
Desde hace tiempo yo decidí no reflejar aquí mis opiniones personales con respecto a las tendencias políticas y los hechos, aunque aclaro que no soy ignorante de los mismos, ya que siempre procuro mantenerme informado, solo que en mi blog no me gusta exponenciar estos pensamientos porque soy partidario de que es poco lo que puedo hacer, viendo la gravedad de las cosas. Es decir, soy conciente de que con post de opiniones políticas jamás resolveré los problemas de este país, y en consecuencia, no me gusta infectar el trabajo literario que intento hacer con esas pretensiones.
Pero hoy me voy a valer del principal contenido que en este blog reflejo; mis emociones, mis sentimientos, aunque personales y ajenos a los sentimientos de los demás, a las emociones sociales, creo que para mí cuentan con cierta validez que en efecto logran calmar mi alma.
Nuevamente y ya en el tema central de mi preocupación, sé que con decir, escribir y comentar es poco lo que mi alma se calmará, por tanto procuraré no extenderme.
Hoy los venezolanos nuevamente somos victimas de los crímenes demenciales que la opulencia chavista legislativa se basta en cometer, sin importarle el hecho de que ellos mismos son venezolanos. Hoy nos levantamos con noticias tristes, muchos no nos acostamos, porque estamos viendo como el cerco megalómano del presidente no dejó sin aire.
Ya es oficial que una nueva ley priva al venezolano común deseoso de hacer capital, y una reforma de otra ley de peor manera adoctrinará a nuestro hijos reformando la antigua estructura legislativa de la educación, para que piensen alineadamente. Yo me digo si éste es el límite ¿Cuánto más soportaremos los venezolanos? ¿Cuál es el límite? Porque, evidentemente los límites son el “basta” de las consecuencias sumadas, pero no ha habido un basta porque se ha permitido todo, porque lamentablemente no somos escuchados, nos reprimen y nos atacan, tenemos miedo de luchar contra ellos de cualquier manera, y es poco lo que haremos, sabiendo que somos incapaces de tomar las armas.
Hoy dejo de creer totalmente en mi país, y soy conciente de que cincuenta años a lo sumo serán poco para saldar estas deudas sociales, para recuperar el corazón y sanar las heridas. Nuestros hijos serán empujados a un pensamiento mediocre y muy peligroso, sangriento y despiadado, y aquellos que poco eran lo que tenían ya no tendrán nada, al igual que los que emprenden en la economía venezolana sus habilidades para tener algo, poco será lo que conseguirán porque ya no es permitido.
Si el Dios todopoderoso escucha, ve y siente, pues espero que nos de el valor suficiente para tomar las riendas de nuestras vidas y poder salir de este agujero, en lo personal no me gusta delegar las cosas a “dios” cuando ya no hay más nada que hacer, pero este caso es distinto, y por tal espero tener el valor y la fuerza suficiente para cruzar los límites y buscar nuevas tierras, para siempre, porque como he dicho tan redundantemente aquí; ya no hay nada más que hacer.
___
"Pongan La Ley Que Pongan... Acaben Con Todos Y Se Llenen Las Manos De Sangre... Igualmente Pueblo Desesperanzado De Venezuela: Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
Pero hoy me voy a valer del principal contenido que en este blog reflejo; mis emociones, mis sentimientos, aunque personales y ajenos a los sentimientos de los demás, a las emociones sociales, creo que para mí cuentan con cierta validez que en efecto logran calmar mi alma.
Nuevamente y ya en el tema central de mi preocupación, sé que con decir, escribir y comentar es poco lo que mi alma se calmará, por tanto procuraré no extenderme.
Hoy los venezolanos nuevamente somos victimas de los crímenes demenciales que la opulencia chavista legislativa se basta en cometer, sin importarle el hecho de que ellos mismos son venezolanos. Hoy nos levantamos con noticias tristes, muchos no nos acostamos, porque estamos viendo como el cerco megalómano del presidente no dejó sin aire.
Ya es oficial que una nueva ley priva al venezolano común deseoso de hacer capital, y una reforma de otra ley de peor manera adoctrinará a nuestro hijos reformando la antigua estructura legislativa de la educación, para que piensen alineadamente. Yo me digo si éste es el límite ¿Cuánto más soportaremos los venezolanos? ¿Cuál es el límite? Porque, evidentemente los límites son el “basta” de las consecuencias sumadas, pero no ha habido un basta porque se ha permitido todo, porque lamentablemente no somos escuchados, nos reprimen y nos atacan, tenemos miedo de luchar contra ellos de cualquier manera, y es poco lo que haremos, sabiendo que somos incapaces de tomar las armas.
Hoy dejo de creer totalmente en mi país, y soy conciente de que cincuenta años a lo sumo serán poco para saldar estas deudas sociales, para recuperar el corazón y sanar las heridas. Nuestros hijos serán empujados a un pensamiento mediocre y muy peligroso, sangriento y despiadado, y aquellos que poco eran lo que tenían ya no tendrán nada, al igual que los que emprenden en la economía venezolana sus habilidades para tener algo, poco será lo que conseguirán porque ya no es permitido.
Si el Dios todopoderoso escucha, ve y siente, pues espero que nos de el valor suficiente para tomar las riendas de nuestras vidas y poder salir de este agujero, en lo personal no me gusta delegar las cosas a “dios” cuando ya no hay más nada que hacer, pero este caso es distinto, y por tal espero tener el valor y la fuerza suficiente para cruzar los límites y buscar nuevas tierras, para siempre, porque como he dicho tan redundantemente aquí; ya no hay nada más que hacer.
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"Pongan La Ley Que Pongan... Acaben Con Todos Y Se Llenen Las Manos De Sangre... Igualmente Pueblo Desesperanzado De Venezuela: Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::





1 Coment:
Sobra decir que te entiendo, que comparto tu sentimiento y es por ello que no me arrepiento de haber levado anclas...
Para mis hijos siempre será: "Erase una vez un hermoso país llamado Venezuela... en el que naciste y del que partiste..."
Te Beso.
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