Por Qué Nosotros.


Tardigrades. Credit: Revekah Smith


Porque hay una competencia que ha durado décadas y es el resultado del acercamiento permitido por la tecnología que impulsó un incremento en el esparcimiento de cualquier tipo de información, en todos lados. Uno de estos ganará, de alguna forma, sólo para darle paso a otros para que comiencen otra competencia, pues en realidad todo esto nunca termina, sino que recomienza. Es una carrera por la conquista imposible de la convivencia, por la desesperación de especímenes que se imaginan a sí mismos como únicos y que se piensan a sí mismos como lideradores de la cadena de desarrollo a su voluntad, absortos de una ilusión de conciencias que desconocen o ignoran a elección las reglas básicas y absolutas de la biología, ya que después de todo son estas las que determinarán el camino que las células van a tomar durante el continuo proceso de reproducirse. Los nosotros no saben cómo funciona un cuerpo, mucho menos entenderán los impulsos de sus propias mentes. Esto que llama esto y que sigue siendo una carrera es algo muy simple después de todo, después de ello, pues seguirá pasando. Y cada vez que alguien se sorprenda sólo se estará afirmando el desconocimiento, o mejor dicho: rechazo, que se le da a la historia misma. Nadie quiere ver para atrás bien sea por pereza o porque la incapacidad cognitiva para reconocer hechos ha estado con ellos por tanto tiempo, que ni siquiera los ninguno se dio cuenta antes. Es una sopa. Son una mezcla. Desentendimiento puro desde la cumbre ególatra de una existencia relativa a un periodo de tiempo ínfimo y finito.
No son más que el desentendimiento total de lo que son.
Y entonces así seguirá rodando la bola, de subida o bajada, sin llegar a ningún lado pues no hay a donde. Mientras la fuerza primaria de la masa más grande en este centro los impulse hacia sí, y la inhabilidad de respirar otra cosa sino lo que a dicho objeto le rodea, siempre estarán en el mismo lugar (al menos hasta que lo que genera luz consuma toda la que tiene y pase a ser otra cosa. Pero mientras tanto). Lo que cambia es el valor de las transacciones, la accesibilidad a las ideas, la capacidad de idolatrar o de cambiar los ídolos antiguos por unos nuevos. Desechar a los imaginarios y abrazar a los virtuales. Lo que tienen es miedo al rechazo, a ser descartados. A la desconsideración de un grupo que agrupa ideas de momento para reconfortarse en ello sin tener idea del sentido o del origen. Sólo se pasa el momento, se “vive”, se cuestiona esto y se apoya lo que se imagine único, se va contra la cultura y se cultiva una nueva que más adelante será la que soportará la contraria de los que cultivaron una nueva. Son un frasco de cultivo nada más.
Y por todos indistintamente de la fecha, seguirán siempre siendo ellos. Los nosotros. Con diferente nombre, igual objetivo, desconocido como tal, pero dentro del mismo porqué.
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El Impío.