
Por alguna extraña razón comencé a forjarme la idea de no tener más hijos. Sé que suena cruel y que evidentemente no es la idea más bonita que un ser humano pueda tener. Sé que quizás estoy violando el mandato de Dios, puesto que la posibilidad de tomar tal decisión pueda atentar con la fuerza celestial que nos invita a poblar el mundo. Y peor aún, pensar así tal vez viole el derecho que tiene mi hijo para tener un hermano.
Y entre otras razones encuentro muchas que definen un severo egoísmo que me embarga para comenzar a pensar así. Y debido a tales decisiones he comenzado a sentirme un poco mal, preparándome para un futuro próximo en el que sé que mi hijo me preguntará por qué no tiene hermanitos, y deberé encontrar una respuesta precisa para poder contestarle.
Y es que hay varias razones por mi parte para no procrear más, para considerar la idea de practicarme la vasectomía. Y esas razones predominan entre la realidad que hemos estado viviendo y que diariamente ignoramos. Esas razones se encuentran presentes en totales verdades que muchos hombres y mujeres consideran efímeras, discurriéndolas como ausentes e ideáticas, incluso clasificándolas de paranoias hippies adicionadas a las frustraciones de muchos activistas. Y hasta he llegado a escuchar que gobernantes, analistas y por sobre todo asesores económicos empresariales, consideran la actual realidad como un paralogismo silogístico de muchos seres que al parecer no entienden la necesidad del desarrollo y crecimiento humano, y al escucharlos me parece que están leyendo mucho sobre filosofía y otras cuestiones para responder con afirmaciones obvias que desvíen la percepción de la opinión pública. Pero como yo no pertenezco a ese hueco gobernado por el poder mediático y dependiente de la grosera necesidad que tienen los hombres a la tecnología y al supuesto crecimiento, internalizo diariamente una serie de consideraciones que provienen o mejor dicho, que son impulsadas por las cosas que veo todos los días en las afueras de mi vida.
Entre la realidad que conocemos, no solamente está nuestra violenta forma de vida, la cual se caracteriza por ser posesivos, adictos al poder, consumistas y proliferadores de todas las supracultura del pensamiento humano que nos invaden desde la necesidad primitiva de expandirnos. Sino que existen más factores que nos definen, y que parten drásticamente de ese estilo de vida único que tenemos, y por estas razones comenzaré a expresionar mis afirmaciones a través de la redundancia historia caracterizada en mis reseñas.

Somos seres violentos, que arremetemos con los que consideramos débiles. Matamos, aniquilamos y robamos, en todos los lugares del mundo. Mientras en la calle arrebatamos carteras y disparamos a quema ropa a quien le quitamos míseros peniques, en la intelectualidad nos irrespetamos robando el conocimiento y envenenando la autenticidad. Políticamente imponemos y mentimos, degollando la libertad de pensamiento y la posibilidad de asistematizar la vida individual. Nuestra condición de seres sociales es completamente devastadora, puesto que nos hicimos expertos en hacernos daños, en escapular guerras, en arruinar economías y matar de hambre a muchos inocentes. Pero fuera de todos estos datos trillados al igual que ignorados y desatendidos, comienzo a pensar que más allá hay un efecto peor que sobrepasa nuestra integridad vivencial.
Aunque sinceramente nos matemos entre nosotros mismos y nos arruinemos mutuamente, puede existir la posibilidad de que a nivel de la matemática universal nos hayamos convertido en nuestros propios depredadores, lo cual me parece justo puesto que como tales, somos los únicos capaces de controlar nuestra proliferación sobre el terreno poblado, pero en esa actividad humana que comenzamos “como especie”, desde años atrás hemos estado afectando gravemente a otras especies, y peor aún, a nuestro propio planeta.

De los seres vivientes en la tierra, los humanos son los únicos que han trascendido su estilo de vida a la naturaleza. Cuando todos los animales, plantas y organismos dependen de la primera y se integran a ésta, organizando una expresa sinfonía completamente dirigida por la madre, formando un estilo de vida sincrónico y sin límites que devenga de la tierra y la nutre a la vez, como simulando los engranes de la máquina-herramienta industrial más perfecta; nosotros los homo-sapiens, parientes de los monos y provenientes del Australopitecos, con subespecies extintas tales como el Neandertal, y una cadena de casi 20 mil millones de años de evolución, irónicamente partimos y nacimos de nuestra madre, es decir; evidentemente del planeta tierra, y en vez de integrarnos con ella, nuestra supuesta inteligencia –que no es más que una sencilla ilusión consciente- nos catapultó a una carrera infinita en donde nos separamos de ella y nos obsesionamos con dominarla, con domar todos sus misterios y con aprovechar cada recurso que ella dimana para nuestro beneficio propio. Pero éste beneficio en sí no es delegado a una actitud social, a un comportamiento de manada que sin posesiones en ocasiones divide sus raciones, ya que el aprovechamiento de los recursos se transforma en una serie casi interminable de productos y otros objetos que, evidentemente alimentan las individualidades progresistas de los hombres, ya que estamos robando de la madre naturaleza materias primas para transformarlas en supuestos productos necesarios, utilizando una ciencia que se supone que iba a facilitar la vida, y en el proceso industrial decidimos que el costo es proveniente de lo que se invierte en la transformación de tales materias, sin pagarle algo tan siquiera a nuestro principal proveedor, lo que me hace contar con la certeza de que le estamos robando. Y peor aún, la estamos dañando con las mismas cosas que le quitamos. Es como si un asesino cualquiera de la calle, para atracar a una mujer indefensa le quitase la pistola que ella traía consigo en su bolso, disparándole luego con ésta, para más tarde comenzar a utilizarla en las aceras sobre otras personas a las que robará.

Entonces ¿Estamos irrespetando a nuestra principal víctima (La Tierra) al ser hijos permisibles de la misma a los que se les deja valerse y nutrirse de ella? No solamente valernos, porque ella nos da y nosotros de mal agradecidos (Como todo hijo) convertimos a nuestro antojo lo que ella nos entrega. Ya que al separarnos de la vida primitiva, hemos creado un supermundo completamente nuevo, que depende de más artilugios que necesidades reales. Ahora es esencial que nos vistamos con sedas y marcas costosas. Es imprescindible que andemos en la calle comunicados. !No podemos estar sin comunicarnos!, por eso creamos cuanto aparato imaginario pueda existir para dicho fin. Nuestro paladar es exigente y no puede esperar, por lo cual somos impulsadores de la comida rápida, de las artes gastronómicas y de muchas delicateces que nos deleitan. Ya no podemos caminar, puesto que tenemos que tomar el metro; tenemos que comprar un vehículo para trasladarnos, pero éste vehículo no puede ser un sencillo modo de transporte, ya que es ultra necesario que muestre características únicas que nos diferencien y que, expongan nuestra supremacía diaria. Y para variar el universo de necesidades, como somos la especie que se aburre con mayor facilidad, es necesario que nos entretengan, a través de aparatitos inentendibles, usando una serie de accesorios que nos den nota. Tenemos que ser entretenidos con imágenes, con música, con dispositivos que estimulen nuestros sentidos, que nos den éxtasis y que nos hagan volar.

Y a pesar de tener todo esto, nunca estamos conformes. Puesto que siempre estamos buscando la forma de obtener más, impulsando a los creadores a que diseñen un nuevo teléfono celular. Exigiéndole a los cineastas que filmen una nueva película de esas fantásticas, que nos transporten a un mundo mucho aún superior. Nunca nos detenemos y nunca buscamos la manera de ahorrar nuestros recursos (Que por cierto no son nuestros). Siempre deseamos más, y aunque la gasolina sea costosa pero lo más relevante de ella es que ha sido el peor contaminante del mundo, es ¡Necesario! Que contemos con súper vehículos, con mega camiones que ocupen muchos metros cuadrados en la carretera, que sean muy altos y espaciosos, capaces de lanzar al aire miles y miles de metros cúbicos de emisiones contaminantes porque es vital que cuenten con motores inmensos que puedan alcanzar velocidades prohibidas por la física. Así queremos más cosas. Tenemos leche pero ésta no es la indicada, la que nos merecemos, por lo cual creamos de la leche unos elixires que superan la grandeza de la proveeduría natural. Incluso hacemos sustituto de leche puesto que la real no es digna para tomarse.

Nunca terminamos. Nunca nos detenemos. Y en todo esto demandamos la cantidad de energía más grande que podamos pensar. La industria, la actividad, el comercio, el entretenimiento y las supuestas necesidades son una serie de acciones diarias que embasuran al planeta cada 2 segundos. Talamos bosques para dormir en camas con la mejor madera del mundo. Contaminamos el agua porque al bañarnos tenemos que enjabonarnos. Extraemos petróleo para movernos por el mundo pero desechamos más de lo que sacamos de la tierra. Inundamos valles y pasajes evitando que los salmones crucen los ríos, porque necesitamos que la fuerza del agua impulse las grandes turbinas que nos den energía. Consumimos, consumimos y consumimos sin ser capaces de reciclar. Siempre tenemos la maldita excusa de la importancia de la economía, de la necesidad de reducir costos, por lo cual no podemos invertir en tecnologías que no sean dañinas porque, las mismas no han podido ser desarrolladas por el dinero necesario, sin darnos cuenta que el dinero es de nosotros, que nosotros mismo lo inventamos y le dimos valor.
Todos los objetos que creamos nos rebasaron, y sin saberlo le dimos vida a una nueva supernaturaleza que depende de nosotros pero que es autosuficiente, que puede mantenerse por algunos días. Creamos una inteligencia mejor que la nuestras porque somos inconformes. Porque esa inteligencia hará mejores productos necesarios. Y en toda la infinita carrera hemos estado devastando al mundo entero. Creamos el peor enemigo para toda la vida, un manto de monóxido de carbono en forma de smoock que calienta a nuestro planeta rápidamente. Hundimos continentes cuando le sacamos todo el jugo de minerales a la tierra. Intoxicamos toda el agua del planeta porque en algún lugar tenemos que lanzar nuestros desechos. ¡Somos excelentes productores pero es imposible que seamos capaces de producir algo que transforme nuestros desechos para hacerlos benignos a nuestra madre! Por eso en mi cabeza se está inundando la idea de no tener más hijos, porque todo esto me parte el alma y más aún cuando me pregunto ¿En qué rio podrán bañarse mis nietos? ¿Cuál será la playa que ellos podrán disfrutar sin siquiera ver en kilómetros un solo recipiente de plástico o una botella de vidrio lanzada a la arena? ¿En qué lugar del mundo mis nietos podrán respiran sin correr el riesgo de enfermarse?

¿Alguno de mis descendientes verá en 200 años la imponencia de los glaciares? O ¿Es que estos serán una ilusión en aquellos años? Un posible mito de la historia humana, porque nuestra actividad y nuestra sobrepoblación del planeta no solamente nos están apretando en éste sino que está acabando con todo lo que hay en él. Y por eso tengo miedo de tener otro hijo porque soy el responsable de su bienestar, y del bienestar de los hijos que él tendrá y los que nacerán de toda ésta línea sanguínea. No solamente mis hijos son los motivadores ya que también lo han de ser sus nietos y sus descendientes, porque evidentemente me pregunto ¿Qué agua tomarán ellos? ¿Dónde podrán vivir?

Y todas estas paranoias se las debo en cierta forma a las matemáticas. Pero más se las debo a todos los resultados devastadores regados en todos los lados por donde caminemos. Pregúntense, ¿Cuándo a sido la última vez que han visto un solo pedazo de tierra sin basura sobre ella? Desechamos todo lo que creamos y no lo aprovechamos puesto que somos malísimos en ello. Estamos vetados por nuestra propia inteligencia para pensar en forma conservacionista, ya que los mismos mandatarios del mundo afirman que no podrán hacer nada para reducir las emisiones puesto que si obligan a las empresas a que inviertan en tecnologías limpias, los precios aumentarán y la economía de los países se verá afectada, y supuestamente para ellos tal catástrofe es peor.
Entonces como sé que en los próximos 100 años existirán más humanos, y éste hecho es directamente proporcional a mayor contaminación y mayor proliferación de desechos, a mayor demanda de energía y a mayor número de vehículos en la calle, creo conveniente que debo ser responsable no solo en preservar a la naturaleza mientras estoy vivo sino qué, también debo tomar una acción para evitar que mi descendencia sufra por el planeta enfermo, ya que soy uno solo entre pocos, necesito ser sincero: 1000 conservacionistas en el mundo son incapaces de hacer algo para evitar que los 3.350.000.000 trillones de seres humanos aproximados hoy vivos en la tierra (Y que inevitablemente se multiplicarán en pocos años), comiencen a actuar de una forma diferente, manteniendo empatía con la vida y para la tierra. Pero esto es solo una ilusión porque ya está probado lo egoísta y desinteresados que son los homo-sapiens con su propio mundo.

Numéricamente podemos comprobar (Para no caer en meras cuestiones especulativas) el nivel de nuestra sobrepoblación no-conservacionista y sin control diseminal. Supongamos que cada individuo ocupa solo un metro cuadrado en la tierra, tomando como datos globales la población mundial, la tasa de mortalidad anual y la tasa de natalidad anual, y con su producto dividimos cada una de las unidades entre el número total de metros cuadrados de superficie la terrestre para luego distribuir los resultados en la extensión. Entonces podemos hallar el valor del futuro inmediato exponenciándolo a los próximos 100 años si aplicamos la siguiente derivada:
Donde:
NA= Natalidad global anual.
MA= Mortalidad global anual.
VP= Variable de la población mundial promedio.
1mts2= Territorio por humano.
Nmts2= Superficie terrestre.
A través de la ecuación podemos apreciar qué tanta gente habrá en el futuro. Y al tener dicho valor podemos continuar determinando qué tanta necesidad de energía tendrán, qué tanto consumirán y qué posibles cosas contaminantes podrán crear para satisfacer sus nuevas necesidades, lo cual nos puede llevar a la fecha exacta donde podrá haber una posible extinción de los recursos.
Partiendo del resultado de la primera fórmula (Y evidentemente exponenciándola a más años) podemos integrar ésta a una nueva que halle el promedio de contaminación por año de la población total, determinando fácilmente en cuanto tiempo acabaremos con todos los recursos en el mundo. Incluso podríamos hallar que tantos otros lugares pueden ser poblados y determinar cuántos nuevos continentes o tierras harían para seguir creciendo. Podemos saber a través de esta derivada en qué año el hombre consumirá todo, incluso hasta en la extensión del mar. Pero sinceramente yo prefiero quedarme apenas con la pequeña ecuación primera, ya que si me pongo a detallar la aritmética del crecimiento humano por la contaminación industrial, individual y colateral, terminaré completamente aterrado al ver los números y en efecto caeré en una depresión de la cual me será muy difícil levantarme para continuar.

Así que resumo entonces el hecho de ver si tomaré o no la decisión. Pero por ahora esperaré que mi hijo tenga más edad para conversar con él sobre ésta incógnita, para decidir si me convierto nuevamente en padre o evito que en futuro mis nietos sufran las inconciencias del hombre actual.
___
NotasDelPost: No son imagenes duras o crueles. No son palabras fuertez o groseras. Es una realidad, que debemos asumir, que debemos pensar, puesto que si no está en nosotros la tarea de darle un respiro al planeta, pues entonces presionemos a los responsables y obliguémoslo a que detengan ésta masacre y puedan darle vida nuevamente al lugar donde nosotros, estamos alquilados.
AudioPost: Sergei Rachmaninov - 'Spring' Cantata For Baritone, Chorus & Orchestra Op. 20 / Bjork - Earth Intruders.
___
::Ed & El Impío::
Y entre otras razones encuentro muchas que definen un severo egoísmo que me embarga para comenzar a pensar así. Y debido a tales decisiones he comenzado a sentirme un poco mal, preparándome para un futuro próximo en el que sé que mi hijo me preguntará por qué no tiene hermanitos, y deberé encontrar una respuesta precisa para poder contestarle.
Y es que hay varias razones por mi parte para no procrear más, para considerar la idea de practicarme la vasectomía. Y esas razones predominan entre la realidad que hemos estado viviendo y que diariamente ignoramos. Esas razones se encuentran presentes en totales verdades que muchos hombres y mujeres consideran efímeras, discurriéndolas como ausentes e ideáticas, incluso clasificándolas de paranoias hippies adicionadas a las frustraciones de muchos activistas. Y hasta he llegado a escuchar que gobernantes, analistas y por sobre todo asesores económicos empresariales, consideran la actual realidad como un paralogismo silogístico de muchos seres que al parecer no entienden la necesidad del desarrollo y crecimiento humano, y al escucharlos me parece que están leyendo mucho sobre filosofía y otras cuestiones para responder con afirmaciones obvias que desvíen la percepción de la opinión pública. Pero como yo no pertenezco a ese hueco gobernado por el poder mediático y dependiente de la grosera necesidad que tienen los hombres a la tecnología y al supuesto crecimiento, internalizo diariamente una serie de consideraciones que provienen o mejor dicho, que son impulsadas por las cosas que veo todos los días en las afueras de mi vida.
Entre la realidad que conocemos, no solamente está nuestra violenta forma de vida, la cual se caracteriza por ser posesivos, adictos al poder, consumistas y proliferadores de todas las supracultura del pensamiento humano que nos invaden desde la necesidad primitiva de expandirnos. Sino que existen más factores que nos definen, y que parten drásticamente de ese estilo de vida único que tenemos, y por estas razones comenzaré a expresionar mis afirmaciones a través de la redundancia historia caracterizada en mis reseñas.

Somos seres violentos, que arremetemos con los que consideramos débiles. Matamos, aniquilamos y robamos, en todos los lugares del mundo. Mientras en la calle arrebatamos carteras y disparamos a quema ropa a quien le quitamos míseros peniques, en la intelectualidad nos irrespetamos robando el conocimiento y envenenando la autenticidad. Políticamente imponemos y mentimos, degollando la libertad de pensamiento y la posibilidad de asistematizar la vida individual. Nuestra condición de seres sociales es completamente devastadora, puesto que nos hicimos expertos en hacernos daños, en escapular guerras, en arruinar economías y matar de hambre a muchos inocentes. Pero fuera de todos estos datos trillados al igual que ignorados y desatendidos, comienzo a pensar que más allá hay un efecto peor que sobrepasa nuestra integridad vivencial.
Aunque sinceramente nos matemos entre nosotros mismos y nos arruinemos mutuamente, puede existir la posibilidad de que a nivel de la matemática universal nos hayamos convertido en nuestros propios depredadores, lo cual me parece justo puesto que como tales, somos los únicos capaces de controlar nuestra proliferación sobre el terreno poblado, pero en esa actividad humana que comenzamos “como especie”, desde años atrás hemos estado afectando gravemente a otras especies, y peor aún, a nuestro propio planeta.

De los seres vivientes en la tierra, los humanos son los únicos que han trascendido su estilo de vida a la naturaleza. Cuando todos los animales, plantas y organismos dependen de la primera y se integran a ésta, organizando una expresa sinfonía completamente dirigida por la madre, formando un estilo de vida sincrónico y sin límites que devenga de la tierra y la nutre a la vez, como simulando los engranes de la máquina-herramienta industrial más perfecta; nosotros los homo-sapiens, parientes de los monos y provenientes del Australopitecos, con subespecies extintas tales como el Neandertal, y una cadena de casi 20 mil millones de años de evolución, irónicamente partimos y nacimos de nuestra madre, es decir; evidentemente del planeta tierra, y en vez de integrarnos con ella, nuestra supuesta inteligencia –que no es más que una sencilla ilusión consciente- nos catapultó a una carrera infinita en donde nos separamos de ella y nos obsesionamos con dominarla, con domar todos sus misterios y con aprovechar cada recurso que ella dimana para nuestro beneficio propio. Pero éste beneficio en sí no es delegado a una actitud social, a un comportamiento de manada que sin posesiones en ocasiones divide sus raciones, ya que el aprovechamiento de los recursos se transforma en una serie casi interminable de productos y otros objetos que, evidentemente alimentan las individualidades progresistas de los hombres, ya que estamos robando de la madre naturaleza materias primas para transformarlas en supuestos productos necesarios, utilizando una ciencia que se supone que iba a facilitar la vida, y en el proceso industrial decidimos que el costo es proveniente de lo que se invierte en la transformación de tales materias, sin pagarle algo tan siquiera a nuestro principal proveedor, lo que me hace contar con la certeza de que le estamos robando. Y peor aún, la estamos dañando con las mismas cosas que le quitamos. Es como si un asesino cualquiera de la calle, para atracar a una mujer indefensa le quitase la pistola que ella traía consigo en su bolso, disparándole luego con ésta, para más tarde comenzar a utilizarla en las aceras sobre otras personas a las que robará.

Entonces ¿Estamos irrespetando a nuestra principal víctima (La Tierra) al ser hijos permisibles de la misma a los que se les deja valerse y nutrirse de ella? No solamente valernos, porque ella nos da y nosotros de mal agradecidos (Como todo hijo) convertimos a nuestro antojo lo que ella nos entrega. Ya que al separarnos de la vida primitiva, hemos creado un supermundo completamente nuevo, que depende de más artilugios que necesidades reales. Ahora es esencial que nos vistamos con sedas y marcas costosas. Es imprescindible que andemos en la calle comunicados. !No podemos estar sin comunicarnos!, por eso creamos cuanto aparato imaginario pueda existir para dicho fin. Nuestro paladar es exigente y no puede esperar, por lo cual somos impulsadores de la comida rápida, de las artes gastronómicas y de muchas delicateces que nos deleitan. Ya no podemos caminar, puesto que tenemos que tomar el metro; tenemos que comprar un vehículo para trasladarnos, pero éste vehículo no puede ser un sencillo modo de transporte, ya que es ultra necesario que muestre características únicas que nos diferencien y que, expongan nuestra supremacía diaria. Y para variar el universo de necesidades, como somos la especie que se aburre con mayor facilidad, es necesario que nos entretengan, a través de aparatitos inentendibles, usando una serie de accesorios que nos den nota. Tenemos que ser entretenidos con imágenes, con música, con dispositivos que estimulen nuestros sentidos, que nos den éxtasis y que nos hagan volar.

Y a pesar de tener todo esto, nunca estamos conformes. Puesto que siempre estamos buscando la forma de obtener más, impulsando a los creadores a que diseñen un nuevo teléfono celular. Exigiéndole a los cineastas que filmen una nueva película de esas fantásticas, que nos transporten a un mundo mucho aún superior. Nunca nos detenemos y nunca buscamos la manera de ahorrar nuestros recursos (Que por cierto no son nuestros). Siempre deseamos más, y aunque la gasolina sea costosa pero lo más relevante de ella es que ha sido el peor contaminante del mundo, es ¡Necesario! Que contemos con súper vehículos, con mega camiones que ocupen muchos metros cuadrados en la carretera, que sean muy altos y espaciosos, capaces de lanzar al aire miles y miles de metros cúbicos de emisiones contaminantes porque es vital que cuenten con motores inmensos que puedan alcanzar velocidades prohibidas por la física. Así queremos más cosas. Tenemos leche pero ésta no es la indicada, la que nos merecemos, por lo cual creamos de la leche unos elixires que superan la grandeza de la proveeduría natural. Incluso hacemos sustituto de leche puesto que la real no es digna para tomarse.

Nunca terminamos. Nunca nos detenemos. Y en todo esto demandamos la cantidad de energía más grande que podamos pensar. La industria, la actividad, el comercio, el entretenimiento y las supuestas necesidades son una serie de acciones diarias que embasuran al planeta cada 2 segundos. Talamos bosques para dormir en camas con la mejor madera del mundo. Contaminamos el agua porque al bañarnos tenemos que enjabonarnos. Extraemos petróleo para movernos por el mundo pero desechamos más de lo que sacamos de la tierra. Inundamos valles y pasajes evitando que los salmones crucen los ríos, porque necesitamos que la fuerza del agua impulse las grandes turbinas que nos den energía. Consumimos, consumimos y consumimos sin ser capaces de reciclar. Siempre tenemos la maldita excusa de la importancia de la economía, de la necesidad de reducir costos, por lo cual no podemos invertir en tecnologías que no sean dañinas porque, las mismas no han podido ser desarrolladas por el dinero necesario, sin darnos cuenta que el dinero es de nosotros, que nosotros mismo lo inventamos y le dimos valor.
Todos los objetos que creamos nos rebasaron, y sin saberlo le dimos vida a una nueva supernaturaleza que depende de nosotros pero que es autosuficiente, que puede mantenerse por algunos días. Creamos una inteligencia mejor que la nuestras porque somos inconformes. Porque esa inteligencia hará mejores productos necesarios. Y en toda la infinita carrera hemos estado devastando al mundo entero. Creamos el peor enemigo para toda la vida, un manto de monóxido de carbono en forma de smoock que calienta a nuestro planeta rápidamente. Hundimos continentes cuando le sacamos todo el jugo de minerales a la tierra. Intoxicamos toda el agua del planeta porque en algún lugar tenemos que lanzar nuestros desechos. ¡Somos excelentes productores pero es imposible que seamos capaces de producir algo que transforme nuestros desechos para hacerlos benignos a nuestra madre! Por eso en mi cabeza se está inundando la idea de no tener más hijos, porque todo esto me parte el alma y más aún cuando me pregunto ¿En qué rio podrán bañarse mis nietos? ¿Cuál será la playa que ellos podrán disfrutar sin siquiera ver en kilómetros un solo recipiente de plástico o una botella de vidrio lanzada a la arena? ¿En qué lugar del mundo mis nietos podrán respiran sin correr el riesgo de enfermarse?

¿Alguno de mis descendientes verá en 200 años la imponencia de los glaciares? O ¿Es que estos serán una ilusión en aquellos años? Un posible mito de la historia humana, porque nuestra actividad y nuestra sobrepoblación del planeta no solamente nos están apretando en éste sino que está acabando con todo lo que hay en él. Y por eso tengo miedo de tener otro hijo porque soy el responsable de su bienestar, y del bienestar de los hijos que él tendrá y los que nacerán de toda ésta línea sanguínea. No solamente mis hijos son los motivadores ya que también lo han de ser sus nietos y sus descendientes, porque evidentemente me pregunto ¿Qué agua tomarán ellos? ¿Dónde podrán vivir?

Y todas estas paranoias se las debo en cierta forma a las matemáticas. Pero más se las debo a todos los resultados devastadores regados en todos los lados por donde caminemos. Pregúntense, ¿Cuándo a sido la última vez que han visto un solo pedazo de tierra sin basura sobre ella? Desechamos todo lo que creamos y no lo aprovechamos puesto que somos malísimos en ello. Estamos vetados por nuestra propia inteligencia para pensar en forma conservacionista, ya que los mismos mandatarios del mundo afirman que no podrán hacer nada para reducir las emisiones puesto que si obligan a las empresas a que inviertan en tecnologías limpias, los precios aumentarán y la economía de los países se verá afectada, y supuestamente para ellos tal catástrofe es peor.
Entonces como sé que en los próximos 100 años existirán más humanos, y éste hecho es directamente proporcional a mayor contaminación y mayor proliferación de desechos, a mayor demanda de energía y a mayor número de vehículos en la calle, creo conveniente que debo ser responsable no solo en preservar a la naturaleza mientras estoy vivo sino qué, también debo tomar una acción para evitar que mi descendencia sufra por el planeta enfermo, ya que soy uno solo entre pocos, necesito ser sincero: 1000 conservacionistas en el mundo son incapaces de hacer algo para evitar que los 3.350.000.000 trillones de seres humanos aproximados hoy vivos en la tierra (Y que inevitablemente se multiplicarán en pocos años), comiencen a actuar de una forma diferente, manteniendo empatía con la vida y para la tierra. Pero esto es solo una ilusión porque ya está probado lo egoísta y desinteresados que son los homo-sapiens con su propio mundo.

Numéricamente podemos comprobar (Para no caer en meras cuestiones especulativas) el nivel de nuestra sobrepoblación no-conservacionista y sin control diseminal. Supongamos que cada individuo ocupa solo un metro cuadrado en la tierra, tomando como datos globales la población mundial, la tasa de mortalidad anual y la tasa de natalidad anual, y con su producto dividimos cada una de las unidades entre el número total de metros cuadrados de superficie la terrestre para luego distribuir los resultados en la extensión. Entonces podemos hallar el valor del futuro inmediato exponenciándolo a los próximos 100 años si aplicamos la siguiente derivada:
NA= Natalidad global anual.
MA= Mortalidad global anual.
VP= Variable de la población mundial promedio.
1mts2= Territorio por humano.
Nmts2= Superficie terrestre.
A través de la ecuación podemos apreciar qué tanta gente habrá en el futuro. Y al tener dicho valor podemos continuar determinando qué tanta necesidad de energía tendrán, qué tanto consumirán y qué posibles cosas contaminantes podrán crear para satisfacer sus nuevas necesidades, lo cual nos puede llevar a la fecha exacta donde podrá haber una posible extinción de los recursos.
Partiendo del resultado de la primera fórmula (Y evidentemente exponenciándola a más años) podemos integrar ésta a una nueva que halle el promedio de contaminación por año de la población total, determinando fácilmente en cuanto tiempo acabaremos con todos los recursos en el mundo. Incluso podríamos hallar que tantos otros lugares pueden ser poblados y determinar cuántos nuevos continentes o tierras harían para seguir creciendo. Podemos saber a través de esta derivada en qué año el hombre consumirá todo, incluso hasta en la extensión del mar. Pero sinceramente yo prefiero quedarme apenas con la pequeña ecuación primera, ya que si me pongo a detallar la aritmética del crecimiento humano por la contaminación industrial, individual y colateral, terminaré completamente aterrado al ver los números y en efecto caeré en una depresión de la cual me será muy difícil levantarme para continuar.

Así que resumo entonces el hecho de ver si tomaré o no la decisión. Pero por ahora esperaré que mi hijo tenga más edad para conversar con él sobre ésta incógnita, para decidir si me convierto nuevamente en padre o evito que en futuro mis nietos sufran las inconciencias del hombre actual.
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NotasDelPost: No son imagenes duras o crueles. No son palabras fuertez o groseras. Es una realidad, que debemos asumir, que debemos pensar, puesto que si no está en nosotros la tarea de darle un respiro al planeta, pues entonces presionemos a los responsables y obliguémoslo a que detengan ésta masacre y puedan darle vida nuevamente al lugar donde nosotros, estamos alquilados.
AudioPost: Sergei Rachmaninov - 'Spring' Cantata For Baritone, Chorus & Orchestra Op. 20 / Bjork - Earth Intruders.
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::Ed & El Impío::





6 Coment:
Tienes razón en todo todo todo. Sin embargo no todo es matemáticas en el mundo, hay sentimientos, corazón y hechos reales de que como agentes "vivos" podemos ser factores de generación de cambio.
Entonces, Luis A. -el cual sabemos no tiene madera de hijo único- su herman@ y su generación, pueden crecer siendo la generación que hará un cambio en el mundo permitiendo su conservación y permanencia en el tiempo.
Siempre en toda ecuación, hay variables que pueden alterar el resultado final de las formulas que utilizamos... =)
Cómo hiciste para pegarme la amigdalitis? A mi me dió incluso con Bronquitis Asmática y aun no me recupero...
TE AMO Dude!
=)
No es un panorama alentador, huelga decirlo. A mí pensar en eso, sinceramente, me angustia.
Sldos, Ed.
A
Amigo me has llegado al Alma.....con tus comentarios en mi Blog y este Post..me dejaste un Dia Azul para pensar.....Gracias..eres de los pocos q describe mi forma de hacer Arte de la misma forma que yo la concibo.seguimos en contacto me gusto tu blog...ire digiriendolo poco a poco....sabes con respecto a este Post...yo siempre me digo algo...porque no puedo Demandar a la Humanidad?......
Jejejeje.....Demandemosleeeeeeeeee...jajajajaa....te pondre en mis Links..ya.
Vine a leer Señales..y te soy sincera No le tengo miedo a los Extraterrestres,le temgo mas miedo a la Humanidad desbastadora que Hiere a la Naturaleza sin Oir sus Gritos de Auxilio y que poco a poco deteriora la Sociedad en la q Vive....a esos a esos si les tengo yo miedo..porque estan alli.....y son muchos.
Pana si quieres ver mas parte de mi arte metete en este link..
http://dudupuntoyaparte.blogspot.com/
He leído tu post recomendado Ed. y más parece paranoia que un "Ensayo sobre la Ceguera" humana.
Me parece que el análisis de la ecuación que emplean para determinar el crecimiento exponencial de la población mundial, la quieren imponer como modelo matemático determinista, es decir, como si las variables que en ella intervienen fueran totalmente conocidas y determinadas. Y no es así, más bien creo que una ecuación que quiera determinar el crecimento de la población sería sobre un modelo probabilístico.
Un ejemplo de cómo las ecuaciones empleadas para este menester no deben ser detern¿ministas por dar resultados diferentes al esperado, es la empleada por Malthus qen su "Teoría Maltusiana" donde pronosticaba el crecimiento de la población en una sucesión geométrica (esa sucesión en el que se multiplica en número anterior por un factor, para obtener el nuevo valor.)
Hoy en día hay países en los cuales el crecimiento sí ha sido como lo pronosticó Malthus (países de Africa) pero én los países europeos, muy por el contrario la natalidad es negativa y la población decrece y en países como el tuyo y el mío, se mantiene la natalidad a tazas bajas con tendencia también a decrecer.
Por eso es que considero un tanto alarmista tu idea de que la población en el mundo crecerá exponencialmente.
Pero hasta aquí, eso es lo de menos. Lo que relamente me impacta, es que tu decisión de tener o no tener otro hijo, se base en un problema ecológico, que siendo un poco menos alarmistas podriamos considerar que aún tiene solución, que aún estamos a tiempo para hacer algo por el planeta y que si no es así, la naturaleza tiene sus modos para regenerarse y cobrar a los hombres su osadía de atacarla. No menospreciemos el poder de la naturaleza.
Te convendría leer "Sociedades en Riesgo" y su segunda parte (que no reuerdo el título) del sociólogo alemán Ulrich Beck en el que pinta un panorama un poco más halagueño de las sociedades, a las que llama sociedades reflexivas. Porque parece que está demasiado fatalista sobre el futuro ecológico del planeta y sus habitantes.
Por último, yo elegí no tener un solo hijo, pero no por esas razones, sino por la simple razón del sinsentido de la vida. Ese sentido que no existe en ecuación alguna.
Ahh se me olvidaba decirte, no le des a tu hijo una responsabilidad qu no le corresponde, porque es fácil saber que el día que hables con él te dirá que quiere un hermanito por muy niño verde que sea.
Saludo.
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