
Deeply. Exterminar dentro de ti chips insertados en una línea de tiempo. ¿Cuántas ocasiones especiales? ¿Cuántas decepciones? Totalidades de versos y palabras, preceptos sociales que invaden tu mente hasta la profundidad de tu ser, ese ser que tanto te costó moldear. Ese ser que ahora quieres salvar de las garras de la historia, de la maldición de la sinceridad. La apertura del pecho, la compasión.
Fuiste tan idiota que dejaste que usaran tu cabeza como un almacén. Allí guardaron sus miedos, allí guardaron sus herramientas, las vías de acceso para hacerte daño, para jugar con tu psiquismo. Violación. Abuso sexual de tu mente. Cópula mayor entre la voluntad ajena y tu inocencia. Esa inocencia que se marchitó con el paso de los años, mientras dentro de ti se pudren todos los raciocinios morales que estúpidamente almacenaste. La mercancía se dañó y perdió la garantía. No hay forma de devolverla. Perdiste tu dinero. Fuiste abusado como un niño y ahora intentas reflexionar sobre ello, ahora pretendes construir argumentos bonitos y delicados, como si se tratase de una especie de melodía, ¡sinfonía a la tonta inocencia! Un bosquejo de pedazos solapados hundidos en un tiempo pretérito, con un extraño final sólo celebrable en el altar de tus sueños.
Así pasan tus días, así las carnes toman forma. Así cada momento deja constancia de que permitiste que te usaran. Quizás no fue un abuso, quizás tú dejaste que entrasen en ti. Tú fuiste el que cerraste los ojos y te quedaste callado, esperando que todo terminara, pero sabiendo o pretendiendo saber que esa era la única forma de acercarte a ellos. De ser aceptado, ¿o de aceptarte? Aceptación que ciertamente se ha vuelto algo compleja. Se ha vuelto en ti un némesis maldito que intentará arrancarte el corazón de cuajo, partiendo tus costillas y dejando que tu sangre quede toda regada en el umbral de la antesala a la muerte.
Así quizás concluya. Pero lo que no entiendes y debes entender es que, es la única forma de que manejes por completo tu ser, tú solo, sin la necesidad de recrear espacios para la contemplación de esas palabras que alguna vez alguien te dijo. Saca tu corazón, aniquila hasta lo más profundo que encuentres. Sólo así los sacarás de ti. Lo expulsarás como demonios.
Como demonios que ellos no pudieron extirpar y que pretendieron también sembrar en ti, porque te dejaste ser un terreno fértil.
Te invito ahora a vengarte nuevamente. Te invito ahora que tomes las riendas de tus manos. Que te hagas del completo control de ti y puedas así desangrar con un corte esos demonios profundos, esos demonios que en definitiva ellos tienen y tú no, porque son ellos los que los crearon. Dime, ¿cómo puedes ser dueño de algo que no hiciste? ¿Cómo pretender hacerte de algo a través de un concepto tan banal como lo es la “adquisición” si de la misma forma que la anterior pregunta, tú no lo creaste? ¡No pretendas tener algo que en un principio no ideaste! Sólo tú puedes tener lo que tú puedes hacer, y en ese caso eres ésta creación. Eres el yunque y el martillo que moldeó el ser que ahora eres. Eres un inmortal con forma propia sin la inserción de preceptos ajenos a ti, totalmente fuera de ti. Lejos de tu cuerpo y tus sentimientos.
Eres puro, grande. Eres un ser que sólo tú logras ver, y no esa cuerda de malditos hipócritas que con palabritas condicionadas y con la inhabilidad expresa de repetir cuanta mierda le metieron a ellos en su cabeza, pretenden ostentar un espacio de sí que no tienen. Son algo que no son. Ellos no son. Ellos, creadores de demonios que no pertenecen a sí mismos.
Toma un hacha, toma cualquier cuchillo, una espada filosa, un arma blanca, y rebana dentro de ti el corazón de sus pensamientos, de sus consecuciones. Deja que sean ellos los que profesen su existencia en la maldición de creer cuanta mierda ven o cuanta mierda pretenden endiosar como un objeto especial que opta un significado netamente mental. Fenomenólogos sin alma propia, sin lugar en el espacio tiempo. Sin nada para darte y sin derecho a quitarte. Sin el arte de saber quitarte algo. Arranca de ti cualquier experiencia histórica, arranca de ti cualquier momento del pasado y asume tu existencia presente como la única, como el hombre moldeado totalmente por sí mismo, su dueño, sin demonios, sin nada que lo ate a algo, sin nada que sea capaz de quitarle un respiro de su esencia, sin nada mental que otros tengan para ellos e intenten insertar en ti. Sin nada por ser sencillamente seres sin esencia. Sin nada peor que ser ellos mismos sin ser algo para ellos realmente.
Toma mi mano, apunta a tu corazón y arráncalos. Extirpa cada tumor mental, cada neoplasia emocional. Mata cada pedazo de ti que creas que alguna vez les perteneció a ellos, y cuando te des cuenta que en tu totalidad sólo eres tú, para ti, verás que lo que habrás exterminado ha sido a todos ellos, uno por uno insertos a la eternidad de la muerte, quedando extintos mientras continúen viviendo aquí, sin ti.
___
::El Impío::
Fuiste tan idiota que dejaste que usaran tu cabeza como un almacén. Allí guardaron sus miedos, allí guardaron sus herramientas, las vías de acceso para hacerte daño, para jugar con tu psiquismo. Violación. Abuso sexual de tu mente. Cópula mayor entre la voluntad ajena y tu inocencia. Esa inocencia que se marchitó con el paso de los años, mientras dentro de ti se pudren todos los raciocinios morales que estúpidamente almacenaste. La mercancía se dañó y perdió la garantía. No hay forma de devolverla. Perdiste tu dinero. Fuiste abusado como un niño y ahora intentas reflexionar sobre ello, ahora pretendes construir argumentos bonitos y delicados, como si se tratase de una especie de melodía, ¡sinfonía a la tonta inocencia! Un bosquejo de pedazos solapados hundidos en un tiempo pretérito, con un extraño final sólo celebrable en el altar de tus sueños.
Así pasan tus días, así las carnes toman forma. Así cada momento deja constancia de que permitiste que te usaran. Quizás no fue un abuso, quizás tú dejaste que entrasen en ti. Tú fuiste el que cerraste los ojos y te quedaste callado, esperando que todo terminara, pero sabiendo o pretendiendo saber que esa era la única forma de acercarte a ellos. De ser aceptado, ¿o de aceptarte? Aceptación que ciertamente se ha vuelto algo compleja. Se ha vuelto en ti un némesis maldito que intentará arrancarte el corazón de cuajo, partiendo tus costillas y dejando que tu sangre quede toda regada en el umbral de la antesala a la muerte.
Así quizás concluya. Pero lo que no entiendes y debes entender es que, es la única forma de que manejes por completo tu ser, tú solo, sin la necesidad de recrear espacios para la contemplación de esas palabras que alguna vez alguien te dijo. Saca tu corazón, aniquila hasta lo más profundo que encuentres. Sólo así los sacarás de ti. Lo expulsarás como demonios.
Como demonios que ellos no pudieron extirpar y que pretendieron también sembrar en ti, porque te dejaste ser un terreno fértil.
Te invito ahora a vengarte nuevamente. Te invito ahora que tomes las riendas de tus manos. Que te hagas del completo control de ti y puedas así desangrar con un corte esos demonios profundos, esos demonios que en definitiva ellos tienen y tú no, porque son ellos los que los crearon. Dime, ¿cómo puedes ser dueño de algo que no hiciste? ¿Cómo pretender hacerte de algo a través de un concepto tan banal como lo es la “adquisición” si de la misma forma que la anterior pregunta, tú no lo creaste? ¡No pretendas tener algo que en un principio no ideaste! Sólo tú puedes tener lo que tú puedes hacer, y en ese caso eres ésta creación. Eres el yunque y el martillo que moldeó el ser que ahora eres. Eres un inmortal con forma propia sin la inserción de preceptos ajenos a ti, totalmente fuera de ti. Lejos de tu cuerpo y tus sentimientos.
Eres puro, grande. Eres un ser que sólo tú logras ver, y no esa cuerda de malditos hipócritas que con palabritas condicionadas y con la inhabilidad expresa de repetir cuanta mierda le metieron a ellos en su cabeza, pretenden ostentar un espacio de sí que no tienen. Son algo que no son. Ellos no son. Ellos, creadores de demonios que no pertenecen a sí mismos.
Toma un hacha, toma cualquier cuchillo, una espada filosa, un arma blanca, y rebana dentro de ti el corazón de sus pensamientos, de sus consecuciones. Deja que sean ellos los que profesen su existencia en la maldición de creer cuanta mierda ven o cuanta mierda pretenden endiosar como un objeto especial que opta un significado netamente mental. Fenomenólogos sin alma propia, sin lugar en el espacio tiempo. Sin nada para darte y sin derecho a quitarte. Sin el arte de saber quitarte algo. Arranca de ti cualquier experiencia histórica, arranca de ti cualquier momento del pasado y asume tu existencia presente como la única, como el hombre moldeado totalmente por sí mismo, su dueño, sin demonios, sin nada que lo ate a algo, sin nada que sea capaz de quitarle un respiro de su esencia, sin nada mental que otros tengan para ellos e intenten insertar en ti. Sin nada por ser sencillamente seres sin esencia. Sin nada peor que ser ellos mismos sin ser algo para ellos realmente.
Toma mi mano, apunta a tu corazón y arráncalos. Extirpa cada tumor mental, cada neoplasia emocional. Mata cada pedazo de ti que creas que alguna vez les perteneció a ellos, y cuando te des cuenta que en tu totalidad sólo eres tú, para ti, verás que lo que habrás exterminado ha sido a todos ellos, uno por uno insertos a la eternidad de la muerte, quedando extintos mientras continúen viviendo aquí, sin ti.
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::El Impío::






4 Coment:
Que intenso. pero muy bueno¡¡¡
Ed.............. le tengo miedo a la sangre y a las agujas.........
Ed puedo colocarlo en mi blog? es que tuve que imprimirlo y colocarlo cerca de mi cama con el termino de despertar, es excelente y me hace comprometerme de lleno conmigo misma sin mirar atras, a veces somos nosotros mismos los mas grandes enemigos quienes solemos llenar de piedras nuestros zapatos. y quien camina asiiiiiiiiiii pos.
Cuelgo el Amor
Cuelgo de un clavo el amor que tenía,
dejo a mi alma muriendo de frío,
dejo este cuerpo por dentro vacío,
muero en las noches y no veo el día…
Días por noches la cruel agonía
galopa en el alma en ritmo tardío.
Este pecho que es terreno baldío
ahogó a un corazón que hasta ayer ardía.
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