Precisamente es de allí
de donde nacen mis ambiciones
en las matemáticas.
Allí
encuentro aquél placer que no me dieron los dioses.
Yo siempre fui tan negro
muy olvidado por cada uno de los maestros
en el exilio de otros lugares encontré mi refugio
soy tan perdido de mí
que ni siquiera osas mirarme
¡la genialidad está en mis manos!,
¡malditos sean todos!
con sus camisas almidonadas
con esa manía de resolver con guerras el nacimiento
por lo menos yo, aún me ahogo en mi soledad
y lo tengo a él
quien me lastima los miedos
me carcome las uñas
me usa
me hace suyo
¡malditos todos los ingratos habladores del infierno!
No creeré en ese rumor de la muerte.
No voy a dejar caerme por las lágrimas.
Ahí está conmigo
con sus acordes y sus teclas
aún sigo obsesionado
con ser el padre del impresionismo
aunque no haya logrado ser visto
Pero no importa, con sólo creer que puedo tocar los universos completos fumarlos y estacionarlos en cada rincón de este cuarto oscuro lleno de mocos y mentiras en las paredes que se ponen a bailar como querubines malcriados por todo el salón mientras mis manos siguen recorriendo tu dulce cuerpo blando de sonidos y encantos demenciales. Seguiré marchitándome en la soledad del moho y el neumococo en las blancas pestes que se escuchan por los cuartos vecinos en la pelea de los latinos quienes osan decirme que no les dejo dormir de tanto tocar y tocar sus sueños despedidos.
No importa
para ti solamente voy a ser
el que mejor te ha hecho vivir
seré
quien mejor ha de tocarte
y tendré tiempo para demostrártelo
hasta mi muerte solitaria.
___
Ed.






