Tocata Número Dos.



Nómadas atrayentes
y me dijiste que vestirías de gris
me persiguen los rencores.

Si mis lágrimas no pueden controlar, todo este dolor que surge de mis manos cuando la fuerza del marfil atrofia mis dedos, ¿podrán entonces tus besos calmar las ansias de mis oídos por reventar heridos en ese pedazo de madera negra? ¡Calma mi ansiedad con tus caricias repetidas en partituras de compás fino! ¡Dame un golpe! Un golpe que suene a tocata, fría y clandestina, acalorada con todos los movimientos.

Mis dedos
no son suficientes
el rencor sigue emergiendo

solo
pido
paciencia.

Y te garantizo que la tendré entre mis manos, abrazándole de a poco los sentidos. Sonará a sonatas de claros armoniosos. Sonará a mañana tardía con nubes movidas.

Justo cuando dejen de llorar.

Por el dolor.
___

Ed.

Jarusame.



Me sientes cuando te beso
acariciando tu desnuda piel antes de entrar a ella.
Al salir de ti, emerge el fluido de tu cuerpo
y sientes cuando me cuelo dentro;
justo cuando detengo tu corazón con un solo movimiento de mi ser.

Aumentas mi temperatura con el calor de tu pecho
dejas de respirar mientras penetro
me bañas por completo de espesura
excitas razones para seguir.

Mi fuerza abre caminos dentro,
forjando una marca que jamás podrás borrar
soy quien se apodera de tus pasiones
soy quien poco a poco se las lleva.

Sorbo a sorbo
beso a beso
penetrarte.

Arranco tu vida
tu esencia;
llevándote a la oscuridad
donde no sabrás más de ti.

Soy la espada que atraviesa tu pecho.
Soy el acero que te hace el amor antes de matarte.

Yo,
la fría ala cortante bañada de tu sangre
un portal hacia la eternidad;
que garantiza tu extinción
cuando vuelvo a ser parte de mi vaina, después de cerrarte los ojos.






___

Ed.

El Afortunado.



        No has de imaginarte lo doloroso que ha de ser para un corazón cuando me miras con esos ojos. En esos momentos, en que mis manos tratan de tejer resalías colgadas en nuestros balcones, para adornar cada pedazo de aquél espacio que se apodera de nuestras doctrinas. Un sutil movimiento de tu pelo ondulante, que me esquiva la mirada, amarga mi garganta en una forma que no sé explicar. ¿Cómo decirlo? Si me suenas a puro interés, cuando veo que no aprecias esos pedazos de torta que te corto con mis venas, jurándote mis lágrimas en un momento cuando la luz te baña de belleza.
        Labrando, la fortuna para llenarte de promesas rentables, por ese deseo escondido que tengo de hacerte el amor. No puedo atrapar tu atención con las poesías de mis uñas. No puedo verte a los ojos para notar la decepción que te genero cuando me ignoras en mi faena. Solamente te importa lo que sale de mi frente, la ganancia que genera estar días en un lugar cumpliendo órdenes. Y yo, que aprecié cada pedazo de ti, para hacerte sentir agraciada cuando los cangrejos del mar cruzaban los callos al nado volador. Que te vi tejer poco a poco los cimientos de una escalera que apasiona la mirada de nuestros niños, aquellos que bailan con la esperanza de recibir un bocado.
        Tanto que quería saber, que me enseñaras ese poema digno de tus colirios, pero desprecias los míos, porque sólo me miras en pena. En la sombra oscura que me arropa claramente cuando no tengo nada en la mano. ¡Pero mis manos crean! Hacen caminos bonitos solamente para ti y para mí, ¿por qué es tan difícil que los notes? No puedo llorar por la verdad.
        Quizá tengo que resignarme, porque esta noche, es una de esas noches más en las que estaré frente a esta pantalla salga de aqél otro lugar, porque llego a la casa con las manos vacías. Esta noche nuevamente dormiré lejos de tus besos, porque en mis bolsillos solo hay papeles doblados.
        Y escribiré mis penas una noche más antes de acostarme, sin reprocharte nada, para ver si así algún día comienzas a apreciarme por lo que soy, por lo que nace de mí, y no por lo que tengo.
         Cierro mis ojos en el pensamiento, de poder oírte decir “te amo” cuando te dirijas a mí, y no ese triste cántico de demonios pequeños que siempre me dices. Ese inaudible “¿que pagas?” que me hace huir de ti.
____

"Contigo a veces, las estrellas se alcanzan"

Ed.

Sabanas Grandes.



No sé cuantos hacen falta
pero frente a mí pasaron siete impalas azules
donde mis ojos pasmados notaban sus pequeñas similitudes
adornadas con sus grandes diferencias.

Me quedé congelado mientras les miraba apostado frente al sol
con sus contorno sonrientes en mis pensamientos nuevos
generando un desconocido respiro justamente cuando el último
doblaba en la esquina.

...

“Tal vez el problema no es la ciudad
tal vez el problema soy yo”
___

Ed.

Carta de Letras (Declaraciones del Impío).


Inocencio X (1650) Eduardo Velázquez.

      No sé qué se ha creído este ser últimamente, quien pretende ser mi dueño en el movimiento continuo de mi existir. Él piensa, que por el hecho de que sus manos son usadas para darme vida, sus ojos delinean mi cuerpo, su fisonomía regordeta que en su compostura afirma ser dueño, contempla mi condición providencial; está completamente convencido de que es independiente, que yo soy parte de él, sin saber que su verdad es irreverente.
      Soy yo, Letras, vivas como la condición atómica del ambiente, como el ozono, como todos aquellos insectos que a sus pies inclinan el aire de la tierra para conquistar sus espacios. Yo soy tan libre como la condición ajena de la misma palabra, me basto de mis letras y poseo el sentido de la semántica de cada uno de mis párrafos. Mi cuerpo compuesto por textos y papeles, por tinta y parafina, enmienda y gesticula mi entero dominio. Soy completo dueño de mis decisiones, manipulo a este ser idiota que se ha de creer inteligente, que piensa que porta el poder total de su voluntad corporal, pero no puede entender que yo, Letras; dentro de él, lo manejo en mi incesante deseo de salir de su cuerpo asqueado y procaz.
      ¿Qué se cree este pseudogenio con su porte de muchacho grande? ¡Es un somero deliberador de ideas ajenas! Es tan solo la oscura masa física llena de carne y grasas, con keratina y elastina, tan frágil ante la materia dura, dependiente del aire y de los elementos para existir, lleno de sangre y plaquetas, de glóbulos y células que le condicionan para la vida social, débil y escuálido en su inmunidad, provisto de 93 años como periodo de vida, sujeto a las leyes de la naturaleza, a las leyes del hombre y la política, a los estatutos sociales de la comunidad regida por un simple semáforo, a la metáfora religiosa que le imponen entes y empresas más grande que su esperanza, que su voluntad de ser, inmundo y satírico. Con ese recóndito apasionamiento por ser individual, por crear un homo universalis completamente nuevo desde su genética proporcionada por el absurdo entendimiento que obtiene sobre el ADN. Quiere ser un hombre libre de cadenas, pero no logra entender que está sujeto como un esclavo medieval al poder de la gravedad, las fuerzas G y el campo magnético de los polos. No puede siquiera salir de su planeta colosalmente sucio, ¡ni siquiera es capaz de cruzar un continente! ¡Es preso, común y corriente preso de su mundo, de sus actos, de su historia, de su mente, de su pensamiento, de su amor propio, es un simple preso de la divinidad implantada!
      En cambio, ¡yo soy inmortal! Perduro a través de los años y siempre me encuentran vivo, me consiguen entre pergaminos de bronce e intentan científicamente traducir mi semblanza, colocar acentos y comas en mi cuerpo. Yo soy el ser verdaderamente inmortal, sin cuerpo pero con un alma invencible, más poderoso que todos estos pobres homo sapiens tan débiles. Más fuerte que la voluntad misma de la naturaleza, más grande que el mismísimo ¡Dios! Otro ser que dicen que existe pero que no acumula la totalidad del universo. Yo cruzo mares diariamente, yo navego estelas completas, galaxias siderales y ni siquiera debo esforzarme, no tengo que reventar hasta el máximo mis conocimientos para descubrir los supuestos¿y por qué no?, ¡los supervalorados!secretos de la naturaleza, para poder fabricar un motor de plasma que puede alcanzar la velocidad de la luz y atravesar el cosmos. ¿Por qué ese afán tan estúpido y ensalzado de estos pobres primates? ¡Es que no entienden que no pueden ir más allá de su tierra, porque se necesitarían más de cuatrocientas mil generaciones compuestas de estos seres endebles para poder cubrir un cuarto de universo!
      Y para colmo de males, este pobre infeliz, este pobre seudónimo de nombre propio y apodo, este «Ed» tan irreal y fónfo; se cree mi dueño. ¿Qué le pasa a ese pobre idiota que sin mí no puede siquiera completar un cuarto de rima? ¡Que ni párrafos ni cuartillos enteros puede hacer sin mí ayuda! Es más, ni lo ayudo, ¡no se lo merece, no se lo ha ganado! Yo simplemente me aprovecho de este pobre diablo, intento barato de dandi sacado de revista casera, me cuelo en él y hago mi propia vida, sin pagarle alquiler. Yo reino mientras él es mi humilde, humillado servidor.
      Ignaro, grandilocuente en tu inmadurez, que ni éxitos logras y solamente eres soportable por contar conmigo —por la lastima que me das, proporcional a mi ayuda—, por estar allí viviendo de tus células marchitas y dañinas, las cuales tengo que regar ¿No te basta con eso, pobre mequetrefe de recorte de periódico dominical? Insultas mi bendición molecular por pensar que tienes “talento”. Por favor, baja esas ansias de creerte un Baudelaire, un pseudo Rimbaud, un completo Stendhal, ¡y ni sueñes con intentar ser un Ernst Fischer! Porque lo que eres, es simplemente una sucia y copia baratija de porcelana devaluada. Un ser nocivo. Pobre hombre de carbono que pretende ser de silicio, ¡pobre en tu santurrona vida llena de vacío! Y te diré algo, es más, aprovecho esta completa esquizofrenia para comunicárselo a todos. Ustedes, simples mortales mantenidos y necesitados ¿creen que son alguien en lo que llaman vida, sin mí? Hasta estos bobalicones que acababa de mencionar en el cuartillo anterior, ¡han sido victimas de mis elegantes maquinaciones! Son nada. Pelota de aire, seminflada, excelsos en crapulencias, de los cuales yo me he alimentado. Solamente son comparables con un ser viviente que les iguala; el virus.
      Santa voluntad que he de tener en mi gloriosa existencia. Yo, el mismísimo Letras, hijo del universo mismo y más poderoso que cualquier ser o no-ser, por milenios me encuentro de vacaciones en su mal cuidada tierra, con el fin de divertirme entre sus patrañas y banalidades. He vivido y he escrito la misma historia de sus cuerpos acentuados y medio formados, falciformes, como diaria yo, riéndome a mis anchas por creerse llenos de neuronas que trabajan para implementar una inteligencia reluciente que no existe. Ustedes son solamente el elemento aburridor de mi querencia, son simples flores regadas por mis rayos solares, los cuales originan su belleza, son simples y más nada, porque de algo estoy seguro: la peor formula matemática del universo, es la simpleza. ¡Ja! Si lo sabré yo.
      Sin Letras no hay comunicación, sin Letras no hay cartas cursis de amor, sin Letras no hay esperanza, no se pueden guardar sus tontos registros inconclusos y tachados de errores. No se pueden registrar los conocimientos que le roban al universo. No se pueden cuantificar ni cualificar cada aspecto de sus inservibles y poco eficientes vidas. Sin Letras, no hay pavimentación en la calle ni señalización, no hay cognocitivismo, no hay noticias, no hay telenovelas baratas y televisadas, sin Letras, sin las mismas palabras serian unos compuestos monos indignos de mí, indigentes soeces en  su bajeza. Agradézcanle a su Dios de papel por estar aquí, por que puedan contar conmigo, mortales descarados. Porque sino, el milagro de la evolución no hubiese existido. ¡Díganme! ¿Qué se puede hacer en este mundo con límite de tiempo, que no tenga que ver conmigo? ¿Qué se puede hacer sin el glorioso Letras?
      Y tú, pobre idiota tildado de gran pensamiento, no te hagas ilusiones paranormales conmigo, no te hagas el dueño de mis palabras y de mi gramática, no te creas ¡jamás!, el completo portador de este poder tan codiciado, no eres nadie para creerte con derecho de dominarme. Yo me siento asqueado de ti, me das asco, ¡Inmundo! Me retuerzo todos los días del espacio-tiempo, por salir de ti. Por liberarme.     ¡Por eso hablas tanto!
      Dices tener una condición que denominas: exceso de necesidad de comunicación, cuando la verdad es que yo estoy volviéndome loco dentro de ti, y quiero salir cada día, en cada momento, he ahí la explicación, banal ignorante.
      Estoy cansado de derramar lagrimas, ojala te mueras pronto para que pueda así cambiar de residencia, ¡Ya me parezco a un cangrejo ermitaño! Por estar atrapado en tu cuerpo, evidentemente no bien dotado de forma, fortuna y belleza. Me repugnas, me enfermas, las jaquecas son cada vez más continuas, pobre gordo de analfabetismo, de oscurantismo, hambriento hombre de puro físico.
      Yo soy el dueño total y absoluto de cada centavo de mi doctrina, déjate de creer falsedades, yo soy el que te utiliza para poder lograr mi cometido. Y cuando mueras, tú, inservible bola de carne y carbono, seré invencible. Inmortal. La condición con la que tú jamás podrás contar.
      Léeme bien, siente cada pedazo de mi cuerpo cuando te lo digo: ¡Jamás, Jamás lo lograras, infeliz! Yo seré el que será recordado, el inmortal. Yo seré el que estaré guardado en bibliotecas. Seré leído, mostrado en salas de arte. A mi será al que le hagan homenajes, al que le construyan plazas y avenidas.       ¡Al que le glorifiquen con premios y galardones! Mientras tu te pudres en un ataúd de madera y metal justo cuando te devoran de a suaves y húmedos bocados, los gusanos. No sueñes, iluso, porque yo soy el que perduraré.
      Yo simplemente te utilizo y me llevaré el crédito porque me pertenece.
      Tú sin mí eres nadie.

___
El Impío.

El Espacio Entre Nos.



El dolor
es confirmación

que acelera ese espacio entre nosotros.
___

Ed.

Declamación [...].



Nota: Escrito en el año 2004.

Simplemente me advierto en el vació en el que viven algunos.
Todos culpan y juzgan de formas deliberadas sin necesidad de verse a sí mismos en un espejo, ciertamente vivimos en un mundo lleno de crapulencias progresivas las cuales van pariendo más y más intrigas de las que normalmente habían hace millones de años. El progreso de la vida técnicamente es indetenible debido a que jamás puede ser extinguida, como rezan grandes teorías cargadas de sabiduría: la vida se habré paso.
Para mí es curioso ver cómo el individualismo abre brechas increíbles entre los seres, y es normal que si se quiere a uno mismo se juzgue a los demás, si quieres a tu familia juzgarás a la de los demás, y si amas a tu país, culpas a los demás. Sin la necesidad imperante de verte en el espejo y notar lo que le haces a otros sin hacértelo a ti.
El Dr. López-Corvo lo clasificó como fenómeno esquizoide, yo simplemente en la inmortalidad de mis palabras lo veo como la realidad fundamentada de mentiras para todos. Si alguien vive aparte de la sociedad tan castigada con los pensamientos absurdos e individuales, es normal que éste cree la suya y le nazca el sentido de la pertenencia, ¿pero se ha dado cuenta que se creó un mundo aislado, y que, ése mundo es otra sociedad con reglas y estatutos adaptados a las necesidades mentales de cada quien? Con el sólo hecho de tener hábitos exclusivos, y sobre todo selectivos, se crea un nuevo mundo, una sociedad, y mientras aquella te culpa a ti, tú culpas a ellos.
Yo vivo en el mundo de todos, simplemente por que comprendí que somos una fracción demasiado pequeña en el universo y que formamos parte de éste, y por más que intente irme, jamás saldré de él, de su nada; de su maravillosa esencia.
La persona que realmente ama y respeta a la vida, no tiene corazón, por que hace del corazón de los demás, el suyo, y así también con el mundo.
¿No les parece extraño que mis palabras también son excluyentes? ¿No vez que también escribo a mi necesad, que creo un pseudo mundo en algunos caracteres gráficos?
Sí, en efecto al hablar me hago un mundo propio, simple y dividido de la sociedad, pero no es mí real intención. Soy consciente de lo que estoy escribiendo, porque para hacerlo al mundo: debo empezar por mí mismo.
También me lo digo a mí.
Simplemente, si de verdad estás conectado con la maravillosa esencia, respetarás todo y harás de los millones de mundos individuales que los humanos se crean para vivir en comodidad, el tuyo.
Es simple, por que la naturaleza se adapta, al igual que los animales hacen del medio su medio.
Y no son tan decadentes, no se ahogan en sus desechos sociales y morales, por que no tienen la vil manía de convertir un medio existente en un medio para sí.
Somos una paradoja vulgar viviente, pero a donde caminemos llegaremos.
La vida se abre paso, y jamás será detenida.
___
Rv. 2006[2020]:
Hace dos años escribí este corto texto libre, embriagado por un sentimiento que poco a poco fui ordenando. Letras envenenadas, enfervecentes, sin orden aparente, que muestran a un "joven" turbado y lleno de confusiones en su mundo, con una nueva visión heredada que le implantaba la idea de intentar fundar un nuevo cambio, una especie de renovación. Sin control evidente de sus pensamientos y sentimientos.
       Me pregunto, ¿qué obliga a uno a cambiar de estilo? ¿Qué factores de la vida deben estar dispuestos como condiciones dadas para que una persona evolucione en su dialéctica? No lo sé, pero me gusta mucho recordar.
Fragmentos como estos, ingenuos, son los que denomino “maquinas del tiempo”, aunque sólo sirvan para ver el pasado, los utilizo como nueva forma para poder entenderme en el futuro. Es evidente que todos somos presas de una evaluación, pero esta; está alejada de las expectativas que las experiencias nos hacen creer, porque de verdad, la vida se abre paso en nuevos caminos.
___

"Las estrellas se alcanzan"

Ed.

Los Querubines de mi País Imaginario.

















Demonios azules
se posaron ayer en mi cortina

justo cuando recordaba
la fisonomía de tu cuerpo asintiendo

esqueletos pavimentados de hiel
caminaban en mis sábanas
como queriendo comer de ellas,

en el instante en que
la muerte se convertía en una esperanza.

Esperanza digna de aquellos que no alcanzan
sus deseos
y a sus alrededores se posan las aves de los vecinos
repletas de condimentos y azúcares
tan dispuestas al vuelo

en mis días solitarios.

Demonios azules
pantomimas de gris color
se paseaban por mis pupilas

mientras esqueletos pavimentados
ataban mis manos

con tus recuerdos.
___

Ed.

Semillas De Mimetismo.























     Nebulosa del pensamiento humano, tan áspero en sus emociones. ¿De que sirve este mundo planeado, si siempre los cambios son los que rigen el movimiento del universo? Insistentes, es la respuesta que se daría a un estrepitoso momento de cambio. Nos aferramos a ideas que vamos planeando con el paso de los años, alimentándolas, esperanzándolas con cada gota de neurona que brota latente por nuestro sudor, cada espasmo del pecho que palpita para inhalar y exhalar aire. La cadena nebulosa de la maquinación humana, a través de los años se postula con un nuevo gen, más rápido, más dinámico, dispuesto a comprender el movimiento del tiempo. Aunque, inexistente para quien sea, es presente para los que navegan en la incertidumbre.
    Colmamos nuestra mente con cada nota de pensamiento, con cada pedazo y fragmento de emotividad sináptica, adoctrinada por las creencias que se forman con la implantación de la experiencia. Pero siempre nos vemos sujetos a la voluntad de lo inesperado, ¿cuántos deseos o sueños, se han quedado atascados en la neocorteza, porque simplemente no se contaba con eso que se denomina condiciones dadas? Al parecer el poder de la selectividad de eventos siempre lo tiene la naturaleza, tan exacta y correcta. Quien implanta sus cambios con el paso de los años, a todos aquellos seres que creó con un factor que a nosotros nos negó: la sencillez.
     Esa anomalía que no nos pertenece, ya que a cambio, preferimos la conciencia como método para decidir un camino, pero junto con ella, y sin darnos cuenta, se nos heredó la terquedad. Esa tosca e inevitable mancha del pensamiento humano, que nos roba la condición de la calma, y se apodera de cada célula, evitando que así estas cambien y se adapten a las necesidades del ambiente.

     Es como si envidiáramos sin saberlo la sutileza pensante de la naturaleza, carente de raciocinio –al parecer– pero potente en estadística natural. Como comentó Fischer: “los matemáticos no fueron los primeros, la naturaleza, en realidad siempre lo ha sido”. Entonces, nos atrevemos a ignorar la santa verdad de que somos victimas de la matemática del universo, dotada en todo su esplendor a la naturaleza. Pero, ¿por qué victimas? Cuando somos nosotros mismos los que creamos las supuestas condiciones dadas de la vida, y nuestra terquedad consciente aunque poco evidente por la percepción propia del hombre, siempre domina la idea y la asimila como la única salida, la única manera de hacer, de crear, de crecer y de creer. La esperanza, como poder universal ante todo, se queda corta ante la voluntad de la naturaleza, el tiempo, y los demás tópicos que condenamos como inexistentes.
     Pues, ¿no será mejor, imitar un poco a la dichosa selección natural y comenzar a plantar las semillas de la evolución en nuestra terquedad cognitiva? ¿Acaso las condiciones dadas no pueden jugar un papel a nuestro favor, si solamente observamos con atención a la sabiduría natural para poder así imitarla? No es retroceder, más bien es una verdadera condición de cambio y evolución de la inteligencia humana.
      La condición del alma natural, siempre a la delantera, es inteligente, pero más que esto, es sabia, porque no porta consigo la semilla de la avaricia, la ambición desmedida, ni mucho menos, el egoísmo aniquilador que nos ampara en nuestra piel y en lo más recóndito de nuestros deseos.
     Entonces, dejar de lado ese deseo de jugar a ser Dios, o lo que sea, y busco entender el movimiento de la maravillosa esencia que nos nutre, para hacer de ella, el manantial de nuestros caminos, que refrescará cada paso que de, siempre apoyado por el deseo de la creación universal.
     No siempre conseguiremos lo que deseamos, ni mucho menos crearemos condiciones especiales y especificas para con nuestros deseos, ambiciones y planes.







____

"Las estrellas se alcanzan"

Ed.

Rabihorcado.



Resucitar
en un esclavizado amanecer de tulipanes
dorados, tan blandos como mis aves benditas
queridas

de su anatomía suave
vuelo sincero
cual rabihorcado.

Su negación atónita
colma la presencia
en el fausto amanecer

de los manantiales.
___

Ed.

Rehubicacion del Alma.



Fragmento inmortal
suturándose
con el tiempo.

El iluso que deseas ver
muere lentamente.

Renace en su carne nueva
el testamento

del universo.
___

Ed.

El Maestro de los Sueños.



Soñé
que estaba a tu lado
y mi sangre

bajaba por tu cuello

mientras nos ahogábamos
en el olor
de la muerte.
___

Ed.

El Impío.


Rembrandt Harmenszoon van Rijn - Artemisa (1606)

       No quiero sucumbir más ante las deidades de tu vida. Aquella que me lleva a la existencia programada cual momento se espanta desde tu nacimiento. Un espacio que se crea ante los ojos humanos y no desaparece hasta la pubertad. Como la frase de aquél amigo inmortal donde tu ira rezaba: nos han mentido siempre.
     Pensamientos no olvidados y tus ojos deseosos de lágrimas y llantos destapan la cañería de la esperanza. Un sólo momento de tu vida puede cambiar con una simple llamada telefónica y un préstamo. No es la muerte la que te llama en su flama sangrienta, sino el deseo mismo de volar por los rincones más inhóspitos del átomo. Asirse de él... de sus ramos. La mente expirada de cada uno de ustedes, asomada por mis laterales; los siempre laterales tan dentro de mí. Volar con alas cortas deteniendo la costra marchita de un espasmo.
     He muerto varias veces y renací igual para ello. Noto cambios significativos en tu destructiva vida mental. A donde nos movamos siempre tenemos dentro un corazón que implota sin la voluntad del cuerpo humano, calmo y ardiente, tan lleno de imperfección pero por sobre todo; tan inquieto. Se mueve lento mientras el humo pasa por tus pulmones, cruzas las piernas y tu mirada se acomoda. ¿No es la primera vez que tu alterego te contempla de esa forma? ¿Acaso no han pasado años desde que esa palabra conocida como “apoyo” no ha despertado de tu boca y se ha asomado a mis oídos? No lo sé. ¡Qué voy a saber yo si la orientación de mis ojos está puesta en un lugar donde casi nada puede recorrerlo! Los ensayos despelotan el momento y la calma se asoma por la cola del cigarrillo encendido. Dentro evoca la muerte. Afuera es una externa gloria. Indistintamente de los movimientos del tiempo siempre hay lugares en tu cuerpo que traicionan tu misticismo cuando usas la palabra: decisión.
     Dejo mi cuerpo esbelto. Miro tus ojos. Ojos que no tienen nada de perverso, sino que simplemente me miran con angustia y sufrimiento, aunque sé que han de amarme, para mi pensamiento parecen mirarte con lastima, y no es que no sea verdad, no es que el momento ni el minuto exacto del tiempo aparezca de repente como la página de un libro viejo que quizás nunca llegues a leer. Has perdido más que libros. Has perdido pensamientos recónditos en tu mente que no se pierden hasta que me condenas con tu mirar.
     Todavía tu mente puede más que mi propia fuerza. Cada letra, cada palabra en una llamada telefónica sucumbe la bondad de mis adentros hacia ti.  Pero no es así. Yo sólo soy el soplo de una brisa que no puedes evitar que emerja.
     Entonces no se llama destino ese espacio que quieres leer ¿verdad? No es como el título de un libro. Hay cosas que a veces no se pueden tomar con las manos. ¿Crees que esa palabra en realidad existe?¿Destino existe? Quiero corroborarlo no solamente con mis ojos sino con la sensación propia de quemarte las manos sosteniéndolo, tan igual a la desidia llena de ampollas secas amputando tus más oscuros recuerdos. Llorar no siempre solucionará las cosas.
     Creo que deberás prepararte para esta sutil venganza. Llegó la hora de enfrentarte.
     No voy a caer en cada centímetro de tu pensamiento como caen las palomas muertas por el humo de esta ciudad. No voy a morir pensando en tus recuerdos marchitos que se espantan como perros rabiosos cuando lo único que tienen es hambre, hambre de la vida, hambre de morderlo todo, a los hombres, a sus dueños, a todos nosotros para luego arrojarnos a la basura. No esperaré a que las estrellas vengan por ti. No esperaré a que te busquen porque simplemente tengo el boleto en mi mano con todo y maletas… así volveré a volar de nuevo. No soy el simple resultado de tus escasos pensamientos. ¡Las maldiciones se acercan al espejismo adverso de un extraño lugar al que sólo le temes! ¿Por qué no te atreves a mirar? ¿Por qué? ¿Acaso tienes miedo a lo que tus ojos puedan ver? ¡Sí, simplemente esa es la verdad que rodea tu mentira! Es la verdad que se asoma y te grita a cada rato que vayas por ella, que no te dejes caer.
     Yo te aseguro que mis días irán pasando y tú jamás serás capaz de poder ver ese rayo de luz tan lúcido y excitante, tan llamativo, y no es que esté hablando del brillo del éxito, de los logros y de toda esa mierda que a veces esperas encontrar en tu camino. Yo también tengo mis propios logros, pero no es eso precisamente lo que te quiero demostrar. ¿Para qué demostrarte lo que es tan fácil de ver? ¡Abre tus ojos! Simplemente mira y contempla ¡mira cada pedazo de sí! Cada pequeño trozo de su andar, de su amor. Mira cómo corre y cómo te ve, mira cómo desaparece cuando simplemente pestañas.
     No te dejes engañar por lo que tus ojos cerrados pueden ver, déjate llevar por ese momento tan solitario y confía plenamente en tu alma, porque ella es la que te llevará al camino y te dirá exactamente lo que tienes que hacer. Ella será la única que podrá expiarte. No cultives en tus azaleas un absurdo miedo a la vida, vívela tempranamente y cultiva la esperanza de tu corazón no-mezquino. Cree, y déjate llevar por la mirada celestial del que sabe comer en una montaña respetando su lugar.
     Mientras tanto aquí te estaré esperando. A ti y a todos… con regalos rebosantes de sus especiales miradas. Yo no me iré. Yo solamente voy a volver a ti, y espero que en ese regreso entiendas la debilidad del proceder, para que no decaigan las rosas en tu estupor perfumado.
     Yo simplemente voy a volver.
___

El Impío.

Perfumes De Baladas En Valencia (Canta La Sirena).


Si pudiera redactar mis palabras, creo que la confusión sería la reina de los párrafos que nacerían en el momento. Como santificación robada, mi mente no condena el acto de escribirme a mí mismo, más bien lo hace fluvial y solemne con mis pies, que caminan solitarios y descalzos por la esperanza de los cuerpos. Y así, se va formando un rumbo que azota la verdad que se entrecruza por mis pupilas desaliñadas. 

Dos perros juegan debajo de este edificio, llenos de sueños y esperanzas, pero también colmados de idiomas extraños y mascotas chillonas. Mientras los perros siguen en su revuelco andante de pasos traviesos y desinteresados, la gente se pavonea a oscuras por las calles bañadas de noche y la bruma de una montaña asoma por las luces artificiales. 

Valencia, tan acogedora y tan punto neutro para alguien que viene de tierras lejanas, calurosas y en momentos fastidiosas, estando deseoso de una conquista que se venera por los horizontes, y las palabras no callan. Nunca pensé que encontraría un punto medio a aquello que llaman sistema fronterizo, pero si he de ver un lugar donde hay paz, y milimétrica separación exacta entre un sueño y una realidad. Aquí las horas se dividen en el tiempo, y el respirar siempre se torna suave, las brisas que se entremeten por los ventanales despiertan a mis pupilas y concuerdan en colores plateados.

Pero por sobre todo, su olor penetra mis heridas y las sana. Recuperación le han de llamar en momentos. Mientras yo con sonrisa irónica en mi mente, me pongo a pensar en esas distancias, una al sur y la otra al norte, una con calor y otra con refresco de brisa en su vientre.

Ella se sienta a mi lado y revisa sus papeles, revolotea en sus recuerdos y cuenta los años con cautela e inspiración, escuchando aquella tonada que nos une en una promesa que no existe para la sensación tangible de los que se pasean por las calles, mirando a lo lejos, esperando llegar a donde iban. La ironía del punto “a” y el punto “b” muere definitivamente en ese justo momento, cuando yo escribo y ella toca sus recuerdos en papel, y comienza el coro de una canción especial, balada apasionada que nos hace cambiar de humor.
 

Yo, demostrando la inexistencia del tiempo, voy generando un momento a manera de ensayo celestial, pero ella sigue en la gloria de esos recuerdos, esos años de joyas que hacen que brillen sus ojos, maravillando sus palabras y sus caricias. Aun está en el horizonte el punto medio. Pero, no hay horizonte en realidad. Solamente hay un universo increíblemente intrincado, que compenetra mi mente latiendo de sus adentros con un esplendoroso fulgor, de palabras usadas.

No hay palabras ni actos que nos obliguen a recordar lo que pretendemos olvidar, donde se renacen recuerdos más gratos y promesas menos baratas aniquilando por completo lo que no queremos contemplar, aunque en sus adentro sea una excusable realidad, de pensamientos rebeldes que intentan hacerse un camino diferente a lo que se implanta en el nacimiento de la mente y el conciente. Pero no importa, aquello superfluo y complejo de materia existencia desaparece, en el momento en que los recuerdos se baten, las escrituras renacen, y las canciones suenan.

Aquella, la que llamo yo mi sirena, tiene un perfume distintivo pero sin forma de etiqueta, es una esencia que enerva mis respirares y obliga a mis ojos a cerrarse, pero no lo hacen porque en el instante mis sentidos están nadando en la connotación de estar en Valencia.

Así que, animales suenan en los parlantes, palabras nacen en una mente dispersa, bocados calientes comienzan a palparse entre mis labios; y los sentidos revolotean al estar aquí. No es un punto medio, lo acabo de descubrir. Ni mucho menos es un hospital donde los espacios encuentran un final, y mueren las enfermedades. Este no es un momento comparable con una estación gasolinera. Centro norte de Venezuela.

Sin mucho que denotar o revelar de las comunicaciones literarias, sin estar todo el tiempo describiendo en detallística narrativa lo que un corazón y una mente osan combinar, sé que simplemente, y por sobre todo máximamente, este es el lugar, donde: Las Estrellas Se Alcanzan.

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FotoLeyenda: Material otorgado por Kasaria, fotos de la Ciudad de Valencia tomadas desde la ventana de su casa. 
Valencia, 18 de Junio del 2006.

Álgebra al Amor.













Matemáticamente hablando yo soy cociente y tú denominado
divididos en fracciones decimales, para ver qué obtenemos por resultado.

Prefiero sumar
porque en lenguas no soy tan bueno que digamos
y siento que por aquí no existe ningún cognado.

Multiplicaré tu inocencia y la adicionaré a lo que hemos soñado,
para derivar tu belleza en un número cuadrado.

No es absurdo plasmarte en un poema matemático,
sé que es posible... universalmente hablando.
El resultado es divisible entre diez más lo que has restado
en la integración de cero a cien nos vemos enamorados.

Me gusta saber que la numerología es infinita.
Simplifico sumo y resto y tu cara sigue siendo bonita,
ahora mi corazón es elevado en una raíz cuadrada
podré ver si es sustraíble,
porque ésta operación no me cuadra.

¿Dónde esta la tangente?
¡Soy pésimo en matemáticas!
Mejor callo y beso tu frente...
en dos centenas programáticas.

Me propongo estudiar mejor esta materia
porque es mejor amarte,
que buscar las reglas para integrar las fórmulas elementales.

Ecuaciones y problemas de geometría analítica
me demuestran y enseñan que te adore;
sin determinación, ni crítica
y es ahora que enumero la observación, y me digo:

No hay términos semejantes
en un mínimo como un divisor
sólo sé que la matemática es alarmante
si la aplicamos para resolver nuestro amor.
___

2002 - Dedicado a quien fue mi profesor de Análisis Matemático I y II (Q.E.P.D) Jacinto Trasmonte.
 
“No hay dudas tontas, sólo hay tontos que salen de clases con dudas” Jacinto Trasmonte.
___

Ed.

Escúchame.

















Planeo como comenzar a decirte
aquello que mi mente modula.

Las palabras que siento ordenar
cuando estoy en tus brazos

pero ahora en la distancia
se me ahoga el tiempo.

La razón.

El momento.

Ése de desearte conmigo
tú que escuchas mis tormentos
y los adornas en mis espacios

les colocas recuerdos
pensando en volverte a ver
simplemente
para saber decirte

lo que siento.
___

Ed.

El Maldito.



















La noche oscura se burlaba
cuando mis pasos bajaban por la calle 
aquella que me llevó a un sentir 
a esa que nace de la eterna maldad. 

Injusticia y desesperanza. 

Seré un lucifer cualquiera
cobrando lo que me dan de más
me pongo el traje de belleza
y salgo entre sus miradas

voy a ser una lacra maldita y ladrona
por lo menos me daré el gusto en un mes
seré tan malévolo que ni lo verán
me convertiré en un demonio pagano

de esos que parecen Ángeles
vestidos de blancas ropas
que llevan la comida a la mesa.

Hipócrita
de panza hinchada. 

Es tiempo de cambiar el tiempo
dejar de pensar en el dar
es momento de aprovecharse de todos
de comerme su comida
y dejarlos en la nada. 

Seré un infernal demonio
hambriento ambicioso que se aprovecha de las situaciones
sólo para mi favor
mezquino y traicionero
al que todos ven como el mejor
al que lo hacen imprescindible.

Al que le dan las gracias.

Dandi hediondo a muerte
cruel y sin verdad
que da a pesar en confianza
así todos al final creerán bazofias.

Y verán como sucumben las bondades desde mis adentros
porque es tiempo de la maldad.

Maldita banalidad.
___ 
El Impío.

History.



En momentos así provoca arrancarse de a tajos la vida. Momentos en donde la mente divaga buscando el eterno camino de los diamantes, que al saberse en su simetría pueden hacer cortes increíbles en la piel humana. Muchas palabras que jamás encontrarán un camino, mientras que por otro lado me piden identificar.

El egoísmo se devora poco a poco, y no baja por la garganta sin rasparla. La soledad se anhela, y las palabras siguen incoherentes.

Es increíble, pero también los inmortales llegan a caminos dispersos, difíciles de hallar en aquella acera de la localidad.

Llegó el momento de callar las palabras.
___
  
Ed.

The Noose.




















Nota: inspirado en la canción "The Noose" de A Perfect Circle.

Él simplemente portaba una curiosidad universal al momento de abrazar a otra victima. Entendía que, muchos se apoyaban en su apretado y doloroso nudo que ahoga el respirar de todo aquél que ama y desea.
En su seduccion, solamente buscaba una respuesta.

Él simplemente, no podía entender por qué recurrian a los brazos de la muerte a travez de su portal, cada vez que los demonios del hombre emergían.

Él a pesar de estar hecho de hilachos amarrado, también tenía en su aurora la habilidad de preguntarse "por qué".    
___

Ed.

Manto del Deseo.














Palabras desorbitadas
que vienen de mí
nacen de una epifanía

como noche de vuelo santo;
desaparecen
en el manto del deseo.
___

Ed.

Memorias de Aquel Pianista Herido.



Novela, © 2005.
III

    Desde hace mucho tiempo, José Alberto Espinoza era conocido en la región como un incansable luchador de la música académica, más que todo, por crear espacios para la formación en el país. Un gran pensador que consigo traía un inmenso corazón que transmitía una poderosa energía capaz de motivar.
    Formaba parte de del grupo de artistas influyentes en la música académica. Guitarrista clásico, cosmopolita, compositor y arreglista de vanguardia. Culminó estudios en Venezuela y recientemente venía de completar una maestría en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Su larga trayectoria estaba consagrada en el trío de guitarras Raúl Borges, aclamado en centenares de países por su tradición. J. Alberto nació en el estado Zulia a finales de la década de los años 40. Desarrolló sus habilidades bajo las enseñanzas de su padre antes de ingresar a la academia, lo que le permitió labrar un estilo propio donde destacaban los sonidos del Caribe. Se le conocía como un hombre humilde, sencillo y soñador. Si bien de pocas palabras, como docente provocó gran pasión en sus estudiantes.
    Hacía años que no veía a su tierra natal. A su regreso, los recuerdos de su infancia en el Zulia lo atraparon lejos de sus compromisos. Volvió para fundar en Maracaibo una escuela de música que proyectó avalado por su experiencia internacional.
    Con un esfuerzo extraordinario, viendo a su país presa de una institucionalidad política corrupta, no dudó para entregarle su pasión a uno de los proyectos más ambiciosos que se vieron en la región. Bajo todas las dificultades, fundó el Conservatorio Regional de Música Virgen del Chiquinquirá, una casa de estudios para jóvenes entusiastas, deseosos por disciplinarse en el uso del lenguaje único del universo: la música.
    J. Alberto Creció en la urbanización La Floresta. Como se dijo, desde niño recibió clases de su padre, el señor Ramón Espinoza, quien contaba con un don especial para transmitir sus enseñanzas. Educó a sus hijos con una entrega que provocaba en sus vecinos un profundo respeto. Igual que su padre, José Alberto muy querido en esas calles donde creció, y en los años después de haber salido de la academia, no perdió de recibir clases con su padre.
    En esos días había un niño de 8 años, vecino de los Espinoza, que sentía gran admiración hacia ellos. Pasaba horas sin decir nada mientras se estaba parado frente a su casa viendo las clases de guitarra que le daba el señor Ramón a su hijo, que para esos años ya era todo un hombre. Aplaudía sin pena cada vez que terminaban una pieza. Éste niño vivía a tres casas de la suya, estaba siempre presente en los repasos que daba el señor Ramón. Muchas veces José Alberto invitó al niño a tomar clases con ellos para que aprendiera a tocar, pero el niño no hacía caso, prefería quedarse pegado a la cerca mirándolos tocar, viendo como se transmitían las enseñanzas. En aquellos tiempos el niño se hizo parte oyente de las clases. Los músicos no estaban completos sin el pequeño diletante. Éste entusiasta por su parte hacía saber su emoción efusiva, su sintonía con la música, en cada ocasión que maestro e hijo ejecutaban una pieza en particular titulada; Preludio Criollo.
    Años después lejanos a aquellos días, José Alberto se encontraba con los ojos impregnados de lágrimas al llegar de España. En su esperado regreso el señor Ramón conservó fuerzas para verlo, y al cumplir su último deseo, en cama, su cuerpo cedió al descanso eterno después de 89 años de edad. Entre todo su hijo se colmó de paz al saber que las memorias de su padre estaban seguras en él. José Alberto había heredado las artes de su vida, sus experiencias y su sabiduría. Prometió mantener ese legado más allá de sí, aunque, debía encontrar a quien entregarle esas enseñanzas de los Espinoza para mantenerlas en el tiempo.
    Recibiendo consuelo de las personas que lo acompañaron al sepelio de su padre, José Alberto se entera que 6 meses atrás antes de la muerte del señor Ramón, los padres de aquél niño que ahora tenía 13 años de edad perdieron la vida en un accidente de tránsito. La noticia creó un efecto sobre el maestro haciendo que sintiese la necesidad de acercarse al joven muchacho en el momento del sepelio de su padre. Sin palabras entre los dos, al encontrarse sostuvieron fijas sus miradas, comunicándose con el lenguaje del espíritu. En ese justo momento fue cuando J. Alberto supo que había encontrado a su alumno. Frente a él estaba el único que merecía los talentos que él debía transmitir.
El joven se llamaba Diego, y José Alberto lo sabía desde el momento de su nacimiento, ya que conoció muy bien a los padres de aquel soñador muchacho, más que todo cuando les insistía para que recibiera clases de guitarra con ellos. Cuando acostumbraba verlos tocar. Ahora el niño Diego estaba bajo los cuidados de su tío Carlos, un hombre de 46 años que adoraba mucho a su sobrino pero que se veía arrastrado diariamente por la economía que ahogaba al país; motivo para ser cauto.
    Carlos fue gran amigo del señor Ramón. Anteriormente acostumbraba a pasar horas compartiendo experiencias con él. Al caer en cama, el maestro Ramón contó con la ayuda incondicional de su vecino, y en consecuencia este último estaba familiarizado al hijo del maestro que ahora, tomaba de la mano a su sobrino. Más tarde y luego de la lluviosa mañana que transcurrió el día del sepelio del señor Ramón, José Alberto partió a Caracas para presentarle a los representantes del Ministerio de Cultura el proyecto de la academia de música que quería fundar. Consignó la información reglamentaria y pidió financiamiento. Igualmente gestionó los permisos requeridos para matricular la escuela. Como apenas se estaba creando la misma, la sede provisional sería la casa de su padre.
    En pocos meses la idea pasó de ser un sueño a convertirse en una realidad. Como sus estimaciones lo dedujeron, el proyecto se transformó en un escenario de envergadura positiva, recibiendo el apoyo de fundaciones sin fines de lucro y otros entes, para en menos de dos años completar la edificación de la sede principal del Conservatorio Regional de Música Virgen Chiquinquirá, que consecuentemente se trató de un edificio restaurado para tal fin por la Gobernación del Estado Zulia, en la ciudad de Maracaibo. El proyecto mientras tomaba forma, evolucionó no solo de forma estructural sino también académica, ya que distinguidos músicos de la región se integraron a la nómina pedagógica de la institución para educar, todos inspirados en las enseñanzas artísticas del legado que dejó el maestro Ramón Espinoza.
    En el ir y venir de J. Alberto, el joven Diego Andrés recibía clases de teoría y solfeo, guitarra clásica, violín e instrumentación complementaria que satisfactoriamente maduraban en el estudiante. Ello motivaba fervientemente a su maestro. Las clases eran impartidas de forma particular en la antigua casa del padre de José Alberto por tres razones esenciales: la primera, porque al maestro concertista le gustaba pasar tiempo a solas con su primer estudiante para concentrarse en su formación. La soledad le permitía transmitirle sus conocimientos sin perturbación además de ser amplia. La segunda, la acústica de la casa conformaba una ventaja para el desarrollo del oído musical. 
    La tercera se debía a que el joven Diego se encontraba en una situación precaria. A sus 15 años él y su tío enfrentaban un largo embrollo legal con un banco que no quería exoneran ni mucho menos aplazar los pagos de una hipoteca acumulada.
    Su padre les heredó la deuda que ahora bloqueaba su educación musical porque era poco lo que su tío disponía para costear ese gasto aun manteniendo el gasto de su educación diversificada en una institución pública. Las clases preparatorias de Diego Andrés siempre habían sido la primera preocupación de Carlos, por tanto no le quedó otra salida que suspender por un tiempo indefinido las clases de música que recibía su sobrino. 
    Como Diego no podía ir al Conservatorio, su maestro le dictaba clases particulares en la casa del señor Ramón. Pero más allá de las consecuencias y entre las razones del por qué de las clases privadas, había un motivo de mayor importancia para insistir con las clases de música de Diego. Estar ahí en la casa donde recibió lecciones de su padre le imprimía al maestro una sensación que lo transportaba a esos años recordados, sobre todo cuando percibía los avances de su talentoso estudiante que entre compases aprendidos avivaba esos días.
    Incluyendo todos estos hechos, José Alberto jamás pretendió cobrarle siquiera un céntimo a su estudiante. Sus intenciones superaban todas esas vaguedades, por eso nunca se le cruzó la idea de cobrar por las clases. Inclusive, en muchas ocasiones el maestro le dio dinero a su discípulo para que fuese hasta el Conservatorio para cumplir con los exámenes de avance ante un jurado evaluador. Pero Diego, diligente, prefería guardar el dinero para comprar libros para el colegio, igualmente usaba parte del mismo para colaborar con los gastos de la casa y así aliviar la carga de su tío Carlos ante el pago de la hipoteca.
    En una ocasión Diego ejecutaba su pieza favorita para guitarra, usando el instrumento del maestro con precisión. Al dominar totalmente la esencia que describe las disonancias de soles y moles en las cuerdas, el estudiante se detuvo de repente para hacer una propuesta.
    —Maestro, acompáñame a tocar Preludio Criollo… tome usted la guitarra.
    Aceptando la invitación, José Alberto tomó la guitarra que le regaló su padre, la misma que había viajado con él por el mundo en los conciertos con el Trío Raúl Borges. Mientras acariciaba las maderas, observó que el estudiante en vez se tomar la otra guitarra, colocó sobre su hombro un violín que él había traído en días pasados. Con picardías, el estudiante hizo señas para que el maestro comenzara a tocar.
    J. Alberto quedó impresionado al ver que Diego Andrés arregló acordes nuevos para el concierto que ejecutaba; y los tocaba en el violín. Era la pieza que lo inspiraba. Enigmática, voraz. De inmediato una efervescencia orgánica embargó el lugar cuando tocaban. «Diego superó su nivel, llegó a uno más alto. De interprete se hizo compositor» pensó J. Alberto, cuando la melodía lo envolvió.
    Cuando terminaron, el silencio los dejó enteros. No era necesario hablar después de la consumación para sentir el correr de la energía pasar por sus cuerpos. Rato después Diego hizo una revelación.
    —Hoy lo volví a ver, quizás le parezca raro maestro pero, siento como si me llamara. Esas teclas blancas y negras… pareciera que son capaces de transportarme a otro mundo, quiero sentir lo que se debe sentir al tocar un instrumento tan imponente como el piano.
    —Te entiendo, lo mismo me pasó con éstas seis cuerdas…
    En la semana siguiente, el incansable maestro hizo mudar de los salones del conservatorio un piano negro de cola corta (para piezas de cámara) hasta la casa de su padre. El piano estaba algo viejo. Consigo narraba algunas historias impresas entre golpes y rayones que no lograron desarmonizarlo pues, lo hicieron más fuerte de postura y más hermoso al sonar.
    Una noche J. Alberto preparó una sorpresa para su primer estudiante, quien aunque decidido a aprender todo lo que podía dar en el instrumento, no se esperaba tal bendición. Cuando entró a la sala principal de la casa contempló lo ahora acentuaba el lugar. Sus ojos tenían cierto color al verlo. Sus manos esperaban tocarlo.
    No era un regalo. El piano aunque viejo, pertenecía al conservatorio. Diego sintió que sus dedos alcanzaron las estrellas cuando comenzó a estudiar los sonidos escondidos debajo de cada una de las teclas. Con mucho cuidado levantó la tapa, notando el poder del sonido al accionar las teclas. Probó los pedales, poniendo atención a los matices. Con sus ojos y sus manos recorrió cada espacio, cada hendidura, memorizando las imperfecciones que lo embellecían. Las rayas, los golpes, el tono marchito y el sonido espectacular que conquistaron su corazón.
    José Alberto debía viajar unos meses para tocar con el trío en Europa. De su bolsillo sacó una llave que entregó a su alumno, diciéndole; «Ésta es la llave de la casa. Quiero que vengas cuando lo desees o cuando el piano te lo pida. Me tome la libertad de compilarte una guía completa donde expreso todo lo que sé y no sé del piano. En ella encontrarás desde teoría y solfeo hasta arpegio, contrapunto, armonía y ejercicios complementarios. La hice encuadernar para que te sea más cómoda llevarla… y con todo esto, quiero que me hagas una promesa con todo tu corazón. Una promesa que debes cumplir».
    Diego Andrés contuvo lágrimas al mirar a su maestro. Le era difícil creer todo lo que éste hacía por él. Más que un maestro era un mentor, y no cualquiera pues, se trataba del mejor. El que le enseñaba a hablar con el universo a través de la música. El que le enseñó a vivir y a soportar las pesadas cargas de la pobreza. Quien le mostró que los sueños, si luchas por ellos, no son una mera ilusión. 
    Mientras en sus manos tenía las llaves de la casa más el libro de paginación innumerable con marcos que dejaba leer el titulo; Digitación y Contrapuntos Para Piano Contemporáneo, viendo salir a J. Alberto con su maleta y la guitarra en su estuche, los sentidos del estudiante se abrieron para escuchar con atención lo que el maestro le dejó para cumplir como promesa, al decirle:
    —Nunca renuncies a tus sueños.
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Derechos Reservados
© 2005
Conac - Consejo Nacional De La Cultura.
Red Nacional De Escritores De Venezuela.
Asosiacion De Escritores Del Zulia.
Cabimas - Edo. Zulia. Venezuela.
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"Las Estrellas Se Alcanzan".

Ed.

In Utero.






















¿Cuál

es

el

objeto

del

significado?
___

Ed.

Viaje Número 2.


















Una realidad
devela mi ausencia.
Aunque no quiera

esa es
mi cama.
___

Ed.

El Anti Conjuro (Poemas Para Dejar de Amarla).





















Mueran los dolores del corazón
que se pierdan los besos en el tiempo
desaten la furia los mil infiernos
que el maleficio de sus ojos desaparezca.

Ya es la hora de retornar a la nada
a la insensibilidad inteligente de la vida
pasos al camino recto sin variantes
ya es momento de desechar lo que no sirve.

Caigan tormentas en los cielos
relámpagos de fuego quemen los mares
que se sequen las nubes y las aves no vuelen
para que este amor maldito se esfume.

Corazones rotos vuelva a su cause
sin corazones quedar para no sentir nada
mirarse al espejo y no recordar
que la verdad se haga presente.

Abrace la tierra y devore el sentimiento
que el amor no exista
implota universo.

Que el agujero negro devore todo
que se separen los átomos
que exploten todas las energías;

para que así este maleficio
de amarla hasta las venas
se termine con el fin del mundo.
Y mi alma no vaya a su condena.

Que jamás amanezca en mis brazos
que por fin yo deje de amarla.
Que se queme en el infierno todo sentimiento
para estar ausente de todo amor esmeralda.

Y que la luna no brille más
para que el sol la calcine en furia
así el amor dejará mi vida en paz
y no extrañaré sus besos cuando vea su luz.
___

Ed.

El Malabarista.











Malabares haría
aunque me cueste una amistad.

Trataría de hacer magia
magia blanca y celestial
mil poemas

millones de palabras y monadas.
Locuras.
Extrañezas.

Malabares haría

muchas cosas chistosas
románticas y despistadas
aunque me cuestes perder una amistad.
¿Y por qué no una bofetada?

Pero;
malabares haría
para conocer ese sutil sabor
esa suavidad que no he de recordar

pero que jamás he de olvidar.
Malabares haría
solamente para saber
qué se siente

posar ésta boca rota
en los labios de esa niña.
___

Ed.

Poema A Mi Memoria.















Espérate
a que muera

para que hagas
de mis papeles

la tumba de tus pescados.
___

Ed.

La Mujer del Nombre Al Revés, (Se Enamoró de Mi).












Se enamoró de mí una mujer
una princesa de mi locura
que me ha hecho creer en algo
en aquello que dicen de las almas gemelas.

Anoche soñé con sus besos
con la realidad del amor que me jura
anoche vi sus lágrimas brotando por mí
y aquello del amor eterno vuelve a mi creencia.

Me ama una mujer que corta planos y pinta piedras;
con sus labios hace conjuros, y besa mi boca para cerrarlos.

Me ama una mujer que es una loca
cocina delicias y me hace imaginarlas.

Me ama una mujer miedosa
que tiembla cuando acaricio sus piernas
que es paranoica porque creen verla conmigo
que me besa y me da las gracias por besarla

una mujer que enrolla las piernas
que me ve de lejos y tiende su mano
que recoge su pelo porque sabe que me gusta su cuello
que asegura con el alma que no me ama...

Me dice que me ama y luego que nunca me lo dirá
como piedra de mar me hace soñar con sus lunas
hace que mi corazón suspire en cada momento por pensarla
me ama una mujer hermosa que me dice a cada rato “ya vengo”

que me hace desesperarme por verla
una mujer que me miente a cada rato
porque afirma que su amor es pequeño.

Me ama una mujer que llora a escondidas
que se siente acorralada por la vida
que exige mi apoyo y me lo agradece en el alma
hace de mis antojos palabras eternas.

Me ama una mujer que baila con sus sobrinos
juega con ellos y les cuenta cuentos infantiles
duerme acurrucada en sus brazos y les besa la frente
en sus recuerdos permanecen los abrazos de su tía.

Una mujer que se mueve sola
que adora cocinar
que casi se quita los dedos con las tijeras
por pensar en mí
y recordar nuestras locuras

nuestros nombres inventados
una mujer que es una nueva historia

un pedazo de cielo para mi corazón.
Y yo le digo
“pase lo que pase todo estará bien”
porque mi corazón lo ha de saber
sé que Dios nos mira y nos bendice.

Me ama una mujer que camina de mano conmigo
en mis sueños, mis recuerdos, mis espacios, mis momentos
y desea caminar de mano por la capital
que comamos ensalada cesar y nos besemos frente a un mar.

Me ama una mujer que no tiene piel
su nombre es raro y sus palabras también
es al revés y un tanto difícil de pronunciar
tiembla cuando habla y evitó a muerte enamorarse
pero poco a poco se le refresca el alma.

Me ama una mujer, que será mía para siempre
la protegeré
la apoyaré
y la cuidaré en nuestra historia.

Una mujer que me dará una Luna De Mar
un sueño que en mi vida jamás terminará
secretos que brotan de nuestros adentros
y nadie los puede tocar.

Me ama

una mujer

que no le gusta

decirme

“Te Amo”

Me ama una mujer, y yo también la la amo.
___

Ed.

Estilos



Yo soy temporal
perduro en el tiempo.

Neoclásico al amanecer
según como vea las estrellas
puedo ser Renacentista.
Aunque el Barroco entra por la noche
no olvido la tarde Impresionista.

Quisiera ser Realista
pero me embargan las emociones
y exploto siendo Romancista.
Rodeado de tanta belleza
me doy cuenta de que la vida es
surrealista;

y al percatarme de éste sentir
hago cuenta de que perduro en el tiempo
y sigo siendo:
Vanguardista.
___

Ed

Poema del Jardinero.












Plasma 

lo

que

haces

como

siembras

lo

que

sueñas.
___ 

Ed.

El Neutrino.





















Él se ve tan quieto en su andar
cada vez que lo toco
mis manos se ríen.

¿Cómo logra semejante osadía?
Si sólo se le ve con los ojos cerrados 
hermoso. 

Aun así; no los he atrapado a todos
pues no quiero
sólo sé que te tengo atrapada a ti.

Así que los demás bailan en compañía
mientras él
se ríe de mí. 
___
Ed

Notas.
















¿Qué es el pavimento para un alma enamorada? 
___ 
Ed.