
III – Anheletto
Alcé mis ojos y de repente vi nubes al compás de un cello, mientras muchas estrellas sollozantes me miraban danzantes bajo mi alma entre luces tenues, que por debajo de todos los rincones de mi soledad, hacían las veces de un sonar tan suave que mi cuerpo comenzaba a desvanecerse entre la aurora pintada en esa sonrisa que invita a mi esencia a ser parte de la nada.
Mientras alcé por encima de las palabras la copa que vestida de tinte rojo acompañaba a la armonía dispuesta entre trinos y dancillos, enamorada del marco de papel que guindaba en el dintel de tu esperanza, mientras mis ojos se cerraban con la voluntad imperiosa de verte soñar, vestida con la piel que mi cuerpo trenza para ti, entre fluidos sudorosos que se cuelan por los poros de nuestras sabanas, cuando el humo de un cigarro encendía la melodía impregna que entre tus besos y mis sencillas razones para mentir, hacían aparecer de entre la nada, las hadas que con el tiempo cocían la pasión que corazones separados no podían saborear, por ser victimas de distantes estratagemas, parafraseos compuestos y directrices que se componen en estados subliminales, evitando que los pensamientos cargados de cálculos lógicos se asentaran en los rincones de esta deidad, para adueñarse sin piedad de los lugares que ahora le pertenecen al cuarto de la humedad, mientras entrelazo de piernas en este sentir que se baña de ti.
Porque ahora aparecer sencillo parece imposible
Y se alza la voz
Como un dogma complejo
Atado a los lazos que se sumergen
Justo en la voluntad de nuestros cuerpos
Y ese aroma efervescente de mujer
Para alzar con premura, y sin voluntad dispuesta, la sencilla premención que estos ojos intentan describir entre tantos caminos de tonalidad vespertina, que incita e invita a toda una manifestación impresionante, para cometer el pecado que solamente el arte de vivir en ti comprende desde la estopa que con nubes, estrellas, cellos y campanas de pastel blando, rechinan entre distancias alejantes y atrevidas.
Déspotas de nuestra implosión
Clemente ante los sueños
Que de ensueños calan
Ante todas las posibilidades que se pueden apreciar en los cúmulos compactos de las cosas que siempre solemos ver, para despertar de estos misterios mío en donde seguramente.
Soñaremos.
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InsPost: Sergei Rachmaninov - The Bells - IV Lento Allegro Andante Op. 35
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"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::





1 Coment:
Ay Ed... (con todo y suspiro entrecortado)
Esta sinfonía tuya va en camino de convertirse en una de tus mejores obras...
Cuando se lee se siente. Es como perderse en el infinito verdor de tus maizales, navegando entre nubes rosadas, columpiada por las melodías de los cellos y violines, cobijada por el calorcito que se desprende de los sueños posibles, suspirando por todas las promesas que se desdibujan en esos compaces.
No se si es que hay días en que nuestra sensibilidad se deja moldear por cada sentir paridor de tus melodías, pero este "Anheletto" es así, anhelante, evocador, seductor, certero... Me ha tocado una fibra tan íntima y tan sensible que hasta secuestró una lagrima.
Gracias por escribir asi Ed, redimes todos los intentos fútiles de escritura que leemos por estos días, haces que nazca la seguridad de que las letras seguirán trascendiendo, tocando almas e invitandonos conmovida y eternamente,
a soñar.
Ya sabes cuánto te quiero.
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