia pasional de mil caderas, entre la retórica de hacerme el que no sabe, el que no siente. El que no es sensible en un mundo intocable, sobre hojas de papel, rayadas por normas y códigos binarios...
Quisiera entonces amar como ves el mundo, más que como te ves, como te haces ver tú; amar la trayectoria de tu vista más que tus ojos, y sentarnos juntos en ésta existencia.
Conservar la curación de las migrañas… en la esquina de un casco polar, para disfrutar de una noche,
contemplando nuestro universo.
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"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
::Ahí… Leyendo Libros::

De: Ed J.L.
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-----En ellos siento una cierta seguridad que me llama. Como cuando la literatura reclama mi cuerpo. Si avanzas avanzo, si vas más allá yo voy detrás de ti, y si llega el día –que llegará– en el que te liberes totalmente pues yo también me sentiré algo liberado.
-----Me veo aguantar lo que aguantas, tal vez mucho más, pero estoy ahí con vos. Junto a ti sin que quieras que esté. Seré lo que en Venezuela dicen que es un mal tercio. Un arrimado. Pasarán y entrarán quienes tú quieras, quienes puedan, yo en cambio, me rehusaré a irme. Aguantaré tus puntas, tus reclamitos, las quejas y hasta veo la puerta abierta por tu mano –tú obviamente parado al lado de ella–, desde adentro, mientras señalas hacia la calle en el tono tácito del “te vas”… del “te tienes que ir Ed… no puedes estar aquí”. No podremos ni siquiera comer, pero aún seguiré ahí.
-----A lo mejor cuando la crisis esté en su punto más álgido, estaré tirado frente a la puerta, afuera, como un mendigo; leyendo libros.
-----Sino moriré igual, pero no será lo mismo morir ahí, por eso espero alguna vez poder llegar, y que lo que yo haga signifique una mierda, pero ahí estaré, al lado de un hermano que representará lo que quiero que reclame mi vida extinta: las letras.
-----Por eso no es que quiera creer, es que estoy convencido, de que tirado en la sala de la casa de un poeta que poco a poco va creciendo, sin nada que comer y con muchos problemas económicos; podré escribir obras que nadie leerá, podré leer los libros olvidados y esos que nadie se atreve a examinar. Escucharé las piezas que a todos le estorban, inventaré teorías filosóficas, veré o recordaré películas vacías y tontas: en paz. En absoluta, compleja y completa felicidad, porque será el deseo de hacerlo el mejor alimento, el mejor sedante que me dejará irme de aquí, en paz; entre las letras, entre los versos, ahí… leyendo libros.
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::Ed::
::Degeneración::
Duermo sobre mi cuello cuando viajo en el bus
tengo eventos nuevos
en mis venas y en mi piel
no soporto el calor; ni el polvo ni la discordia
no soporto estar sentado
lejos de mí.
Parezco un candidato al cateterismo
un experimento de la nueva era
estoy entre los que hacen colas interminables
esperando un turno que se adelantará.
Mis carnes se revelan, por andar lejos
mis manos carcomidas, yacen sobre las teclas
-diametralmente reprimidas-;
lípidos y fármacos roncan como moscas
atravesando el dolor del pecho
sobre los halos de cristal de las ilusiones
/entre las caucásicas apariencias retorcidas/
/con mis pensamientos divergentes en patines/
/esperando mil razones para/ …razonar de una vez
y así,
salir corriendo desde aquí.
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::Ed::
::La Vuelta De Richard::
------Basada en hechos reales, recreados de quien los vivió.
Cabimas Edo. Zulia - Venezuela, Junio 2010.
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-----Igual, su molestia fue creciendo porque, comprendía muy bien la política de “taxi y taxista limpio”, pero en días de lluvia prácticamente había que lavar el carro dos o tres veces en una ronda ya que sin importar lo que fuere, al llegar a alguno de los puntos de control de la línea de taxis, un avance sucio por cualquier cosa tendría que pagar multa y sería suspendido. Había que evitarlo porque significaba perder días de trabajo y suponía un riesgo dejar de percibir dinero. Hay cuentas por pagar, y víveres por llevar a la casa. Con dos hijos y una mujer, y con una novia en otro sector, los gastos de un taxista son interminables así como las jornadas tediosas como las de ese día. Siguiendo en la calle a la que recién había entrado y mascullando la caída en el hueco, Richard dispone de un nuevo CD para colocar en el reproductor del carro. Una mano en el aire alza la vista del taxista, pero éste, evitó detenerse al detallar el mal aspecto del cliente. En la zona donde se encontraba a horas de la brillante tarde, no era recomendable cargar pasajeros, ni tampoco pasar por ahí, pero en excepciones laborales a veces no se podía evitar romper la segunda sugerencia cuando en otro sector de Cabimas, un pasajero pedía que lo dejasen en ese barrio.
-----Declarada zona roja, el barro –antes urbanización– los médanos era una plaza a evitar por cualquier avance, aunque en días malos uno podía aventurarse por ahí y por otras zonas rojas de la ciudad para montar lo que sea, con tal que paguen.
-----Siguiendo por la calle y casi llegando al otro cruce, el espejo retrovisor reflejó una imagen como una ráfaga audaz, que imprimió en las manos de Richard el deseo de orillar el Cavalier para evitar una colisión. Una Chevrolet Vitara adelantó al taxista, coleándose frente a él para bloquearle el paso. Inmediatamente Richard apuró sus movimientos evitando así chocar, a la vez, metió la mano debajo del asiento para desenfundar la Taurus nueve milímetros que dispone para su defensa personal. La Vitara permaneció allí cerrándole el paso, pero de la nada –y sin lograr verlo por el retrovisor– un Fiat Palio color gris aparcó detrás de él, y sus pasajeros, que bajaron así sin aviso, con sus pistolas Glock nueve milímetros con selector y peine extensible de veinticinco balas, golpearon a ambos lados de las ventanillas del Cavalier, con diferentes portadores, pidiendo el favor de que abriese la puerta. Jóvenes muchachos, traviesos picados de viruelas, con gorras de beisbol y franelas de equipos de futbol arrinconaron a Richard dentro de su carro para atracarlo. Los de la Vitara sin bajarse, pero bajando la ventanilla derecha delantera apuntando al taxi así sin más.
-----–Dame las llaves y el teléfono… ya sabéis como es todo chamo.
-----Cuatro pistolas pueden más que una, y el portador de la primera decide guardar la Taurus en su cintura, dentro de la camisa; sin que puedan darse cuenta los atracadores.
-----Richard apagó el carro, mientras los muchachos vigilaban que no hablase por el radio transmisor a la línea de taxis. Lo matarían si lo hacía. Después de un golpe en la nuca, el taxista cayó al suelo mientras recibía las instrucciones de los atracadores. Ya sabía cómo era el negocio. No era la primera vez que le quitaban un carro. Como taxista, el oficio de los malandros ya era habitual en su oficio. Ya sabía cómo era eso, les entregó el teléfono Blackberry y hundió su cara en la acera para no verlos.
-----Uno de los muchachos, bajo la custodia de los otros tomó el mando de Cavalier y sin escatimar prudencia al arrancar, picó las ruedas sobre el asfalto para salir del lugar rápidamente. Richard en seguida se levantó, sacó la nueve milímetros y apuntó, pero ya los tres carros estaban doblando la esquina que él iba a tomar. Sin opción, enfundó la pistola y corrió hacia la esquina para ver hacia donde iban, y en su desespero, con las manos en la cabeza, un adulto contemporáneo se acercó a él, saludándolo.
-----–¡¿Ey Richard qué fue mijo?! ¿Te atracaron? ¡Verga chamo yo los vi y por eso te hice señas...! Cuando entraste a la calle reconocí tu carro… ¿estáis bien?
-----Richard se percata de que quien lo saluda, así con su mal aspecto, era quien una cuadra más atrás levantaba la mano al taxi como pidiéndole una carrerita.
-----–Sí, estoy bien mijo… ¿qué fue?, ¿vos vivís por aquí?
-----Richard desvariaba entre la formalidad, la incertidumbre y el asombro.
-----–Verga chamo me quitaron el caro, ¡coño e’ la madre! Y apenas voy saliendo a trabajar nojoda…
-----El taxista se hundió en el piso, desplomado y desesperanzado. Su arrechera se manifestaba con patadas mientras permanecía sentado esos segundos. La pistola, entre los movimientos, cayó al suelo para luego tomarla.
-----–¡Verga! Menos mal que no la sacaste porque sino te hubiesen quebrao ahí mismito mijo… pero dale tranquilo que yo los conozco, vamos pa’ que el cuñao pa’ llamar a la banda… esos chamitos son cobra vacunas, pero como andan nuevos andan todos alumbraos ahí, atracando a todo el mundo… no saben que se pueden equivocar a veces…
-----Los dos tomaron camino hacia una vereda cerca en el sector. Richard como acto de prevención –y gracias a su antiguo entrenamiento en la recluta militar–, sacó el peine de la Taurus y vació el mismo, dejándolo sin balas. Estas, se las metió en el bolsillo del pantalón. Al llegar al final de la vereda, Alexis (el compañero que vio el suceso) llamó a la puerta varias veces, gritando “señora” a la vez, a toda voz. Una mujer con un paño en la cabeza, ya muy mayor, gorda y arrugada, abrió una ventana para ver quien llamaba. Al instante reconoció a Alexis frente a la casa. El mismo le pidió que le dijese al cuñao que quería hablar con él.
-----Al instante el señor Julio, el cuñao para los vecinos de confianza como Alexis, abrió el candado que mantenía cerrado el portón de su casa, dejando pasar a los dos visitantes. En cuestión de minutos Alexis echó todo el cuento, narrando cada detalle y haciendo énfasis en lo más importante. Con una sonrisa, Julio invitó a los dos a pasar al fondo de la casa, pues, allí estaban unos amigos junto a él tomándose unas cervezas.
-----Como sugerencia Julio trajo una cerveza a Richard para que se refrescase y pasase el susto. El taxista se la tomó de un solo sorbo, mostrando aún su frustración ante los anfitriones del lugar. En un par de llamadas y con la seguridad de una sonrisa perpetua, Julio determinó de qué banda eran esos muchachos y a lo mismo, dio por enterado a Richard cuanto estaban pidiendo por el carro.
-----–Diez millones chamo… o sea, diez mil bolívares fuertes están pidiendo por el carro.
-----Richard soltó una risotada aguda y aguantada. Sabía que no tenía ese dinero y sabía que aún debía el carro al banco como para perderlo así no más. Podía recuperarlo por la póliza de seguro, pero lo que más le preocupaba eran los días en que no podría trabajar; eso representaba un mayor caos para él.
-----–Ya va chamo, yo creo que yo a vos te conozco… ¿vos no sois el hijo de la señora Nuri… la de la nueva Cabimas?
-----–Si… pero yo no me acuerdo tuyo…
-----Julio no dejó de sonreír en ningún momento, pero al reconocerlo una mueca menos hipócrita apareció en su cara. Volteó, dejando a su invitado ahí parado con otra cerveza en la mano. En sincronía tomó el Blackberry de su bolsillo e hizo una llamada acelerada. Caminó lejos del grupo para poder hablar. En su gesticulación Richard observó cierta molestia al ver sus manos surcar el aire con arrogancia, pero al final de la conversación la sonrisa volvió a aparecer, más cuando trancó.
-----–Bueno mijo… por lo menos logré que no lo acepten en el peaje, pero no puedo decirte cuanto estarán pidiendo los chamos…
-----–¿Peaje?
-----Alexis al percatarse del tono de la pregunta de Richard, a su lado, inquirió una seña para que se callara y no ofendiera así al cuñao.
-----–Si queréis, dame un chance pa’ averiguarte donde está el carro… mientras, yo creo que es mejor que te vayáis buscando gente porque ahí si no te puedo ayudar. Dale tranquilo que yo te llamo al teléfono de Alexis.
-----El brazo derecho de Julio indicó el camino de la salida. En la ida Richard dio las gracias al cuñao, y éste a la vez le dijo que le hiciese llegar sus saludos a su mamá. Alexis en todo esto mantuvo la compostura, esperando salir de la casa del anfitrión para hablar con su compañero.
-----–Un peaje es como un jefe cobra vacunas. Los que roban carros no suelen cobrar por ellos, lo que hace es que se lo venden a un peaje por menos de lo que piden ellos. Si no se lo dan al peaje matan a los malandros. Julio lo que hizo fue negociar con uno de ellos para que ninguno lo aceptara… quiere decir que tu carro anda por ahí, y nadie lo comprará para cobrarte después a vos la vacuna… los chamitos esos deben andar desesperados.
-----A todas estas esperaban que Richard llamase a su propio teléfono para hablar con ellos, pero no lo hizo. Al contrario, el siniestrado taxista fue con Alexis hasta su casa –en taxi– y allá logró comunicarse con la línea donde trabajaba para decirles que le habían robado su carro. Inmediatamente dos compañeros avances de la línea se ofrecieron a ir a su casa para ayudarlo, e igualmente un primo que se encontraba en su casa en ese momento ofreció su apoyo. La señora Nuri recibió el saludo y a la vez se asustó, pidiéndole a su hijo que no se juntara con esa gente y que no hiciera nada. Que llamase a la policía, pero Richard se negó. Alexis al cabo de una hora recibió un mensaje de texto por parte de Julio.
-----–El carro está en el Shamir.
-----Todos comprendieron que se trataba del motel Shamir a las afueras de Cabimas. Los muchachos al ver que nadie recibió el carro decidieron meterlo en una de las habitaciones del motel, que tenía estacionamiento encerrado junto a la habitación. Las habitaciones del recinto disponían de un porche con puerta santa maría que resguardaba los vehículos de los huéspedes mientras permanecían en las habitaciones. Al tener por sentada la noticia, los taxistas compañeros, Alexis y el primo de Richard, Juan, se embarcaron en los taxis que ahora estaban sin el gafete de la línea que los distinguía, y sin las matrículas de circulación. Al caer la noche todos fueron a parar frente a la entrada del motel. Pidieron información a la recepcionista –desde la ventanilla blindada– sobre un carro con las características del Cavalier, pero súbitamente se les negó la información por política del motel.
-----En un sitio como ese, donde diversas parejas se encuentran clandestinamente, los dueños reservan el derecho a no difundir la información de sus clientes, pase lo que pase dentro de las instalaciones de su motel.
-----Igualmente decidieron esperar a que saliera el carro. Los muchachos no podrían pasar ahí dentro más de doce horas, debido al horario de las habitaciones. Igualmente les daría hambre, y el encierro los desesperaría.
-----Al cabo de unas horas una camioneta Ford Bronco año noventa y cuatro, con las luces apagadas, iba saliendo de las instalaciones del motel a menos de diez kilómetros por hora. En el instante, el chofer reconoció a alguien en el grupo y seguidamente (con la vergüenza de su acompañante) bajó la ventanilla para saludarle.
-----–¿Qué pasó Juan qué hacéis por aquí mijo?
-----Juan reconoció la voz y se acercó, saludando con pena a la joven muchacha que acompañaba a quien le saludó. De inmediato explicó el por qué de la espera frente al motel, y sin dudarlo el funcionario le comunicó que llevaría a la muchacha hasta su casa y luego vendría a ayudarlos.
-----El Guardia de la Fuerza Armada Nacional de la República Bolivariana de Venezuela hizo presencia en el lugar a no menos de media hora. Como gesto llevó parrilla, cerveza y pizza para todos los presentes, y mientras esperaban, la jerga y los chistes hicieron la sazón en el lugar mientras Richard sólo podía pensar en su carro. En su angustiosa constancia sus rezos habían sido escuchados.
-----Con las luces apagadas, el Chevrolet Cavalier apareció en la salida del hotel, desplazándose a menos de tres o cuatro kilómetros por hora. Frente a él, el Guardia Nacional y los demás apuntaban al mismo tiempo al parabrisas. Los jóvenes al verlos, apagaron el carro sin bajarse.
-----–¿Está asegurado chamo? –Preguntó el oficial.
-----–Sí pero… verga, vos sabéis que es arrechó el papeleo y todo lo demás pa’ que te lo reparen, y yo dependo de él pa’ trabajar.
-----El Guardia desistió de su idea de disparar al parabrisas para asustarlos, riendo por la broma del primo Juan que le pidió que si lo hacía, apuntara a la cabeza.
-----En la consumación de los nervios, los jóvenes dentro del carro sentían en sus sienes el peso de tal aventura. El sudor frío quemaba sus pieles desesperadas por vivir, mientras mudos, sus lenguas eran mordidas como en un acto de represión al verse dentro de una situación así, tan relajada para los que empuñan armas y tan engorrosa para los que sólo cuentan con sus nervios sin la disposición favorable de la justicia. Sin el derecho a permanecer ilesos. En total dentro del carro habían dos, mientras los demás, los otros que prestaron una corta y táctica ayuda para robar el Cavalier que siguieron desde el auto lavado, no querían saber nada de él. Ni siquiera una recompensa, más que todo cuando se fijaron que los tres peajes a donde llevaron el carro no lo aceptaron. Esta ambigüedad les obligó a tomar la decisión de desligarse del asunto dejando a los dos principiantes con el carro. No contestarían al teléfono ni responderían los mensajes de texto. Todo en segundos. Así era éste negocio.
-----En un instante, y debido a rápidas resoluciones, un estruendoso disparo algo ahogado dejó percibir a continuación el grito de dolor proveniente dentro del carro. La puerta derecha se abrió lentamente mientras entre gritos, el joven se lanzaba al suelo increpando que no estaba armado, que se rendía. La puerta izquierda, después del destello de luz del arma, dejó entrever al otro muchacho que salía con la pierna ensangrentada, luego de haberse disparado él mismo para crear una especie de seguro ante las autoridades.
-----Pero inexistentes en el lugar, la justicia fuera del papel impreso de la ley humana dejó paso al perjuicio morboso y fetichista de los participantes del festín, cuando como en una especie de éxtasis delicioso, comenzaron a sentir el flagelo de la carne joven resistirse a sus pies, cuando entre patadas y golpes, los hombres reafirmaban una posición social jerárquica. Inmediatamente, luego de la saciedad y con el aliento cargado de testosterona, los hombres revisaron de pies a cabeza el vehículo, prorrumpiendo imprecaciones a los muchachos golpeados, al recordarles indefinidas veces que se habían equivocado. En el acto notaron que faltaba el reproductor, y que había un rayón en la puerta trasera derecha. Los muchachos dijeron que el reproductor estaba en el maletero, y de inmediato fueron despojados de lo que llevaban encima y esposados por el Guardia Nacional.
-----Antes de dar fin al linchamiento a mano y arma limpia, el Guardia Nacional tomó seis mil bolívares fuertes de los bolsillos de los muchachos, ignorando totalmente su procedencia, reclamándolos como suyos. Al mismo juicio entregó mil bolívares a Richard para las reparaciones correspondientes a ejecutar, pero éste solo pensó que de allí sacaría los veinte mil del diario o ficha de paga para la línea y haría una compra para las dos casa que mantenía. No fue entonces un día tan malo.
-----Los demás recibieron las gracias, la comida, y una que otra propina agradable. Mientras que los muchachos fueron embarcados en el maletero de la Ford Bronco hacia un destino ya programado por el funcionario.
-----–Bueno mijo… váyase con su carro tranquilo pues pa’ su casa… yo me voy a llevar a estos carajitos pa’ échales un sustico, pero eso sí, no vayan a decirle nada a nadie porque me meterían en peos.
-----Entretanto Richard se desentendió de los atracadores prestando atención a su activo mayor. El Cavalier no había sufrido más daño que el emocional. No contar con él casi un día, que se alejase de su vida como un recuerdo, como un espacio en la memoria que fue pero que ya no es, ceso. Estaba otra vez consigo, su fuente de alimentación, de mantenimiento económico, su herramienta de seducción casual y particular, otra vez seguía los comandos bajo sus manos. Al cabo de dos o tres esquinas olvidó el hecho, más quedó como una anécdota para contar. Sin embargo, sintió culpa por Alexis, mejor dicho, hacia él, porque en aquél momento no le reconoció y emitió un juicio de valor basado en un prejuicio del oficio, en un clasismo de la razón. Alexis le salvó, pudo haber evitado el atraco, pero él lo ignoró. No se detuvo por verlo mal vestido, y ahora había sido clave en la recuperación de su carro.
-----En el paso de los meses Richard arrastró esa culpa como un pesado lastre que trataba de ser amainado con frecuentes reuniones informales con Alexis. Su amistad había pasado de la condición de simple conocido a amigo particular; compañero de jergas, y esto le permitió conocerlo mejor, borrando así sus prejuicios. Y en la relación, una ocasión específica destacó.
-----En una reunión que celebraba el cumpleaños del primo Juan, Alexis y otros amigos compartían en la casa del primero junto a Richard. Entre varias cervezas y bocadillos surgió la anécdota del atraco, y de inmediato, Juan invitó a aquél Guardia Nacional que tomó parte en la justicia urbana aplicada en el caso. Francisco, el funcionario, apareció con su camioneta Bronco en el lugar, integrándose rápidamente, conversando en común con los demás y recibiendo halagos y agradecimientos perpetuos. Las mujeres le atendían, los hombres le servían. Sencillamente era un conocido útil, al cual había que hacerle sentir respetado. En el desarrollo de la reunión y con la influencia divertida del alcohol, Alexis y Richard quisieron preguntarle al funcionario qué había pasado con aquellos dos muchachos.
-----–¿Qué no lo leyeron en el panorama? Salió a los dos días… JAJAJAJAJA…
-----Inmediatamente el funcionario haciendo valer su posición en la jauría, sacó su teléfono Blackberry para mostrarle a los compañeros las fotos de los jóvenes, entre las risotadas del Guardia Nacional, el asombro de las mujeres y las felicitaciones estoicas de los demás.
-----–Yo los llevé a un enfrentamiento del CICPC con una banda en Ciudad Ojeda, por allá los dejé esperándome mientras fui a hablar con un amigo mío PTJ, le eché el cuento y de una vez me dijo que fuéramos a verlos.
-----El funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, antigua Policía Técnica Judicial, junto a su compañero el Guardia Nacional, dispuso a acercarse a la Ford Bronco para ver a los sospechosos. Detrás de ellos, y cubiertos por una comisión especial de casi treintaicinco funcionarios del CICPC; a fuego abierto lanzaban ráfagas de plomo contra otros malhechores escondidos en una casa deshabitada en una esquina particular de un sector sumamente peligroso de la localidad. Salvo los enfrentados no había más nadie en el lugar. Ni la prensa, ni lugareños, sólo los policías judiciales y los malandros.
-----Al llegar a la camioneta, el PTJ no pudo dejar de notar la radiante juventud de los muchachos, que cómo una graciosa carajitada, los había metido en un lío incontenible, casi sin final, pero con un dictamen particularmente seguro.
-----Los muchachos, no mayores de edad, temblaban como moscas en una trampa de pegamento. El joven herido padecía una fiebre que lo hacía temblar terriblemente. El sudor era tan frío que al respirar el aire se condensaba. Ambos lloraban implorando clemencia, mientras las risas y los chistes bajo el poder, ese poder que los funcionarios de éste país tienen, un poder que transgrede el derecho y la justicia más allá de cualquier consecución humana, a su antojo satisfacía a todo esplendor el deseo de morbo. La oportunidad de dar muerte.
-----Para estos hombres, acabar con una vida humana, más que todo si los juicios nacen de la percepción personal justificada en cualesquiera actos celebrados, se muestra en demasía, como un aperitivo delicioso que les exonera de cualquier culpa, más si encima llevan un derecho prensado en una chapa de metal que les permite ser justo. La justicia es diferente no de quien dispara sino de quien tiene dicho poder. Los jóvenes, sin esperar más que lo obvio, razonaron con aceleración el corto periodo de la vida.
-----Estudios sin terminar. Una vida violenta. Una familia desarraigada y una calle como niñera les infundieron un pensamiento banal y estúpido que, ahora se manifestaría en sangre como una solución final. Los móviles psicológicos, las precariedades humanas, la ignorancia vivencial y la falta de educación empujaron a esos muchachos a la calle, y ahora, a las manos de quienes creen tener derecho a hacer una justicia conveniente con la sociedad a la cual representan bajo los esquemas tutoriales del machismo y, la salvedad, la protección casi eclesiástica de las instituciones que sirven como rectores de la ley escrita por el hombre, para el hombre, bajo convenio magistral. Todo lo demás, todas las emergencias, todos los raciocinios no coincidían ni coincidirán jamás con los intereses particulares de la satisfacción personal bajo ese supuesto techo protector. Los modelos de crecimiento son tan flexibles que permiten a cualquiera, ser el defensor de una razón, de un derecho; por encima de las razones y derechos, de las necesidades y emociones de los demás.
-----El PTJ, haciendo alarde del dolor, hincó su dedo pulgar en el orificio ensangrentado de la pierna derecha del joven muchacho, mientras éste, más que soportar el dolor; gritaba cómo manera de salvación, intentando redimirse, pero en la mamadera de gallo hinchada del funcionario recibió un disparo a quema ropa en la cabeza; por llorón. Al ver muerto a su compañero, y al haberle preguntado el funcionario si también lloraría por esa mariquera, el otro joven esbozó un dulce “no”, sosteniendo su llanto.
-----–Vay pues mijo… dale… tenéis cinco minutos pa’ salir corriendo de aquí…
-----Acatando la orden, y gastando todas las reservas de energía de su cuerpo, el joven muchacho atrofia el ácido láctico de sus músculos por los nervios, corriendo como nunca en su vida hacia la dirección indicada, pero en un frío abrazo salvador, los impactos de bala penetraron como metrallas por su espalda traspasando el torso, haciendo explotar su pecho, escuchando bajo el ahogo de la muerte las risas entre los disparos de los hombres que los habían sembrado en una escena ajena a sus delitos, para acabar con su legado y consumar así la justicia de la nación en sus manos filantrópicas.
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Nota del Autor: Particulares o no, los escritores preferimos no escribir sobre violencia porque ello puede significar una especie de acercamiento intelectual a una naturaleza humana un tanto desagradable. Ser prácticos y subliminales en el lenguaje es una forma clásica de narrar la violenta realidad de la vida diaria, pero dichas técnicas, indiferentemente de cómo sean concebidas –pues existen muchas–, no describen en verdad esa realidad. Por eso, y cómo decisión personal, a continuación me atreví a cruzar las líneas del formalismo literario, narrando los hechos tal cual como fueron, lo más próximo a la realidad de sus protagonistas, siendo el principal el proveedor de la historia después de un servicio. Al no conocernos respeté su identidad, y en efecto la de los demás por encontrarse en la misma condición, aunque igualmente si fuese el caso contrario, igual lo respetaría, y por eso más allá de mi juicio particular, más allá del adorno literario que como escritor inserto en éste corto cuento o suceso, que sea la verdad misma del contenido la que imprima el sello de particularidad, asegurando su intención de sólo hacerle ver al lector, las cosas como son, sin engaños, esperando que con tal enfrentamiento, el impacto generado sirva como medio para que despertemos de ésta pesadilla que vivimos todos los venezolanos –y que podamos hacer algo–, delimitada en palabras como: violencia e inseguridad.
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::Ed J.L::
::Imprecación::
Afirmas desentenderte de todo sentimiento, crees haber entrado en un sendero budista cuando has hecho todo lo contrario, arraigándote a un apego que te caracteriza en las palabras que imprecan la significación de no olvidar. Tu memoria se convirtió en un análisis gráfico igual de vago que una hoja de cálculo en Excel. Tu mente se transformó en un altar hecho de libros de autoayuda y autosuperación que te hunden –como a los demonios dentro de ti– en esa idea tan retórica de creer que lo hecho, hecho está, cuando no te das cuenta que el razonamiento da vuelta a un origen arraigado que mancha tu espíritu consecuentemente. Es un círculo, estás en un círculo, tan redondo como un sistema de conservación estructural, como la mano del hombre sobre las ciudades, y te dices a ti misma estar en un altar. Te ves en una supernova del jet set y te felicitas a diario, ¡un gran logro! ¡Nada mejor que un corazón material! ¡Plástico crecimiento personal! Olvidar que la esencia es lo que se siente y hacer de la esencia una consideración conceptual, un precepto, un preconcepto sacado de libruchos que te clavaron tal ideología. Amasaste la idea de los idiotas que venden libros para hacerte sentir mejor, vacía; libros que te inventan mentiras cagadas en la mente y te hacen pensar y pensar, pensar y pensar, introyectando cuanta mierda creerás y metiéndole en sus bolsillos unos cuantos dolaritos para que sigan inspirados, sabi-hondos, escribiendo para gente como tú. Gente que perdió su humanidad en una falacia impresa. Gente que perdió su imperfección, esa bella imperfección del homo sapiens, en tanta vanidad.
Es como los que insisten en asegurar el juicio desde el pasado. Dices perdonar a través de no olvidar, de no poder olvidar y de ya no poder recordar algo bueno. Dices, imprecas, aseguras una condición de sobrenaturalidad cuando en costumbres, te quedas ahí parada viendo como pasa frente a ti el autobús de la vida universal, sin poder subir a él jamás. No cortaste el lazo. Lo reforzaste. Sencillamente lo hiciste más tenso y complicado. No te desarraigaste, y quizás ni Buda podrá ayudarte.
El odio que sientes lo confirma.
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::El Impío::
::Coimplicación (Ale D. <--> Ed)::

Proemio del Autor: Esto está más escrito con sinceridad, que con alguna pretensión de estética literal.
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Cuando pienso en ti escucho en mi mente, esa parte que dice "tutto tace"… Sé que no te gusta, pero no me importa, porque si a los dos nos gustase no tendría ese encanto.
De mi Ale D. salen muchas palabras hacia dentro que se quedan estancadas en los recuerdos que juntos logramos vivir. No entiendo por qué ella me quiere tanto y yo si sé por qué la hamo tanto. Nuestro hamor se escribe con “H” porque es singular y extraño, rimamos con jamón y papas a la vez, ella odia la danza sinfónica de Rachmaninov y a mi no me gusta Silvio Rodríguez.
Cuando mi Ale D. se encuentra vagando en mis pensamientos, carcome mi nostalgia y me enerva el corazón, como la parte de la pieza que dice “il dolce aprile, dolce april...”, que suena tan cursi entre nosotros pero se hace reacio hacia los demás; y no nos importa.
Ella es una extranjera en mi tierra. Un lugar que ya dejó de ser. Yo soy un tribal de sus viajes, y en consecuencia la necesidad de ir hacia ella se concreta cada momento en que pienso y pienso.
No nos llamamos, no hablamos a menudo, no compartimos mensajes en Twitter, no nos escribimos correos ni tampoco nos encontramos en MSN Messenger. No importa, porque nos pensamos, porque estamos ahí, porque pensar en ella hace que odie más la polución, porque cuando nos llamamos da la casualidad que no hablamos: los teléfonos están apagados, están hacia un lado o lo dejamos al salir. Y no importa, ni importará, porque cuando de Ale D. y Ed se trata, no hay un universo paranormal que nos describa, no hay concepto de la Real Academia de la Lengua Española que nos delimite en la palabra amistad…
Si somos más que menos, como menos y más, incongruentes totalmente, atrapados en libros leídos y en conversaciones pendientes que se practican una a una, una y otra vez, día tras días hasta volver a vernos. Si somos como luz y sombra, más que luz, oscuridad, entre los días que juntos pasamos y poco hablamos fue más lo que fluyó que lo que quedó pendiente, y dentro de un calendario romano tenemos en consecuencia, un espacio reservado.
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AudioPost: Angela Gheorghiu Ft. Roberto Alagna – L’amico Fritz – Act. II Tutto Tace.
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::Ed::
::Entre Moscas Amarillas::
-----Cuando muchacho prefería dormir en casa de mi abuela, ubicada en otra urbanización de mi ciudad, porque allí convergían todos mis primos con el objeto de pasar las tardes jugando y jodiendo en los patios. Como niño de apartamento, odiaba pasar las tardes encerrado en esa inmensa caja de concreto precomprimido donde los ruidos de los vecinos asediaban atravesando las paredes arrebatándome la paz. No podía subirle el volumen al televisor porque el bullicio de los comiquitas provocaría lo que mi madre tanto odiaba: que algún vecino tocase a su puerta para reclamarle que no lo dejaban dormir, así que, en consecuencia prefería pedirle a la señora que conducía el transporte escolar, que me dejara en casa de mi abuela para jugar con mis primos.
-----En esas tardes brincaba como loco debajo de matas de mango. Construíamos autopistas de tierra elaboradísimas, con señalizaciones de cartón pintadas con esmalte y edificios representados por potes plásticos. Los carritos no corrían bien en la tierra pero nuestro sentido urbanístico estaba tan recompensado que nos conformábamos, por eso movíamos los carritos por el aire para así no dañar la forma de la carretera de tierra con las ruedas arrastradas entre las piedritas. Las tardes no se quedaban en tardes, las noches venían y solícito me quedaba a dormir en la casa grande de mi abuela. Pero en las mañanas, al despertar, un miedo absurdo se sumaba a la vergüenza que sentía cuando me dejaba ganar por las ganas de comer y entraba a la mesa sin cepillarme los dientes ni lavarme la cara. Tenía la vaga lógica de que era mejor comer primero y luego cepillarse y lavarse la cara porque, haciéndolo primero tendrías que hacerlo otra vez después de comer y no me gustaba trabajar el doble. Mi abuela se afincaba en mi flojera, rematando mi moral con su discurso peculiar.
------Si no te laváis bien la cara se te van a parar las moscas, ¡anda a lavarte!
-----Entonces el terror por ver zumbar a las mosquitas amarillas frente a mi rostro aparecía. Cerca, en el patio de la casa de mi abuela las matas de mango dejaban caer sus frutos a granel en el piso. Los mangos que se pudrían eran el paraíso alimenticio de las mosquitas amarillas, excitadas por el azúcar de los frutos en descomposición, pero aún con la interminable disposición de semejante manjar, las moscas pequeñitas preferían danzar frente a mi cara toda la mañana, sin importar lo que hiciere al respecto. Tomé la costumbre habitual de lavarme con todo tipo de jabones, hasta tres veces antes de las diez de la mañana. Igualmente comencé a cepillar mis dientes creyendo que el mal aliento las atraía. Aguanté muchas veces el ardor del enjuague bucal y por defecto mi lengua se insensibilizó a tal punto que ya ni lo sentía; pero las mosquitas amarillas seguían ahí, hasta el mediodía. El calor las alejaba para siempre, hasta el otro día, mientras sufría por saber que las tendría que combatir de nuevo, hasta la eternidad.
-----Así crecí, asociando las lagañas de mis ojos a las moscas. Creía que si amanecía con lagañas en los ojos era porque las mosquitas amarillas habían estado sobre ellos y habían cagado en mis pestañas, cerrándolas con sus mojones endurecidos. Mi creencia me llevó a especulaciones increíbles. Pensaba que las moscas dormían todo el día pero en la mañana antes de despertar iban hasta mi rostro para defecar en él. No comprendía cómo lo hacían porque, ya de adolescente sabía que al dormir en una casa limpia, cerrada casi herméticamente y sin ningún tipo de insectos dentro, las mosquitas irrumpían hábilmente en ella para cagarme los ojos antes de despertar.
-----Inclusive, llegué a imaginar cómo lo hacían. Al no sentirlas en mi piel aseguré que sobrevolaban sobre los ojos y bombardeaban los mismos con sus residuos. Llegué a admirar la habilidad, la precisión de dar en el blanco así éste sea uno móvil; digo esto porque alrededor de la mañana (con la cara muy bien lavada y con los dientes cepillados), caminando hacia el liceo sentía que mis parpados se pegaban al pestañar, o de repente la vista se me nublaba más que todo hacia los lados del perímetro. Cuando examinaba con mis dedos ahí estaban otra vez las cochinas lagañas. Una y otra vez sin importar si me daba cuenta o no, las moscas cagaban sobre mí, y yo estaba incapacitado para darme cuenta de ello.
-----Los años siguieron pasando mientras sostenía la creencia. Caí en debates acalorados con profesores y estudiantes que aseguraban que la secreción de moco cristalizado se formaba en nuestros ojos por una combinación de lágrimas, células epiteliales muertas y mucinas de la cornea y no por los excrementos de las moscas. Mi creencia popularizada en el tiempo estaba sufriendo un altercado conceptual en lo que respecta a la fuente y la credibilidad de la información. Aún con pruebas escritas sostuve que en efecto sí cagaban en mí, pero una mañana viví un algo particular que en cierta forma significó una ruptura en mi manera de ver este problema.
-----Ya casi con suficiente edad como para sostenerme económicamente por mis propios medios, luego de una noche de fiestas me quedé a dormir en casa de mi abuela. A diferencia de aquellos años las matas de mango ya no existían. En el lugar había una enramada inmensa cubierta por un piso de caico rojo que servía como pista de baile en ocasiones especiales. Al salir del baño con la cara blanca y los dientes emanando el olor característico de la crema dental, mi abuela me sirve un sustancioso café con leche y me invita a sentarme a su lado. Nostálgicos, ambos nos miramos y hablamos un rato de la fiesta anterior pero como cosa mía, se me ocurrió preguntarle si mi rostro se veía bien; es decir, si no tenía los ojos llenos de lagañas. Ella sonrió y notó la pulcritud de mi cara y me dijo que estaba bien.
-----Yo le dije, entonces, que todavía y sin saber cómo; las mosquitas amarillas aún cagaban en mis ojos, y ella, espantada, soltó una inmensa carcajada, diciéndome.
------¿Y vos todavía creéis en esas vainas de coñitos? ¡Muchacho, yo te decía eso porque vos eras un flojo que no te gustaba lavarte la cara en la mañana! Esos cuentos se los dicen a ustedes para asustarlos y para que hagan caso.
-----La teoría de la formación de las lagañas tomó sentido. Y la crueldad encantadora de mi abuela, una vez más logró avergonzarme pero subsiguientemente, pensé que ciertamente tenía razón porque, ahora una costumbre infundada por un miedo infantil procuró un hábito que llevaría su sello característico para siempre.
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AudioPost: Igor Stravinsky - Ths Rite Of Spring
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"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
::Rachmaninov Video And Voice::
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!Gracias a quien compartió este video en Youtube!
"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
::Cambio De Aceite::
Semana en el exilio. Los tejidos se reparan lentamente, mientras en mi pensamiento está la imagen intacta de tres protagonistas. Son las curvas las que vuelan con espasmos escolásticos hacia la transformación de un espíritu, siendo su carne un desglose de emoción que colma a un corazón a los rincones negros donde no quiero estar.
Semana de sinceridad personal. La forma conspicua baila por la franja de flagelos expuestos, en una ocasión llegué a escaparme para dormir, las oraciones compartidas entre sábanas solas arrancaron el frío de la convulsión.
Hoy escribo por forma contextual, por sencilla deducción, un planteamiento plasmático de varias convergencias despolarizadas. Quizás se trate de una categoría metabólica de filtración periódica, no podemos alejarnos de la vida totalmente pero, en una lucha expuesta sanar es necesario, y la costra emerge desde el cristal oportuno de una insistencia que requerirá de mayor fuerza antes de arrancar.
Como en mil kilómetros para cumplir, como los blancos pigmentos de mi verdad. Un cambio, una revisión… balanceo y corrección para volver a andar.
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::Ed::
::Aguas Negras::

| Into The Wild.
Soy una especie de significado sin objeto, un espacio en blanco, una mente blanca que come glóbulos rojos para vivir haciendo lo que se debe hacer según acuerdos escritos y firmados, según condiciones genéticas, aforismos del pensamiento y códigos de moralidad.
Tantas palabras en mi cabeza, tantos libros devorados, tanto que decir y no estoy diciendo nada. No sale nada, nada puede salir, el caudal es muy pequeño para la cantidad de agua, y esta de por sí al no moverse se estanca. Se pudre al no fluir, y lo que más quiero es que vuelva a fluir, que vuelva a ser yo, que vuelva a estar libre y así poder escribir. No ser una sopa de bacterias emocionales que sencillamente, trabaja, hace lo que hace, va para allá y para acá, y no hay nada más.
¿Hacia donde puedo ir? ¿Hacia donde quiero ir? Si así tan sencillo y simple pareciera que no tuviese un camino, un lugar a donde llegar, un espacio a donde ir. Soy como agua estancada que pronto el sol evaporará, los protozoarios la descompondrán y ya no habrá nada, y en esta idea me estoy perdiendo en el miedo, porque, quiero ver un lugar a donde ir que no consigo.
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::Ed::
::Post-History::
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Yo vi la muerte correr por las calles,
yo vi gente seguirla hasta el recodo.
Los vi verse en ellos, los vi llorar cuando estaban muertos.
Seguí los pasos de todos, leí las instrucciones.
Soñé con una especie de mundo mejor, después de ellos,
pero con émbolos explotó mi corazón;
al verlos muertos.
Esperé que pasaran los años, escuché sus historias,
habían análisis de todo tipo.
Esperé y esperé, creyendo verlos mejor pero no fue así pues,
al cruzar la calle, todos estaban muertos.
Ahora al verlos siento miedo,
mis entrañas se estremecen de dolor
siento que allá iremos con todos ellos
y al final, según la historia
según los versos y la falta de memoria
junto a ellos estaremos todos
igual que muertos.
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::Ed::
::Excoriación::

No sé si será pensar de más.
::Ed::
::C. ASCvsAlDr::

Encontré un pequeño pezado
sublime manifestacion morada
entre ballenas de lacio tendón
sobre telares de lirios,
sobre pasiones gastadas.
Una experiencia que se suma,
en la retorica de una búsqueda...
una personalidad, que vale
más quizás... que muchos libros.
Encontré el molde perfecto, entre los lentes
un acento, y una maligna mirada,
salvaje, atrevida; para describirte. (Aunque no tenga impacto esta explicación).
A.S.C.....
___
::Ed::
Flores.
::Segundo Turno::

El nuevo comienzo de una estadía espacial
las nuevas horas por gastar
por cierto, aclaro, estadía de espacio
de lugar
quizás es una especie de conspiración
para un alma esquizoide
para mis palabras almacenadas en la corteza
como los juncos secos
bajo la arena
como las sábanas manchadas
en la cornea
quizás mis brazos se doblen hacia adentro
quizás mis manos, intenten menospreciarme
es cuestión de costumbres, pues yo ya me estoy cansando
es un nuevo comienzo
un gran estado
pues
en virtud
sentado siento como se aplasta mi mente
como la región lumbar emerge en el dolor
los filamentos lípidos, grasosos, se arremolinan en mis carnes
mi corazón se esfuerza
mi panza nace
las barbas sin remojar, invitan a mis uñas
el paseo interdicto por mi cara
sobre las sombras de mis deseos
en las palabras de vacaciones
lejos
expiran
en la boca abierta, en los asnos cerrados
y mi cabeza da vueltas, luchando contra el sueño
y en mi cabeza me pregunto, ¿cuándo acabará esto?
___
::Ed::








