Putear las Palabras.



      No soy experto en lingüística, mucho menos en etimología de las palabras. Lexicografías, otros. Quizás por eso debería incluso pedir disculpas por titular este texto con una mala palabra, pero es que me causa curiosidad que en la verborrea acelerada de las redes sociales, aquella explosión que vino después de la Internet y se catapultó con las comunicaciones en vivo por cualquier plataforma imaginable, resume en una facilidad colectiva con la que cualquier persona refiere a cosas triviales con un agregado sonoro que va desde el “lo amo” hasta un “lo mejor que me ha pasado”. No es mi mejor día para darme a entender, y poco importa, no obstante salvo mi explicación a que es increíble la ferocidad con que muchos tienden a desvalorizar las cosas adosándole subvalores a situaciones, eventos, cosas, objetos; endorsándoles escaños que enmarcan aborrecibles “esto es lo mejor que me ha pasado en la vida” para la foto de un pastel o quizás el video de un perrito haciendo algo tierno, o decir ya que amas a alguien porque este alguien grabó un video de sí mismo parodiando cualquier cosa y en efecto nos hizo reír a todos.
        No menosprecio la ocurrencia humana para nada. No. En este mundo de rapidez comunicacional evidentemente necesitamos de esos momentos. Memes. Videos. Viñetas. Canciones. Parodias. Montajes. Lo que chifla en reversa es que, si bien son momentos de explosión dopaminica, no es para tanto. ¿Reír?, «a por ello» como dicen en España. Estamos asediados por lo que sea, pero ello no implica que el valor de los momentos deberían simplemente putearse. Escuchar una canción, la amo. No. Ver un video, necesito esto en la vida para ser feliz. No. Nacer o no quizás, graduarte, tu primera operación a corazón abierto en donde no se te murió el paciente. Terminar la obra que diseñaste y que esta sea un boom. Tu primer concierto frente a miles de personas que reconocieron tu trabajo. La primera ola recorrida en donde no te caes de la tabla. Un premio. El día en el que un familiar venció el cáncer. Conseguiste el trabajo, o de repente tu negocio pasó de ser un emprendimiento a una corporación multinacional. Un meme no es el mejor día de la vida. Quizás la mejor risa sí, ¿eh? Pero no el mejor día de tu vida. Amad a quien debes amar, y admirad a quien hay que admirar. Youtubers, viners, tiktokers, son de admirar definitivamente.
        Darle el valor a las cosas como éstas lo requieren. Apreciar lo bonito de este idioma en donde decir querer y amar son cosas distintas. No terminar siendo un ‘Homero Simpson doblado al español-latino’ más, quien una vez dijo que no se sorprendía fácilmente, pero frente a él pasó un auto azul e inmediatamente dio un salto asombrándose por el mismo.
        No puteen las palabras.
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        Ed.