Creo en dos o en tres veces; donde sucumben los sueños y se reparten las ramas de la carne que embelesan ante el verso de los imposible, igual que los detritos que a veces, exhortan a la vanidad para posarse sobre mis palabras. Y me es imposible, deshacerme de aquél sabor de boca que se concentra en mis caminatas, cuando los intentos se acumulan en el pecho para tratar de manejar la sensación que se conmueve entre las fauces del hambre; quien con hombres y mujeres devasta la retorica de exponenciarse contra el tiempo, esperando que la circunvolución de la memoria se retuerza entre los anaqueles del dolor, para aminoran la probabilidad –o más bien para amortizar el temor-, que supone más de una década esperando que los cordeles se fundan, entre las alas de la california, y los espejos que determinan la fisonomía de la austeridad.
Pasan cinco o seis eventos, todos descritos en un extenso basal de condiciones, que se carcomen como benevolencias, mal dichas a través de las palabras amargas, promiscuas en la clemencia que dos supieron esperar.
Y así se reclina
Estirando sus pies sobre las aguas
Notando como sus uñas
Se erosionan con el pasar de su sangre
Cuando los momentos que quizás fueron de mejor espera; se convierten en la pasión que dos cuerpos no pueden consumar.
___
::El Impío::
Pasan cinco o seis eventos, todos descritos en un extenso basal de condiciones, que se carcomen como benevolencias, mal dichas a través de las palabras amargas, promiscuas en la clemencia que dos supieron esperar.
Y así se reclina
Estirando sus pies sobre las aguas
Notando como sus uñas
Se erosionan con el pasar de su sangre
Cuando los momentos que quizás fueron de mejor espera; se convierten en la pasión que dos cuerpos no pueden consumar.
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::El Impío::









