Semana en el exilio. Los tejidos se reparan lentamente, mientras en mi pensamiento está la imagen intacta de tres protagonistas. Son las curvas las que vuelan con espasmos escolásticos hacia la transformación de un espíritu, siendo su carne un desglose de emoción que colma a un corazón a los rincones negros donde no quiero estar.
Semana de sinceridad personal. La forma conspicua baila por la franja de flagelos expuestos, en una ocasión llegué a escaparme para dormir, las oraciones compartidas entre sábanas solas arrancaron el frío de la convulsión.
Hoy escribo por forma contextual, por sencilla deducción, un planteamiento plasmático de varias convergencias despolarizadas. Quizás se trate de una categoría metabólica de filtración periódica, no podemos alejarnos de la vida totalmente pero, en una lucha expuesta sanar es necesario, y la costra emerge desde el cristal oportuno de una insistencia que requerirá de mayor fuerza antes de arrancar.
Como en mil kilómetros para cumplir, como los blancos pigmentos de mi verdad. Un cambio, una revisión… balanceo y corrección para volver a andar.
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::Ed::



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