
Tiempo bastardo, !que ruin cadenas has de tejer sobre las pausas de mis sienes!, clavadas a la melodía de muchas constelaciones arquitectónicas que puestas en escena me muestras con maleficio, el encanto de un esbozo sublime sobre el arco delineante que compone la fisonomía conspirativa de su mirada.
Tiempo bazofia, !que inclemente calumnias mi corazón hasta la nomenclatura de las férreas puntas incluidas en los pedazos que arman a la realidad!, hostil fragancia que inunda todo mi ser hasta convertir mi presencia en el temblar de grandes deudas.
No sé como narrar, lo que mi mente trastorna entre fotografías robadas, pues la sepa de una nostalgia presente en tanto tiempo impide que todos mis documentos constantes se presten al favor de mi voluntad, de mi deseo imperioso, de aquel planear que sobre la línea del puente cruza con elegancia y sin esfuerzo los campos de la libertad, mientras la ventana rodea la sustancialidad de mis confusiones, hijas de la mala viña impresa en el camino del destino.
Ojala me bastaran sobras, me quedase descrito en suaves murmullos, me acomodase conectado a la corriente y dejase ver mis canas caer desde el horno hasta la charca de mis tristes pasiones, de aquél querer, de aquella paráfrasis que muchas veces se repite aclamando “Quizás en otra ocasión, quizás en otra vida, en otra oportunidad, quizás así y aquí podrás consolar tu calor con la esperanza de que en otros tiempos querrás como aquí… quieres querer”.
Como quiero quererte…
___
(Torroba – Luisa Fernanda, Tercer Acto)
«Luisa Fernanda… (Anna Netrbko)
¡Cállate corazón!. ‘Duérmete y calla!
No debe retoñar la hierba mala.
¡Ay, que tendrá el amor, de venenoso,
que cuando más cruel, es más sabroso!
Duérmete y calla.
Que no retoñe más la hierba mala.
Javier… (Ronaldo Villazón)
¡Dichoso el que en su camino de duelos y pesares,
escucha una voz amiga que alegra sus soledades!
¡Felices los desterrados que encuentran en su destierro,
para el dolor de una ausencia, el bálsamo de un recuerdo!
Luisa Fernanda…
Calla, por Dios, Javier, no me atormentes.
Vete, por caridad; déjame y vete.
Javier…
Vengo a decirte ¡adiós!.
Ya es para siempre.
Luisa Fernanda…
Nunca ya te veré. ¡Dios me consuele!
Javier…
Con la esperanza voy, de que aún me quieres.
Luisa Fernanda…
Contra mi voluntad, te quise siempre;
Cuando fuiste ilustre, cuando no eras nadie,
cuando me quisiste, ¡Cuando me olvidaste!
Javier…
¡Subir, subir y luego caer,
la fortuna alcanzar y volverla a perder!...
Luisa Fernanda…
¡Amar, amar, sin dejar de creer,
y venir el amor, cuando no puede ser!...
Javier…
¡Subir, subir y luego caer...!
Luisa Fernanda…
¡y venir el amor, cuando no puede ser!...»
___
::El Impío:: & Torroba.
Tiempo bazofia, !que inclemente calumnias mi corazón hasta la nomenclatura de las férreas puntas incluidas en los pedazos que arman a la realidad!, hostil fragancia que inunda todo mi ser hasta convertir mi presencia en el temblar de grandes deudas.
No sé como narrar, lo que mi mente trastorna entre fotografías robadas, pues la sepa de una nostalgia presente en tanto tiempo impide que todos mis documentos constantes se presten al favor de mi voluntad, de mi deseo imperioso, de aquel planear que sobre la línea del puente cruza con elegancia y sin esfuerzo los campos de la libertad, mientras la ventana rodea la sustancialidad de mis confusiones, hijas de la mala viña impresa en el camino del destino.
Ojala me bastaran sobras, me quedase descrito en suaves murmullos, me acomodase conectado a la corriente y dejase ver mis canas caer desde el horno hasta la charca de mis tristes pasiones, de aquél querer, de aquella paráfrasis que muchas veces se repite aclamando “Quizás en otra ocasión, quizás en otra vida, en otra oportunidad, quizás así y aquí podrás consolar tu calor con la esperanza de que en otros tiempos querrás como aquí… quieres querer”.
Como quiero quererte…
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(Torroba – Luisa Fernanda, Tercer Acto)
«Luisa Fernanda… (Anna Netrbko)
¡Cállate corazón!. ‘Duérmete y calla!
No debe retoñar la hierba mala.
¡Ay, que tendrá el amor, de venenoso,
que cuando más cruel, es más sabroso!
Duérmete y calla.
Que no retoñe más la hierba mala.
Javier… (Ronaldo Villazón)
¡Dichoso el que en su camino de duelos y pesares,
escucha una voz amiga que alegra sus soledades!
¡Felices los desterrados que encuentran en su destierro,
para el dolor de una ausencia, el bálsamo de un recuerdo!
Luisa Fernanda…
Calla, por Dios, Javier, no me atormentes.
Vete, por caridad; déjame y vete.
Javier…
Vengo a decirte ¡adiós!.
Ya es para siempre.
Luisa Fernanda…
Nunca ya te veré. ¡Dios me consuele!
Javier…
Con la esperanza voy, de que aún me quieres.
Luisa Fernanda…
Contra mi voluntad, te quise siempre;
Cuando fuiste ilustre, cuando no eras nadie,
cuando me quisiste, ¡Cuando me olvidaste!
Javier…
¡Subir, subir y luego caer,
la fortuna alcanzar y volverla a perder!...
Luisa Fernanda…
¡Amar, amar, sin dejar de creer,
y venir el amor, cuando no puede ser!...
Javier…
¡Subir, subir y luego caer...!
Luisa Fernanda…
¡y venir el amor, cuando no puede ser!...»
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::El Impío:: & Torroba.








