Fotogtafía por: @cannibalita (El Juego).
-----Imagino esos pequeños rostros virando los ojos hacia su derecha. La mirada perdida por palabras que quizás no puedan entender. Una situación que no saben controlar y en donde posiblemente esa dimensión no exista. No hay disponibilidad.
-----¿Cuántos rostros hipócritas les habrán preguntado “dónde está tu papi”? Papi está en Chile. Escuchando jazz específicamente. Toca Eric Dolphy el “Round Midnight” de Thelonious Monk, y ese hijoe’puta saxo alto me revienta el corazón, cuando se recrea en mi mente la imagen de mis hijos pequeños, confundidos por mí, en una completa montaña de mierda llamada gente que distorsiona sus mentes, esas grandes praderas de la fertilidad. ¿Cuántas personas les habrán preguntado eso? O se lo habrán afirmado en buena forma. Con eso que dicen que se llama buena intención.
-----No lo sé. A esta hora de la tarde estoy tan perdido como ellos. Extraviado en mí mismo, imaginando con dureza esas caras. No saber a dónde mirar, qué responder. Si reír o llorar. Lo único que sé es que, al igual que yo y sin saber cómo, ellos aprendieron a ser pacientes.
-----O quizás es mi imaginación ingenua.
-----Estoy cansado de no poder cumplir las promesas que hago, que se me caigan los brazos, que en el horizonte mis palabras y todo lo que compete a mí, se transforme en un laberinto donde se pierden las esperanzas. Esas flamas secas que no me definen, pero que en el fondo mantienen viva la llama. Ahí están ellos, en la profunda cavidad de lo intocable, abusados por los demás, por todos. Quizás también por mí. Abusados de la vida al no comprender por qué su papá se fue. Por qué está en otro país.
-----Me aterra la idea de pensar que tal vez ellos crean que huyo, que me alejo completamente de ellos. Cuando no es así. Aquí estoy tratando de reforzar mi esperanza, de creer que sí, que pasará. Se vendrán a vivir conmigo en unos años y conocerán el mundo. Comerán completos y no les gustarán. Yo tendré que hacerles panquecas y perros calientes. A la criolla. Pero sí gozarán en esos parques de Santiago donde puedes correr desnudo, tranquilo, sin mirar a los lados y sin portar la sensación de que alguien te robará algo. Algún ser humano armado te pondrá el fierro de la pólvora en el cuello.
-----Esto para mí es la nueva fe. Un horizonte fanático, desconocido. Un lugar que puedo ver con mis ojos, pero donde todo mi cuerpo se retuerce ignorando la temperatura. Es sólo el amor a mis hijos lo que me mantienen abrigado, y el extrañarlos tantos, el que me duela que yo no esté con ellos lo que me enfría.
-----La brutal entropía que llaman vida, pero que tarde o temprano deberán comprender, aunque sea demasiado tarde.
-----La brutal entropía que llaman vida, pero que tarde o temprano deberán comprender, aunque sea demasiado tarde.
-----Mientras tanto, espero que toda esa “gente” caiga en el abismo y los deje a ellos volar tranquilos. A mis sueños. A mí.
-----Al encuentro bendito.
-----Mis hijos.
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Ed J.L





