
I – Comenzzando
Tal vez nos encontramos entre esos espacios en los que juntos a los tersillos de blanco satén que se visten con nuestras pieles aproximadas, cercanas pero a la vez alejadas por la condición de no podernos abrazar, en donde el justo lugar lanza las cuerdas que explotan para darle paso a la siguiente armonía.
Feromonas sutiles desplazan por los aires aquellos mensajes que nuestros cuerpos asumen de forma seductora, pero nuestros gestos mantienen atados a la colina de la lógica, toda aquella acción de rebelión exterior que intenta cruzar este lugar que comenzamos a delimitar con la fuerza del piano y la expuesta forma de quebrar las miradas inconformes, cuando estamos detrás del asiento de quien dispone del destino asfáltico que nos empuja a un encuentro que deseamos profesar.
Son tal vez millones de recomendaciones por parte de todos aquellos que alguna vez se sentaron junto a nosotros, y con un manto de crispidas florentinas nos avisan las premuras, indicando las premisas de los que seria condenado por un espacio completamente humano, en el cual sin duda quedaríamos encerrados.
Pero así mismo deja de importar
Porque sabanas sinfónicas
Se exponen entre la necesidad que tenemos
De sentir
Y recordar.
Para dejar entretejido en todos los caminos que se dispersan en la sinfónica de sentimientos –aparentemente expresos en la pared donde los trozos caen debajo de cintas que evitan que muchos puedan pasar- mientras en este pensamiento colinda la emoción de estar entre cajas de metales alejados de todos los que pueden atravesar, y sinceramente comenzar a tocar, el espacio que muchas veces el tiempo nos niega, olvidando completamente la sensación de vernos extraños y comenzar a ligar con la fuerza que tienen los labios cuando las ganas de besar son más fuertes que la imperiosa voluntad de mantener la cordura.
Y así tal vez comienzan los espectros
Entre las plazas de color azul
Con muchas luces
Navidades
Inclementes y sinceras
Revientan en nuestras manos
Cuando nos comenzamos a tocar.
Y exponenciar en los rincones de más de tres estados aquella sencilla melodía que nace detrás de los espejuelos violetas y las camisas de color naranja, para fusionar en un prisma con el color de la verdad, el pacto que los cielos invitan a sellar en los lazos del recuerdo y la sentida capacidad.
De soñar.
___
"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
Tal vez nos encontramos entre esos espacios en los que juntos a los tersillos de blanco satén que se visten con nuestras pieles aproximadas, cercanas pero a la vez alejadas por la condición de no podernos abrazar, en donde el justo lugar lanza las cuerdas que explotan para darle paso a la siguiente armonía.
Feromonas sutiles desplazan por los aires aquellos mensajes que nuestros cuerpos asumen de forma seductora, pero nuestros gestos mantienen atados a la colina de la lógica, toda aquella acción de rebelión exterior que intenta cruzar este lugar que comenzamos a delimitar con la fuerza del piano y la expuesta forma de quebrar las miradas inconformes, cuando estamos detrás del asiento de quien dispone del destino asfáltico que nos empuja a un encuentro que deseamos profesar.
Son tal vez millones de recomendaciones por parte de todos aquellos que alguna vez se sentaron junto a nosotros, y con un manto de crispidas florentinas nos avisan las premuras, indicando las premisas de los que seria condenado por un espacio completamente humano, en el cual sin duda quedaríamos encerrados.
Pero así mismo deja de importar
Porque sabanas sinfónicas
Se exponen entre la necesidad que tenemos
De sentir
Y recordar.
Para dejar entretejido en todos los caminos que se dispersan en la sinfónica de sentimientos –aparentemente expresos en la pared donde los trozos caen debajo de cintas que evitan que muchos puedan pasar- mientras en este pensamiento colinda la emoción de estar entre cajas de metales alejados de todos los que pueden atravesar, y sinceramente comenzar a tocar, el espacio que muchas veces el tiempo nos niega, olvidando completamente la sensación de vernos extraños y comenzar a ligar con la fuerza que tienen los labios cuando las ganas de besar son más fuertes que la imperiosa voluntad de mantener la cordura.
Y así tal vez comienzan los espectros
Entre las plazas de color azul
Con muchas luces
Navidades
Inclementes y sinceras
Revientan en nuestras manos
Cuando nos comenzamos a tocar.
Y exponenciar en los rincones de más de tres estados aquella sencilla melodía que nace detrás de los espejuelos violetas y las camisas de color naranja, para fusionar en un prisma con el color de la verdad, el pacto que los cielos invitan a sellar en los lazos del recuerdo y la sentida capacidad.
De soñar.
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"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::




