
Quiero rendirte homenaje en un escrito que tal vez jamás te importe, el cual evidentemente ya no podrás leer, y esa misma realidad es lo que invade por completo a la nostalgia inmersa en el mar de mi melancolía, porque en las tardes descritas en esos muebles rotos, aun recuerdo los momentos en el que lograste unir a mi madre, a mi hermano, a mi tío y a mi, sonrientes y etéreos en ese espacio que le regalabas a la humanidad con tus cantares.
Fuiste tal vez uno de los motivos por los cuales llegué a respetar las artes corales, ya en que tu voz me quedé curioso y extasiado, contemplando tus oraciones al sol, con el corazón arrugado y el alma encontrada.
Tal vez rendirte homenaje no sea suficiente, así impere en mis escritos la supernova que compuso tu trayectoria a través de los tiempos, porque lograste fusionar salsas picantes con suaves dulces italianos. Hiciste algo tan genial como la combinación de los tomates americanos con los fideos chinos, y lograste un consomé de sabores que sobraba en las mesas de los oyentes, cuando con tus carisma único, abrazabas a los niños mientras entonabas con maestría; La Traviata.
Pavarotti, estoy totalmente conciente que con el paso de tu cuerpo al universo de la muerte, existirán muchos analistas, cronistas, escritores, músicos, filósofos y críticos, que redactarán los ensayos mas pulcros y lucidos, con ese toque que logra impregnar en una sola hoja toda la historia que escribiste desde el año 1935, y pintando todos los rincones del papel con la elegancia de las letras, la belleza de las frases y la certeza de la cronología resumida en un espacio. Y es por eso mismo, que no quiero ser uno de ellos, porque con tu partida me encuentro en la encrucijada del agradecimiento, entre la calle tristeza y la vereda de la nostalgia.
Me cobijaste, me alegraste muchas veces, y en cierta forma tu música logró comprenderme. Fuiste recibido entre las fauces de los ritmos americanos, los pasos latinos y las rosas del tango, logrando dejar tu marca entre todos aquellos que compartieron contigo. Y ahora, te conviertes en un valor que representa a toda una generación humana, pasando a ser una estrella en este universo que nos compone, perdiendo quizás una batalla contra esa enfermedad que usurpó tu esencia, pero ganando la batalla ante el mundo completo, porque acabas de lograr alcanzar tus estrellas.
Gracias Luciano, aquí estarás no solamente recordado, sino que serás parte de una grata historia que contar a mis hijos.
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NotasDelPost: Ayer me enteré de una triste noticia, y no pude rendirte un homenaje mas digno de ti. Recibe este pequeño espacio como regalo ante un universo de oportunidades sentimentales que me diste. Tal vez ya sea tarde para agradecer, pero las estrellas también saben leer.
AudioPost: Luciano Pavarotti – Oh Sole Mío / Sergei Rachmaninov - Piano Concerto Nº 3 - II Intermezzo Op. 18.
ComingSoom: Sección Orchestral presentará 5 piezas de Luciano.
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"Alcanzaste Tus Estrellas Luciano"
::Ed::





3 Coment:
No creo que se pueda agregar nada mas. Asi es que deben ser los agradecimientos, nacidos en lo mas profundo del sentir y dibujados con la mas hermosa humildad que puede habitar en un alma. Me he quedado sin palabas....
Completo, sentido, intenso...
Sólo puedo decir... ¡QEPD, signore!!!
Ahora estará cantando en el cielo.
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