Februa en las Lupercales.


                                                                Fotografía por: @cannibalita

"...Se não eu, quem vai fazer você feliz?"
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Se fue Febrero en el humo de las palabras secas, en la oxido reducción de la ansiedad de doce horas continuas. Se fue un mes que no tiene importancia. Se fue un mes más, como se van a cada momento los días. Quizás pensamos demasiado dentro de sistemas de unidades, meses, metros, años, voltios, minutos, kilos, litros, semanas, y así como palabras; símbolos sin razón ni sentido. Sin siquiera el sabor del corazón humano.

Se fue un mes más, aquí sentado frente a mí. Como si los días de verdad existiesen. Se fue un momento de mente, se marchita la expansión del tiempo, la longitud de onda de cada una de estas palabras, pero de lo que sí estoy seguro, es de que a mí todavía me falta mucho tiempo para irme…

...de ti.
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Ed.

Falso Self.


Familia. Que implica una conexión exógena con el ser universal. Alcance. Que quizás jamás llegues a contemplar totalmente dicha condición. Contemplación. Asumes palabras en tu vocabulario para simplemente socializar tu condición individual hasta el punto de difundirte en una idea tan desacertada, tan fuera de ti misma mientras te quedas viendo cómo ellos juegan con tu condición.

¿Familia? Quizás no lo hayas entendido. Existe cierto dolor en el cuello, en la espalda. Específicamente baja hacia la espalda. Las manos se trancan, los brazos cogen movimientos rígidos, duros y tensos, entre un deseo totalmente incompresible pero tan fácil de detectar en esa cochina dislocación de tus sentidos. En esa pérdida de tiempo. En esa imagen que condensas sobre ti, ¿sobre quién? Sobre nada. Sobre algo que no existirá jamás; bajo el episteme de las palabras sumadas en un es evidente que el hombre quiere ser algo más que él mismo, quiere extender su yo más allá de toda condición humana hacia un patético preconcepto pseudo científico conocido como superyó. ¿Supertú? Súper suprema inexistencia, infranadie de cuatro grupos de congéneres integristas definidos determinadamente en su propia inexistencia, en los valores equivalentes del pragmatismo endémico, en esa enfermedad que vomita completamente tu verdadera realidad.

Una realidad que no sabes pensar. Una realidad que intentas imprimir en un papel especial, así, como encerado. Una especie de esmalte. No sé qué tipo de células comprometen a ese “tejido”, lo que sí sé es que esa no es tu piel.

No es tu cara.
No son tus ojos.
No son reales esas manchas pero sí estás manchada y de ello tratas de limpiarte.
No existes.
Prescindes.
No pretendas estar en un concepto de valor.
No eres familia.
Eres una epidemia de mierda, una mentira completamente absoluta. Totalmente caótica, sin entropía, sin ordenamiento y sin sentido crítico de la existencia, ¡claro! Si es crítico tu poco nivel de autocontemplación, una criticidad total que frenará cada símbolo que intentes manifestar en cualquier elemento electrónico, en cualquier filamento tecnológico, donde poco a poco morirás…

Intentando estar viva en el camino de la degeneración hacia una simple crisis hipertensiva.

Usted querida mía, jamás volverá a soñar la paz.
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El Impío.