Se apodera de mi, en la distancia y en la cercanía, y al no tenerte, las células de mi cuerpo comienzan a vibrar confusamente colocándose en el sendero del dolor para soportarlo; ése que nace de una pasión que no se puede consumir. Saborear en cada espacio colmado con sentimientos inútiles de mariposas revoloteando. Yo de verdad quiero saber qué es el amor, sino somos capaces de hacer algo por ello. Yo tenía por entendido que era la capacidad de desear hasta en la más ínfima de las situaciones; pensaba que era una conmoción colmada de nerviosismo y obsesión desbordante que se apodera de nuestros suspiros llenos de pasión, esa locura mágica que penetra muy dentro del corazón. Entonces, dime ¿qué tanto puedes luchar por amor? Si dices conocerlo y saber de él, entenderlo en sus características, traducirlo a cualquier idioma. ¿Qué tanto puedes dar por ese ser que amas? Si al ver sus sueños sales corriendo en temor pues no entiendes el camino de su vida. ¿Acaso el amor impide luchar por alguien? No logro entender ese concepto que tornas de forma épica y celestial, pero que en vez te acelera el miedo a la vida misma. Una negación al futuro. ¿Eso es el amor? ¿Es, saciarse completamente de ese ser hasta secarlo? ¿Es no permitirle luchar por sus deseos? ¡Vaya, qué confundido estoy! Pues mi comprensión hacia el amor siempre fue dictaminada por las palpitaciones por segundo que mí corazón proporcionaba pensando en ti. Que se hidrata con la libertad y la confianza. Sabía que el amor se vestía de rosas y se perfumaba, que para amar no se necesitan cálculos exactos de entendimiento directamente relacionados a la forma de pensar, de ser, de vivir; del ser amado. ¿Es entonces el amor una simple palabra? ¿Por qué corres cuando te digo que deseo conquistar el mundo, y que tú serás quien lo gobierne? ¿Amar es colocar cadenas? ¿Amar es retener hasta el oxigeno del otro? Pues, me declaro entonces ignorante al amor. Porque, yo por amor doy todo, mi vida, mi alma, mi sed y mi esperanza, yo por amor soy capaz de bajar estrellas, de regalar luces de esperanza, de pelear hasta que la sangre se me disuelva en el tiempo sin arrepentirme a cada minuto de mis actos. Por amor me entregué sin condiciones a aceptarte tal cual eres, sin tratar de quitarte eso que te hace especial, eso que ya tenías cuando te conocí. Yo por amor te apoyé en tus sueños, granos de arena te regalaba por siempre para que estos se cumplan. Porque yo entendía que amar era hacerte feliz. Era buscar el camino de los diamantes y entregárselo al a ser amado para su felicidad. Pero ahora me das otro concepto del amor porque siento que estoy luchando solo. ¿Por amor entonces no es necesario hacer nada? ¿Este se retroalimenta solo, se reabastece y se mantiene a sí mismo sin necesidad de hacer nada? Sabes dar, lo sé, pero ¿sabes hacer? Pues, entonces soy un completo incompetente que no puede explicar el amor en todos sus sentidos. ¿Qué tanto me amas? ¿Puedes luchar junto a mí?
—No. No lo sé, pues tengo miedo.
¡Ah! Entonces, ¿el amor se traduce en miedo? Ya que no podemos luchar gracias a nuestro individualismo egoísta que se apodera de nuestros sentimientos y los almacena para que no se gasten. Pues si es así, me declaro entonces: imposible de amar.
Soy imposible de amar, porque creí entender que para sentir amor había que luchar hasta que se seque la sangre.
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El Impío.







3 Coment:
(Suspiro.......)
dias sin leerlo señor!!
mas bueno este post!! como siempre lo que escribe me deja sonando la cabeza...
¿¿sera que nunca me he enamorado??
Muy bueno, deja en la mente la sensación de no haber experimentado un sentimiento tan profundo y puro; y de identificarse como el niño temeroso de prestar sus juguetes para que otros puedan destrozarlos...
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