::Naufragio::


Caspar David Friedrich - El Naufragio de "La Esperanza" Entre los Hielos (1824).

Deslastrarme, deslastrarme. La nueva palabra que me han inyectado y que no deja de repetirse en mi cabeza una y otra vez. Retumba totalmente, presionando mis sienes hinchando la duramadre.

Deslastrarme, deslastrarme, como si fuese tan fácil hacerlo, como si fuese una especie de monje budista, tibetano, con años de experiencia en meditación para alejarme del lugar donde me encuentro, para extraerme en mi entorno, despachando mis emociones hacia la experiencia sensorial. También como si fuese un demente, un esquizofrénico, y me es irónico porque hay tantas enfermedades mentales que estoy deseando ahora tener, y estas situaciones consecutivas a pesar de que me asedian criminalmente, no me provocan ningún colapso nervioso.

Solo deseo escapar, ser libre, no encontrarme atado de brazos, dejar que mi piel respire fuera de este lugar, donde me aprisionan las chaquetas, barrera que intenta defenderme del embate de la ventanilla que frente a mi escritorio me bombardea diariamente con su aire gélido. Deslastrarme, deslastrarme, pues… ¡yo no soy un barco! Pero si encallé, en la descripción más perfecta de la nada; donde la nada es mucha, donde son tantas constelaciones psicológicas, psicosociales, psiconómicas, psicomotoras que se juntan y conspiran, estirando sus uñas y enflaqueciendo sus manos para joder mi paciencia y cansarme alimentándose de ella.

Lo peor de todo es no saber cómo describir un consorcio como este. Ni siquiera puedo aprovechar la situación para hacer de esto un magisterial relato, ni siquiera me sirve para algo, pues la oxidación es tal que a lo mejor termine por lastrarme aquí.
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::Ed::