Semillas De Mimetismo.























     Nebulosa del pensamiento humano, tan áspero en sus emociones. ¿De que sirve este mundo planeado, si siempre los cambios son los que rigen el movimiento del universo? Insistentes, es la respuesta que se daría a un estrepitoso momento de cambio. Nos aferramos a ideas que vamos planeando con el paso de los años, alimentándolas, esperanzándolas con cada gota de neurona que brota latente por nuestro sudor, cada espasmo del pecho que palpita para inhalar y exhalar aire. La cadena nebulosa de la maquinación humana, a través de los años se postula con un nuevo gen, más rápido, más dinámico, dispuesto a comprender el movimiento del tiempo. Aunque, inexistente para quien sea, es presente para los que navegan en la incertidumbre.
    Colmamos nuestra mente con cada nota de pensamiento, con cada pedazo y fragmento de emotividad sináptica, adoctrinada por las creencias que se forman con la implantación de la experiencia. Pero siempre nos vemos sujetos a la voluntad de lo inesperado, ¿cuántos deseos o sueños, se han quedado atascados en la neocorteza, porque simplemente no se contaba con eso que se denomina condiciones dadas? Al parecer el poder de la selectividad de eventos siempre lo tiene la naturaleza, tan exacta y correcta. Quien implanta sus cambios con el paso de los años, a todos aquellos seres que creó con un factor que a nosotros nos negó: la sencillez.
     Esa anomalía que no nos pertenece, ya que a cambio, preferimos la conciencia como método para decidir un camino, pero junto con ella, y sin darnos cuenta, se nos heredó la terquedad. Esa tosca e inevitable mancha del pensamiento humano, que nos roba la condición de la calma, y se apodera de cada célula, evitando que así estas cambien y se adapten a las necesidades del ambiente.

     Es como si envidiáramos sin saberlo la sutileza pensante de la naturaleza, carente de raciocinio –al parecer– pero potente en estadística natural. Como comentó Fischer: “los matemáticos no fueron los primeros, la naturaleza, en realidad siempre lo ha sido”. Entonces, nos atrevemos a ignorar la santa verdad de que somos victimas de la matemática del universo, dotada en todo su esplendor a la naturaleza. Pero, ¿por qué victimas? Cuando somos nosotros mismos los que creamos las supuestas condiciones dadas de la vida, y nuestra terquedad consciente aunque poco evidente por la percepción propia del hombre, siempre domina la idea y la asimila como la única salida, la única manera de hacer, de crear, de crecer y de creer. La esperanza, como poder universal ante todo, se queda corta ante la voluntad de la naturaleza, el tiempo, y los demás tópicos que condenamos como inexistentes.
     Pues, ¿no será mejor, imitar un poco a la dichosa selección natural y comenzar a plantar las semillas de la evolución en nuestra terquedad cognitiva? ¿Acaso las condiciones dadas no pueden jugar un papel a nuestro favor, si solamente observamos con atención a la sabiduría natural para poder así imitarla? No es retroceder, más bien es una verdadera condición de cambio y evolución de la inteligencia humana.
      La condición del alma natural, siempre a la delantera, es inteligente, pero más que esto, es sabia, porque no porta consigo la semilla de la avaricia, la ambición desmedida, ni mucho menos, el egoísmo aniquilador que nos ampara en nuestra piel y en lo más recóndito de nuestros deseos.
     Entonces, dejar de lado ese deseo de jugar a ser Dios, o lo que sea, y busco entender el movimiento de la maravillosa esencia que nos nutre, para hacer de ella, el manantial de nuestros caminos, que refrescará cada paso que de, siempre apoyado por el deseo de la creación universal.
     No siempre conseguiremos lo que deseamos, ni mucho menos crearemos condiciones especiales y especificas para con nuestros deseos, ambiciones y planes.







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"Las estrellas se alcanzan"

Ed.

1 Coment:

Anonymous said...

Cosas que descubre uno cada día, personas a las que tratas, más no conoces... sorpresas del universo peculiar en que transcurre esta existencia... Me gustó lo que leí aquí.