Octágono.



Hecatombe
que retumba en la montaña de mis sabores
espesa
como las olas del viento rebatidas en la distancia,

condenan cada espacio
que crece lentamente
en las entrañas de mi cuerpo

y los horros
recorren sin cesar
en el espejo colgado
por la pared de la melancolía

que se burla y calcina
lentamente
entre los epígrafes y solares

hinchados por tantas palabras que rebarban la costa de mi alma
para nada.
___

Ed.

2 Coment:

Anonymous said...

Lindo post.
Abrazos!--<@ Uva!

Unknown said...

la dulzura tambien ofrece su sabores con el miedo y la incertidumbre, pero el alma puede crear un nuevo reflejo de valentia