Siempre volvemos al nihilismo, o debería decir, siempre vuelvo a él. Entre tantas culpabilidades, formas y maneras de persistencia existencial, entre ese mar de percepciones ajenas que invaden acaudaladamente la mía de una forma atroz, siempre existe esa esperanza de regresar.
Hay una forma que aprendí hace muchos años de regresar. Tal vez los golpes, magulladuras, contusiones y cortes que el tiempo en su paso me ha propiciado me ha entregado en las manos una exquisita habilidad de regresar. Y me es tan fácil, simplemente tengo que pararme en la cima de una colina y contemplar a la ciudad, reírme con bajo volumen porque no puedo escuchar los ruidos de los carros, la gente peleando y otros dando las gracias. No puedo contemplar, observar y ver a cada uno de los transeúntes que se pasean desinteresados por las calles, que rodean el bote de basura, que queman la mirada ante el contacto visual de otro (Así sea por accidente) y siguen apurando el paso mientras escapan de esa efímera realidad de existir de una forma tan banal, desbordando la fe en el mensaje de texto, aniquilando los sentidos con el cigarrillo y cerrando las puertas posibles con los reproductores de mp3.
Les miro, y veo simples hormigas desnatadas al sacrificio de vivir, con la marca en la frente que decrece en cada segundo y les dice que morirán.
Y regreso.
A ese lugar que conocí para mí y que aprendí a apreciar de tal forma que me quedé completamente enamorado de él. Donde se escuchan las cuerdas pasar con los vientos, donde se contempla la magnificencia del cuadro llamado "la maravillosa esencia que nos nutre" y acepto mi destino de soledad, me imploro completamente imposible de amar y de inmediato me entra ese alivio que me dice que estoy solo, que me acompaño, me abrazo y me doy la mano con tanta fuerza que me es difícil deshacerme de ella, más que todo cuando la sensación convoca ese efecto químico sagrado que baja por el espinazo y entra al torrente sanguíneo para apoderarse de cada célula que describe a mi cuerpo, elevándolo a un espacio que solo yo se apreciar, exhalando todas las terminaciones nerviosas que se alojan en cada corpúsculo de mi piel, cuando comienzan mis ojos a aguarapar la retórica visual; justo momento que indica que ha llegado el momento de la lagrima, porque el director ha izado la batuta a su posición y le ha pedido que mire su partitura porque llegó el momento exacto en el cual debe ejecutar su movimiento con maestría.
Y así comienza la incomprensión. Ese efecto que afecta al que observa al creador, al capaz de transformar la realidad en un complejo subatómico de irrealidades destinadas a padecer bajo el mandato decretado por el mismísimo universo. Y se fusiona cada milímetro interno para proyectarse en el lóbulo frontal como esquema paradigmático llamado felicidad, sin apartar el sufrimiento como elemento compositivo del primero, señalando todos los lugares que ha logrado conquistar con la sana voluntad de caída libre, sin agraviar la emotividad que forma y constituye al cuerpo humano.
Siempre puedo regresar, y cuando lo hago sencillamente camino más lento porque el tiempo pasa más rápido. Me detengo simplemente y me inclino sin esfuerzo para contemplar a la flor y para inhalar las pequeñas cornisas de su olor, interesado en que lo transporte a otro lugar para asentar su polen en la nueva victima de su soledad. Para cerrar el ciclo de la vida que se abre paso entre todos los islotes y bloques imaginados por el mundo completo, motivo de creación de un sistema que les ayude a entender la tierra que pueblan.
Cuando regreso simplemente me reafirmo, me desintegro en soledad desfragmentada para integrarme de una forma tan exacta y precisa que aleja todo aquel espacio sentido, todo lo imaginado. Toda esa sensación que alguna vez me invadió y se adueñó de cada pedazo que rige la voluntad de seguir, entregándosela a un tercero y perdiendo el control sobre ella.
Cuando regreso simplemente, llego a contemplar la maravillosa esencia con su vestimenta real.
Y nada mas importa.
___
::El Impío::
Hay una forma que aprendí hace muchos años de regresar. Tal vez los golpes, magulladuras, contusiones y cortes que el tiempo en su paso me ha propiciado me ha entregado en las manos una exquisita habilidad de regresar. Y me es tan fácil, simplemente tengo que pararme en la cima de una colina y contemplar a la ciudad, reírme con bajo volumen porque no puedo escuchar los ruidos de los carros, la gente peleando y otros dando las gracias. No puedo contemplar, observar y ver a cada uno de los transeúntes que se pasean desinteresados por las calles, que rodean el bote de basura, que queman la mirada ante el contacto visual de otro (Así sea por accidente) y siguen apurando el paso mientras escapan de esa efímera realidad de existir de una forma tan banal, desbordando la fe en el mensaje de texto, aniquilando los sentidos con el cigarrillo y cerrando las puertas posibles con los reproductores de mp3.
Les miro, y veo simples hormigas desnatadas al sacrificio de vivir, con la marca en la frente que decrece en cada segundo y les dice que morirán.
Y regreso.
A ese lugar que conocí para mí y que aprendí a apreciar de tal forma que me quedé completamente enamorado de él. Donde se escuchan las cuerdas pasar con los vientos, donde se contempla la magnificencia del cuadro llamado "la maravillosa esencia que nos nutre" y acepto mi destino de soledad, me imploro completamente imposible de amar y de inmediato me entra ese alivio que me dice que estoy solo, que me acompaño, me abrazo y me doy la mano con tanta fuerza que me es difícil deshacerme de ella, más que todo cuando la sensación convoca ese efecto químico sagrado que baja por el espinazo y entra al torrente sanguíneo para apoderarse de cada célula que describe a mi cuerpo, elevándolo a un espacio que solo yo se apreciar, exhalando todas las terminaciones nerviosas que se alojan en cada corpúsculo de mi piel, cuando comienzan mis ojos a aguarapar la retórica visual; justo momento que indica que ha llegado el momento de la lagrima, porque el director ha izado la batuta a su posición y le ha pedido que mire su partitura porque llegó el momento exacto en el cual debe ejecutar su movimiento con maestría.
Y así comienza la incomprensión. Ese efecto que afecta al que observa al creador, al capaz de transformar la realidad en un complejo subatómico de irrealidades destinadas a padecer bajo el mandato decretado por el mismísimo universo. Y se fusiona cada milímetro interno para proyectarse en el lóbulo frontal como esquema paradigmático llamado felicidad, sin apartar el sufrimiento como elemento compositivo del primero, señalando todos los lugares que ha logrado conquistar con la sana voluntad de caída libre, sin agraviar la emotividad que forma y constituye al cuerpo humano.
Siempre puedo regresar, y cuando lo hago sencillamente camino más lento porque el tiempo pasa más rápido. Me detengo simplemente y me inclino sin esfuerzo para contemplar a la flor y para inhalar las pequeñas cornisas de su olor, interesado en que lo transporte a otro lugar para asentar su polen en la nueva victima de su soledad. Para cerrar el ciclo de la vida que se abre paso entre todos los islotes y bloques imaginados por el mundo completo, motivo de creación de un sistema que les ayude a entender la tierra que pueblan.
Cuando regreso simplemente me reafirmo, me desintegro en soledad desfragmentada para integrarme de una forma tan exacta y precisa que aleja todo aquel espacio sentido, todo lo imaginado. Toda esa sensación que alguna vez me invadió y se adueñó de cada pedazo que rige la voluntad de seguir, entregándosela a un tercero y perdiendo el control sobre ella.
Cuando regreso simplemente, llego a contemplar la maravillosa esencia con su vestimenta real.
Y nada mas importa.
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::El Impío::






6 Coment:
Signore, si regresas al nihilismo quiere decir que en algún momento te has distanciado de él, cierto???
¿Qué te hace caminar en sentido contrario??? ¿Qué hace que dudes de tus creencias... o mejor dicho de tu negación de toda creencia???
Me pareces un espíritu fuerte... no sé como definirlo... no necesito definirlo... Encuentro difícil que alguien logre influenciarte, aparte de la música, lo suficiente como para alejarte de tu corriente de pensamiento...
...Me parece muy interesante que esa fuerza, capaz de influir sobre ti, exista!!!
En todo caso en tu fascinante diatriba se vislumbra el deleite que significa para ti el regreso...
Ci vediamo...
Así es, cofrade...o como diría este pobre diletante...a nadie le importa!!!
... (suspiro - porque mientras leo esto tengo de fondo la Cello Sonata Op. 19 y por mi madre que me tiene en pleno vuelo)
Regresar, si. Ya encontré el camino =) Y al leerte respiro hondo y tomo fuerzas.
Gracias Megahiperamigo, de verdad gracias (y sabes que te lo digo con mi alma)
Lo importante digamos es encontarnos de regreso... muchas veces no vemos el camino correcto o el adecuado pero para mi lo importante es volver a lo que somos... a lo que es!
Demasiaaaado y la imagen ni hablar...! it's good to be back...
tremendo...
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