
-----En una disposición solemne, el pequeño protagonista de esta historia atravesó las paredes de la imaginación sin pensar en las consecuencias, quizás dispuesto para ganar desde nacimiento, quizás una suerte más en un mundo tan lleno de probabilidades, donde especular, estimar, deducir y definir, bien sea formalmente o de forma artesanal, era la condición contraria de lo que el destino define a diario en su espacio y su tiempo.
-----Aún así, desde las sábanas, con sus pequeñas manos, y sujeto a la baranda de su cuna, el pequeño protagonista dispone de su encanto más allá de la belleza, pues se trata ciertamente de la promesa de un futuro y promiscuo brillar. Sin embargo, en una sociedad insensible ante la manifestación evolutiva y adelantada de la naturaleza, no se puede asegurar desde ya, el camino que recorrerá el pequeño protagonista puesto que se suman tantas condiciones a su vida, tantos flagelos, legislaciones, sistemas, creencias, ideologías (aunque suene abundante luego de mencionar creencias), pensamientos, intereses y sucesos que, marcan a diestra el dominio de una raza que pelea ferozmente por desengancharse de estas condiciones y ser, consecuentemente, quien engancha a los demás bajo su voluntad.
-----Aún así, en estos infortunios, en la inexplícita elocuencia del narrador, en la progresiva matemática interminable y en ese encantador “no sé qué”, o “qué será” y “quién sabe”, el pequeño protagonista se sostiene en su andar, vocalizando, demostrando habilidades emergentes que a su edad son ciertamente asombrosas, sin entender el mundo que lo rodea pero ya aprendiendo a desenvolverse en él, sin esperar a que todo se acondicione a su pasar, pues será él el que deberá aprender a condicionar al mundo, y a evitar engancharse de la moral ajena a su sentir pues, con un camino tan prometedor como el de él, solo se sabrá escribir un gran destino cuando él mismo, sostenga la pluma que lo escriba.
"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::





