::Sinfonía Nº 2 - IV Finale Con Fucco - Op. 16::



IV – Finale Con Fucco

Soñé tantas veces entre paradas vespertinas que de libros manchados con recuerdos ajenos, esquivantes en el eterno numero de aleros y sabores dignos de recordar los envoltorios que rebotan al pasar por las camas tendidas de esos suspicaces suspiros que sin duda son la viva esencia de lo que muchas veces intentamos decir con las miradas, pero solo podemos hacerlo con nuestras manos.

En linderos por donde colindan millones de alas que entre jugueteos danzantes en los aires, hacen que renazcan de sus cenizas, todas las esperanzas juntas para que las mismas comiencen a ser parte de este recorrido hermoso en el que solamente nuestra intrépida manía de luchar con besos y caricias, dibujen la surreal línea que separa a nuestros cuerpos de la realidad, para sumarnos creídos entre la prohibición de los placeres por ser simples fieles a la esencia que brota desde los limites mismos que la tierra impone entre todo ser viviente, para volver a ella y ser parte de la sintonía que capta diariamente el poder del río que traspasa nuestro caudal, para confluir en nuestros pechos cuando tu alma y la mía se encuentran gracias a las miradas distantes, tan llenas de recuerdos sin reconocimiento, marchantes en el sencillo lienzo que una tarde de sol nos regala.

Donde quizás
Sin tal vez concluir nunca
Muchos gestos dispuestos
Se tropiecen con la falta
Que mutuamente padecemos
Mientras los celos y las mentiras pierden terreno
Por esa batalla que solos debatimos
En la cama.

Recreando el universo completo, con todas sus desesperadas posibilidades dibujadas entre sí, transformando los pedazos dispuestos por doquier que sirviéndonos de bloques levantan completamente los cimientos sobre las ruinas que se formaron a través de tantos años de desamor adentro de los caminantes sin sombra y los espectros dejados caer desde el borde de ese abismo que existe, en el núcleo de la pasión que tu piel y mi carne descubren en el atrevimiento que sinfónicamente se completa entre las sabanas que nos recubren, cuando sin pensar y sin dejar de sentir por ningún motivo, se consuma con locura en la esquina de lo inhibido, toda las ganas amarradas a las estrellas que implosionan en la matriz de la fuerza que sentimos.

Y así la invitación se atiende.

Para perdemos ciegamente entre todos esos espacios, sin que siquiera importe el esclarecer de la luna frente a la tarde moribunda, porque solamente se proyecta el aroma de la importancia cuando juntos.

Soñamos.
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InsPost: Sergei Rachmaninov - The Rock - Op. 7.
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"Las Estrellas Se Alcanzan"

::Ed::

1 Coment:

Anonymous said...

Conchole Ed...

:')

Mejor no digo nada.

Me has tocado el alma, sobre todo cuando de fondo se oye esa melodía tan magistral.

Amote... para siempre.