
Me resulta sumamente llamativa la debilidad del gentilicio venezolano en su concepción natural. Al mudarnos de país perdemos el idioma y nuestros hijos no conocen palabras como gurrufío, majarete, 6 por derecho, piseis, reina pepiada o 3 en 1. Al convivir demasiado tiempo con un extranjero adoptamos acentos y costumbres propias del foráneo, pero lo lamentable es que esos nuevos hábitos pueden sustituir provisional o definitivamente aquellos propios de nuestra idiosincrasia.
No es que este fenómeno sea exclusivo del gentilicio venezolano, por el contrario pasa en casi todos los países latinoamericanos especialmente caribeños de habla hispana, pero la particular maestría con la que el venezolano imita costumbres externas y las internaliza de manera tan veloz y natural es abismal.
Realmente son muy pocas las cosas que el venezolano puede llamar auténtica y exclusivamente suyas en la totalidad del objeto. ¿La arepa? Buena parte de rellenos más famosos son producto de la influencia extranjera en la cocina tradicional. ¿La Hallaca? También están los tamales mexicanos y los tamales salvadoreños. ¿La empanada? ¿Gallega o Chilena? No somos precisamente originales en fondo, pero en forma somos geniales y nuestro fuerte es la mutación de cosas simples en divertidas y cálidas, como el perro caliente (propio norteamericano) con aguacate y queso de año.
Esto no sólo se limita al ámbito culinario, otros planos como el laboral representan una muestra palpable y condensada de este peculiar proceso. En plena conciencia de que la globalización es un fenómeno omnipresente, hay que reconocer que las características de adaptabilidad, jocosidad, ingenio, creatividad y comunicación informal extrema de los venezolanos hacen de este proceso de pérdida esencial del gentilicio, muy interesante. El mundo de las empresas trasnacionales en Venezuela además de ser divertido, vomitivo, maravilloso, ácido, lucrativo, impulsador y sanguinario; también es una muestra completa y representativa de ese universo transculturizado.
Este es ejemplo perfecto dónde convergen permanentemente múltiples culturas gracias a conceptos de moda como el benchmarking o downsizing, motores de intercambio cognitivo, laboral, de hábitos y hasta gestos; mas aún en rubros de consumo masivo dónde se busca entender a consumidores de varios países si bien no iguales, tampoco diametralmente opuestos. Entonces, en base a esta premisa, qué mejor caldo de cultivo que tu propia organización para producir tales simbiosis.

Al ingresar a una organización de capital extranjero, el cambio de realidad es drástico, similar a tener de primer plato una sopa de caraotas con tropezones y paticas, seguido de un carpacho de pulpo con salsa de trufas y alcaparras como plato fuerte. Incoherente, anacrónico, desencajado.
El cambio es todo un shock. Sobre todo cuando en sujeto suele criticar categóricamente a la gente “Wanna Be”, el típico venezolano parejero de clase media-alta que pretende ser un college boy y actuar como tal o las mujeres que pretenden ser las propias California girls (son peor las mujeres que los hombres). La mezcolanza de costumbres extrañas, la distorsión de las tradiciones trae como consecuencia el no cumplir o mantener ni las propias ni las ajenas.
Por ejemplo, celebran el Halloween en honor al capital norteamericano de la organización pero eso si, con carne en vara y papelón con limón -sin comentarios-. Y parece ser parte ser una necesidad corporativa, pues en reuniones de equipo se usan palabras como match, brand, gap, know how, stock, feed back, overload, size, headcount, human resource, y todas las siglas necesarias en inglés, em ou di, si es el (no se si es él o no, pero en este caso se refiere a CS&L). ¿Y es que el español no es suficientemente completo como para expresar estas ideas de una manera igual de completas?
Para aquellos que no acostumbran a leer o a cultivar su intelecto, el español es considerado uno de los idiomas más completos y ricos del planeta, sino pregúntenle a Borges, Neruda, Rubén Darío, Uslar Pietri o a José Martí.
No comprendo la necesidad de mezclar estos dos idiomas porque frente a una persona de habla anglosajona parecemos ignorantes y ante los de habla hispana parecemos estúpidos, entonces prefiero discriminar los momentos en los cuales se debe utilizar cada idioma y racionalizar mis ideas en el dialecto correcto.
Ana Salas.
___
"¿?"
::Ed::
No es que este fenómeno sea exclusivo del gentilicio venezolano, por el contrario pasa en casi todos los países latinoamericanos especialmente caribeños de habla hispana, pero la particular maestría con la que el venezolano imita costumbres externas y las internaliza de manera tan veloz y natural es abismal.
Realmente son muy pocas las cosas que el venezolano puede llamar auténtica y exclusivamente suyas en la totalidad del objeto. ¿La arepa? Buena parte de rellenos más famosos son producto de la influencia extranjera en la cocina tradicional. ¿La Hallaca? También están los tamales mexicanos y los tamales salvadoreños. ¿La empanada? ¿Gallega o Chilena? No somos precisamente originales en fondo, pero en forma somos geniales y nuestro fuerte es la mutación de cosas simples en divertidas y cálidas, como el perro caliente (propio norteamericano) con aguacate y queso de año.
Esto no sólo se limita al ámbito culinario, otros planos como el laboral representan una muestra palpable y condensada de este peculiar proceso. En plena conciencia de que la globalización es un fenómeno omnipresente, hay que reconocer que las características de adaptabilidad, jocosidad, ingenio, creatividad y comunicación informal extrema de los venezolanos hacen de este proceso de pérdida esencial del gentilicio, muy interesante. El mundo de las empresas trasnacionales en Venezuela además de ser divertido, vomitivo, maravilloso, ácido, lucrativo, impulsador y sanguinario; también es una muestra completa y representativa de ese universo transculturizado.
Este es ejemplo perfecto dónde convergen permanentemente múltiples culturas gracias a conceptos de moda como el benchmarking o downsizing, motores de intercambio cognitivo, laboral, de hábitos y hasta gestos; mas aún en rubros de consumo masivo dónde se busca entender a consumidores de varios países si bien no iguales, tampoco diametralmente opuestos. Entonces, en base a esta premisa, qué mejor caldo de cultivo que tu propia organización para producir tales simbiosis.

Al ingresar a una organización de capital extranjero, el cambio de realidad es drástico, similar a tener de primer plato una sopa de caraotas con tropezones y paticas, seguido de un carpacho de pulpo con salsa de trufas y alcaparras como plato fuerte. Incoherente, anacrónico, desencajado.
El cambio es todo un shock. Sobre todo cuando en sujeto suele criticar categóricamente a la gente “Wanna Be”, el típico venezolano parejero de clase media-alta que pretende ser un college boy y actuar como tal o las mujeres que pretenden ser las propias California girls (son peor las mujeres que los hombres). La mezcolanza de costumbres extrañas, la distorsión de las tradiciones trae como consecuencia el no cumplir o mantener ni las propias ni las ajenas.
Por ejemplo, celebran el Halloween en honor al capital norteamericano de la organización pero eso si, con carne en vara y papelón con limón -sin comentarios-. Y parece ser parte ser una necesidad corporativa, pues en reuniones de equipo se usan palabras como match, brand, gap, know how, stock, feed back, overload, size, headcount, human resource, y todas las siglas necesarias en inglés, em ou di, si es el (no se si es él o no, pero en este caso se refiere a CS&L). ¿Y es que el español no es suficientemente completo como para expresar estas ideas de una manera igual de completas?
Para aquellos que no acostumbran a leer o a cultivar su intelecto, el español es considerado uno de los idiomas más completos y ricos del planeta, sino pregúntenle a Borges, Neruda, Rubén Darío, Uslar Pietri o a José Martí.
No comprendo la necesidad de mezclar estos dos idiomas porque frente a una persona de habla anglosajona parecemos ignorantes y ante los de habla hispana parecemos estúpidos, entonces prefiero discriminar los momentos en los cuales se debe utilizar cada idioma y racionalizar mis ideas en el dialecto correcto.
Ana Salas.
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"¿?"
::Ed::





2 Coment:
Beibi... Impactantes afirmaciones que no escapan de una realidad que nos ha agobiado.... Somos victimas de nuestros errores historicos, y esta incultura es lo que ha creado la magnanima ignorancia de la que se jactan los politicos, tergiversando la direccion que un pais debe tomar, hacia la totalidad autocratica de los que gobiernan... Sabes?... Es mucha la risa que me da pero a la vez tanta pena y tristeza... Esta profilaxia que pocos desean ver es el resultado de muchos años de ignorancia....
Que razón tiene Ana!
Porque aquí donde se habla inglés, los venezolanos y sus "gringadas" dan mas pena que risa...
Un beso pa los dos!
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